A los niños de la Archidiócesis de Toledo
Escrito dominical, el 24 de enero
¡Hola! Me
presento: soy el Arzobispo de Toledo, vuestro Obispo. Llevo sólo unos
cuantos meses con vosotros. El año pasado escribía por estas fechas a los
chavales de Valladolid y el día de la Infancia Misionera, que es este
domingo, celebraba con ellos la Santa Misa en aquella Catedral. Este año
nos encontraremos, vosotros y yo, un poco más tarde, en la Pascua, pero
quiero hablar con vosotros del protagonismo que los niños católicos de
Toledo tenéis que tener a la hora de dar a conocer a Jesús en el mundo. Os
necesitamos.
No hace mucho
tiempo que hemos celebrado la Navidad. Sin duda que para la mayoría de
vosotros, chicos y chicas, han sido días preciosos. Tiempo además de
vacaciones, de estar con los demás de nuestra familia, de mucho juego y
tal vez de regalos porque conmemoramos que ha nacido Jesús. Es una fiesta
estupenda…, pero no todos los niños del mundo, sobre todo los de África,
la pueden celebrar. Os doy unas cifras: es una vergüenza social que 250
mil niños mueran de hambre todas las semanas, que más de 300 mil sean
enrolados como “niños-soldados” en diversas guerras. Uno se pasma al
constatar que más de 300 millones de niños trabajan como esclavos; 1000
millones de niños –pensadlo bien- no han oído hablar de Jesucristo. Si a
esto añadimos que muchos niños son abortados y otros son sacrificados para
conseguir sus órganos y venderlos, podéis imaginaros que la vida de estos
niños, sobre todo en África, no es fácil.
La Infancia
Misionera es una campaña misionera de los niños, que tiene que gritar a
los mayores que eso no puede ser. Pero no se trata sólo de gritar; se
trata de hacer muchas cosas a favor de los niños que no tienen vuestra
suerte. ¿Cómo se puede hacer esto? De muchas maneras. ¿Quieres un ejemplo?
Mira cuánto tienes y reparte parte de ese dinero para tantos niños que
necesitan mejorar su situación. Y no basta con predicar: se necesitan
escuelas, comedores, ayudas para que los huérfanos no mueran. Son más de
10.000 los niños españoles los que colaboran generosamente en más de
doscientos proyectos de ayuda a niños necesitados de alimento, de apoyo a
hospitales y orfanatos, de ayuda a escuelas y capillas. Son bastantes,
pero no muchos, para ayudar este año de modo especial a niños de África.
Total en Toledo hemos recaudado el año pasado 70 mil euros. Una birria, si
pensamos lo que gastamos cada día en chuches.
Los
testimonios de los misioneros son unánimes al ponderar la disponibilidad
de los africanos para escuchar la palabra de Dios, para conocer a Jesús.
Prueba de ello es el constante aumento de catecúmenos (los que se preparan
para recibir el Bautismo cada año) y cómo viven con intensidad las etapas
de formación y catequesis hasta ser incorporados a la Iglesia por el
Bautismo. En los países africanos la fe se vive en comunidad y en ese
clima fraterno, se celebra la fe. Lo he comprobado yo mismo en África: no
es posible entender la celebración de un sacramento, por ejemplo la
Primera Comunión, si no es en comunidad, donde todos participan y
comparten la misma fe y se comprometen en la misma causa.
Los niños de
la Infancia Misionera tienen la posibilidad de cooperar generosamente con
los misioneros para ayudar a estos niños, con los que comparten la
maravillosa experiencia de encontrarse con Jesús. La oración, pero también
la iniciación en las virtudes del desprendimiento, la sobriedad y la
generosidad es una de las dimensiones que con más empeño se viven en
Infancia Misionera. ¿Queréis uniros a esos 10 mil chavales, para que el
número aumente? Animaros. Merece la pena. Preguntad en vuestra parroquia
o en vuestro Colegio. Un saludo para todos.