Escrito dominical, el 16 de mayo
Domingo de la Ascensión del Señor. Nuevo modo de presencia
de Cristo inaugurado cuando Él sube a los cielos y los suyos no le ven ya
con los ojos de la carne. Buen día para la Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales, que comenzaron hace cuarenta y cuatro años. Las
comunidades eclesiales (Diócesis, parroquias, colegios de la Iglesia,
movimientos apostólicos) «han incorporado desde hace tiempo los nuevos
medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de
contacto con el propio territorio, ins-taurando en muchos casos formas de
diálogo aún de mayor alcance». Son palabras del Papa en su Mensaje para
esta Jornada.
Nuestra Archidiócesis hace mucho tiempo que hizo un esfuerzo
encomiable para dotarse de medios adecuados para difundir el Evangelio, que
habla de una sensibilidad especial de los últimos Arzobispos, mis antecesores, y
sus equipos, creando no sólo una Delegación de Medios de Comunicación Social,
sino una institución que lleva adelante Radio Santa María y el Canal Diocesano
de televisión. Se trata de la Fundación Santa María, que lucha denodadamente en
las nuevas tecnologías, para poder acercar a los fieles cristianos y a cuantos
quieran oírnos y vernos en una buena radio y una digna televisión. Es un
esfuerzo grande, que lleva consigo una partida presupuestaria notable.
El Santo Padre hace hincapié en su mensaje en el Año
Sacerdotal en que la tarea primordial del sacerdote es anunciar a Cristo, el
Verbo hecho carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva
mediante los Sacramentos. «Las vías de comunicación abiertas por las conquistas
tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder
adecuadamente a estas preguntas que surgen en un contexto de grandes cambios
culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil», dice Be-nedicto XVI.
El sacerdote podrá, de este modo, dar a conocer la vida de la Iglesia mediante
estos modernos medios de comunicación y ayudar a las personas de hoy a descubrir
el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales
medios con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad
sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. Porque no se trata
simplemente de usar nuevas tecnologías, sino de utilizarlas bien: poner de
manifiesto que la solicitud amorosa de Dios Padre en Cristo por nosotros no es
del pasado; no, Dios está cerca.
¿Qué pueden hacer los sacerdotes en este campo
interesantísimo? Hay en nuestra Iglesia sacerdotes y consagrados que trabajan en
los medios. Ellos tienen la tarea de allanar, dice el Papa, el camino a nuevos
encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a
las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Ellos merecen nuestro
respeto y agradecimiento. Otros sacerdotes, en sus parroquias, se esfuerzan con
la utilización de vídeos, fotos, animaciones, blogs, sitios web, que son
verdaderas ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la
evangelización y la catequesis.
Yo me atrevería a pedirles otra cosa: invitar a sus fieles a
leer y ver los Medios diocesanos, que intentan informar y formar en la verdadera
fe; también a hacer campaña para que no sean los problemas económicos los que
nos impidan entrar en las casas de nuestras ciudades y pueblos. Como antes
comentaba, hacer frente a los gastos empleados en los medios no es fácil en
estos momentos. Si no queremos perderlos hay que arrimar todos el hombro y crear
una red de apoyo económico a la Fundación Santa María. Merece la pena. Yo os lo
agradezco. También nuestros mayores que en ocasiones sólo son nuestros medios
los que les ayudan a encontrarse con Dios y sentirse Iglesia de Toledo.
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Braulio Rodríguez Plaza