Excelentísimo y
Reverendísimo Arzobispo Metropolitano de Toledo y Primado de España Don
Braulio,
Reverendísimos Padres,
Estimadas Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Nos hemos
reunidos aquí en esta majestuosa Catedral Primada de Toledo celebrando la
solemne conmemoración de San Ildefonso, gran Padre de la Santa Iglesia de
Cristo, obispo y patrón de Toledo, una de las primeras tierras y diócesis
cristianas ibéricas, en la antigua y venerable liturgia hispano-mozárabe,
hija de la liturgia siriaca oriental.
La palabra
"santo" en la lengua griega antigua indica una persona distinguida, una
persona que se distingue de las otras. Estas personas son distinguidas, es
decir santas, porque su vida se distingue por la continua oración y
contemplación mística, la iluminación interior, la purificación del
corazón, la visión de Dios (theoría), el hacer milagros, y para usar el
lenguaje de los Santos Apóstoles por la participación en la santidad de
Dios. La santidad no es una virtud humana, sino una donación del Espíritu
Santo. Los Santos poseen la Gracia porque están unidos continuamente al
Dador de cada don perfecto y al Padre de la Luz sin ocaso. La Gracia de
Dios que habita en los Santos, toca también su cuerpo y la creación, y por
ese motivo sus reliquias tienen también la Gracia de Dios y son fuente de
milagros. Esta Catedral Primada es un lugar que irradia mucha Gracia por
medio de las reliquias de San Ildefonso, este gran Padre occidental de la
Iglesia Universal, que las guarda con celo divino.
La santidad es
comunión con Dios Trino dentro del Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia,
fuera de la cual no existe salvación, como dice otro gran Padre occidental
de la Iglesia, San Cipriano de Cartago. Cuantos participan en la acción
divinizadora de Dios se hacen templos vivos del Espíritu Santo, es decir,
Santos, Confesores y Mártires. Dios, el Santo por excelencia, nos exhorta
en el Antiguo Testamento a hacernos también nosotros santos, como El es.
La santidad está relacionada con el martirio, el testimonio. Son dos cosas
inseparables en la vida del verdadero cristiano. Si no es testigo y santo,
o por lo menos lucha continuamente por la santidad, no es cristiano como
Cristo y los Santos Padres de la Iglesia, orientales y occidentales,
comúnmente enseñan. Es un cristiano templado que será condenado como dice
muy claro el Apocalipsis.
La Solemnidad
de San Ildefonso de Toledo coincide dentro la "Semana de Oración por la
Unidad de los Cristianos", por la cual con tanta fuerza e insistencia han
luchado los Santos Padres de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica,
entre los cuales dominan ilustres santas personalidades ibéricas, como
Cecilio de Granada, Osio de Córdoba, Paciano de Barcelona, Braulio de
Zaragoza, Gregorio de Elvira, Leandro e Isidro de Sevilla, Julián e
Ildefonso de Toledo, Martín de Braga, Potamio de Lisboa, Dámaso de Roma.
El Beato Papa Juan-Pablo II, el Papa de los dos pulmones de la
Cristiandad, uno oriental y uno occidental, inaugurando el gran Jubileo de
los 2.000 años del nacimiento según la carne de Nuestro Señor Jesucristo,
el único Salvador y Redentor del mundo, el Hijo Unigénito y Verbo de Dios,
hizo particular mención de los Santos de la fe en Cristo, mártires,
confesores y padres, los cuales llamó "puente de unidad' entre los
cristianos de hoy, un puente firme y seguro.
En los tiempos
antiguos los verdaderos cristianos sufrieron el "martirio de sangre", como
Eulalia de Barcelona, Vicente de Valencia, Hermenegildo príncipe, Eulogio
y Lucrecia de Córdoba, Esteban de Cádiz, por mencionar los más ilustres
mártires hispanos que son honrados también en Oriente. Hoy los verdaderos
cristianos sufren el "martirio de la conciencia", que según los Santos
Padres de la Iglesia es más fuerte y doloroso del "martirio de sangre",
porque el de conciencia es continuo e insistente. Vivimos en una época de
enorme crisis espiritual y moral principal y segundariamente económica,
que es hija de la primera. Reina la apostasía, como en los tiempos del
antiguo Israel. La superación de cada crisis se hace a través la fe firme
en Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, nacido nuevamente hace pocos días
"por nosotros los hombres y por nuestra salvación", reforzados por los
eternos e inmortales ejemplos y guías, que son nuestros Santos, como San
Ildefonso, obispo y patrón de Toledo.
Por sus santas
intercesiones Cristo Nuestro Dios ten misericordia de nosotros y sálvanos.
Amen.
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Policarpo