Año 2010

 

TOLEDO EUCARÍSTICO

 

Escrito dominical, el 30 de mayo

Nuestra Iglesia de Toledo vuelve a convertirse en Archidiócesis eucarística. Siempre lo hace la ciudad de Toledo y tantas y tantas parroquias cuando llega la fiesta del Corpus. Pero este año nos adelantamos una semana, pues el X Congreso Eucarístico Nacional tendrá su apogeo en la Statio Ecclesiarum Hispaniae en la Catedral de Toledo el domingo 30 de mayo. La presidirá el Cardenal Angelo Sodano, Legado Pontificio, tras haberse celebrado antes las distintas actividades y celebraciones del mismo. Es un rasgo de amor y deferencia del Santo Padre a la Iglesia en España el envío del Cardenal Legado. Todos los fieles toledanos estamos felices también por habernos dado la posibilidad de invitar y acoger a hermanos de toda España en esta ciudad del Corpus, entre ellos a tantos venerables hermanos Obispos, arzobispos y cardenales.

La Eucaristía es fundamental en la vida de la Iglesia. Su celebración, sobre todo en los domingos, «hace a la Iglesia» y nos hace Iglesia. De una cosa estamos seguros: no podemos vivir sin el domingo; el cristiano que sienta lo contrario se ha alejado del sentir de toda la tradición que comenzó hace veinte siglos. No celebrar la Misa el domingo –salvo que sea imposible hacerlo– es señal inequívoca de falta de tensión en la vida cristiana, que necesita pronto algún tónico para restablecerse. Gracias, pues, a todos los fieles por tantos signos de amor a Cristo Eucaristía, a tantos adoradores, a tantos que visitan y adoran a Jesús Sacramentado.

El domingo 30, solemnidad de la Trinidad Santa, nos adentramos, además, en el misterio de las relaciones de amor de nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que explica todo lo que somos como criaturas, amados del Señor, pues el Padre se ha revelado a nosotros en su Hijo y en el envío del Espíritu Santo, el que nos hace «capaces de Dios». Buena fiesta para acabar el Congreso Eucarístico, antes de adentrarnos en la semana del Corpus.

En el Congreso Eucarístico participarán también, desde el claustro, las monjas contemplativas de nuestra Diócesis, pues son un magnifico exponente de lo mejor de la Iglesia. En la fiesta de la Santísima Trinidad los cuarenta y un monasterios de clausura deben ocupar un lugar privilegiado en los demás fieles cristianos. Debemos mucho a estas Hermanas, y una manera de darles las gracias por su entrega y su oración es que en este día «Pro Orantibus» nosotros nos preocupemos por ellas, sus dificultades de nuevas vocaciones, sus problemas. No pueden ser unas desconocidas, ni su vida una especie de exotismo para los demás cristianos.

Orar, llevar una vida escondida en Cristo Jesús es «lo único necesario» a favor de los demás miembros de la Iglesia y aún de toda la humanidad. Dar primacía a Cristo y no anteponer nada a su amor vale más que tantas acciones sin alma que a veces vivimos en las comunidades cristianas. A mí me parece, por lo que conozco ya de nuestra Diócesis, que es una enorme riqueza de gracia esos monasterios toledanos de clausura desde Siruela hasta El Toboso o Quintanar de la Orden; desde Calzada de Oropesa a Ocaña; desde Illescas a Consuegra y Madridejos; desde Talavera de la Reina a Escalona; desde Cuerva o Navahermosa a Ajofrín; de Fuensalida y Casarrubios del Monte a Yepes; desde La Puebla de Montalbán y Torrijos a Toledo, donde la variedad de monasterios es toda una hermosura.

Perder esa riqueza sería también culpa nuestra, de las demás comunidades cristianas de Toledo, de los sacerdotes y de los obispos, de los movimientos y las familias cristianas. La riqueza de la que hablo no es el patrimonio artístico únicamente; es sobre todo esa fidelidad a Cristo y a su Iglesia de estas Hermanas, la entrega de su vida y su deseo de orar para que los demás cristianos conozcamos y cumplamos con nuestra misión en el mundo. Dios las bendiga y las guarde.

 X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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