Año 2010

 

AGRADECIMIENTOS

 

Escrito dominical, el 17 de junio

 

Se acerca la fiesta de san Pedro y san Pablo. Es la gran fiesta de Roma y lógicamente de la Ciudad del Vaticano. El pasado año yo recibí en la basílica de san Pedro el palio como Arzobispo Metropolitano de Toledo, a pocos días de mi toma de posesión de la Diócesis en la catedral primada. Quiero tener un recuerdo agradecido a Benedicto XVI, no sólo por la confianza al nombrarme vuestro Obispo, sino por tantos ejemplos dados a toda la Iglesia por el Santo Padre y por su servicio inigualable en tantas homilías, discursos, cartas y en una vida entregada del todo a la Iglesia Santa y al mundo. No han sido pocos los sufrimientos y la valentía del Papa al afrontar los problemas. Os pido oración por sus intenciones y su ministerio, que sólo puede explicarse desde el Espíritu.

Por san Pedro tiene lugar la colecta llamada del “óbolo de san Pedro”, que tuvo su origen en otro tiempo, pero que hoy se explica como un colecta para “la caridad del Papa”. Sé bien que el dinero de esa colecta es destinada por Su Santidad para gastos concretos de la Iglesia Universal. Mucho de ese dinero se dispone también para paliar grandes catástrofes, sobre todo en el Tercer Mundo, o para que muchos católicos puedan oír Radio Vaticana o canales de televisión que puedan servir para la evangelización y el apoyo llegue a comunidades católicas alejadas o en países donde los católicos están en gran minoría. Es, pues, un dinero bien gastado y empleado para causas muy nobles.

El domingo 27 de junio la Hospitalidad de Lourdes de Toledo emprende una nueva peregrinación al Santuario de la Virgen, con muchos enfermos, que son cuidados con primor por los hospitalarios casi las 24 horas del día. Los peregrinos que se unen a los enfermos les acompañan en celebraciones y en unos días de oración y convivencia. Si Dios quiere, yo le acompañaré por primera vez desde que soy arzobispo de Toledo. Es una forma también de agradecer cuanto oraron el año pasado por mí, pues marcharon a Lourdes justamente el día de mi toma de posesión. Aprovecharé esos días de peregrinación para orar al Señor por mediación de la Virgen por todos los toledanos y agradecer este primer año de ministerio entre ustedes.

Y nos adentramos ya en julio, tiempo de recogida y primer mes de vacaciones… para algunos. Tiempo, eso sí, de reflexión y de preparar el futuro próximo. Por desgracia, tiempo en que la ley del aborto entrará en vigor y dará paso a una situación de legalidad de un crimen y de una visión de la existencia que no es la mayoritaria, pero se impone por la fuerza de la mayoría parlamentaria, hecha de minorías. Tiene tantas repercusiones esta ley en la vida ordinaria de la gente, impone una visión de la sexualidad humana tan raquítica, que España lo notará bien pronto. El caso es que se presenta como prototipo de avance, de modernidad, de ampliación de “derechos”. Un producto muy bien aceptado, también por muchísimos católicos, que piensan que lo legal y permitido por una ley del Parlamento es moralmente aceptable.

Ahí está el horizonte en que se mueve la sociedad española, con un nivel de paro grande, necesidades no atendidas, incertidumbre de futuro para mucha gente y ganas de vivir, sí, pero como si Dios no existiera. Del Evangelio de Cristo, del Señor Resucitado surge otra perspectiva: una existencia que cuenta con Dios Padre, y una vida que ofrece el amor de Jesucristo y su vida nueva. No antepongamos nada al amor de Cristo.

 

 X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

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