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La Conferencia Episcopal
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El cardenal Ryłko presenta un “nuevo estilo de colaboración” entre sacerdotes y laicos El cardenal Stanisław Ryłko presentó ayer martes “el nuevo 'estilo de colaboración' entre- sacerdotes y laicos en los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades”, y el beneficio que de ello puede obtener la Iglesia. 27/01/10.- El presidente del Consejo Pontificio para los Laicos intervino en el V Coloquio de Roma, organizado por la Comunidad del Enmanuel y por el Instituto Universitario Pierre Goursat (IUPG), en colaboración con el Instituto Pontificio Redemptor Hominis, desde el pasado lunes 25 hasta hoy, sobre el tema “Sacerdotes y laicos en la misión”. El “nuevo estilo” de colaboración entre sacerdotes, explicó el purpurado polaco, presupone “que los presbíteros reconozcan la identidad propia de los fieles laicos y valoren efectivamente su misión en la Iglesia y en el mundo, evitando tanto de alimentar desconfianza hacia ellos y de asumir actitudes paternalistas y autoritarias en el gobierno de las comunidades parroquiales, como de esa falsa promoción del laicado que, sin respetar la especificidad de la vocación, corre el riesgo de convertirse en una coartada para la falta de compromiso y la renuncia a los propios deberes pastorales hacia la comunidad cristiana”. Este “nuevo estilo”, añadió, pide a los laicos “un vivo sentido de pertenencia eclesial además de la conciencia de la propia corresponsabilidad y necesaria participación en la vida y en la misión de la Iglesia, sacudiéndose la indiferencia y evitando, con todo, tanto un excesivo replegamiento en asuntos intraeclesiales a costa de la misión, como la peligrosa trampa de cierta mentalidad hostil a la institución eclesial y contagiada por la lógica moderna de la lucha por el poder, así como un corporativismo agresivo y contestatario hacia el Magisterio eclesial”. “Factor decisivo para el despertar misionero de todo el pueblo de Dios en un mundo donde se extienden el laicismo y el neopaganismo, y donde Dios es cada vez más el Gran Excluido, el 'nuevo estilo' de colaboración entre Pastores y laicos inaugurado por el Concilio Vaticano II, se presenta al mismo tiempo como un objetivo importante al que tender juntos, y al mismo tiempo como un verdadero desafío que recoger”, considera el cardenal. “Cada uno debe hacer su parte: sacerdotes y laicos”. “En nuestros días, suscita gran esperanza en la Iglesia el asombroso florecimiento de movimientos eclesiales y nuevas comunidades, también fruto del Concilio", explicó, constatando que “entre los propios fundadores figuran tanto laicos (hombres y mujeres) como sacerdotes, religiosos y religiosas”. En estos movimientos, añadió, “toma forma así un 'nosotros' comunitario” que se convierte en “un recorrido pedagógico hecho 'juntos' y en el que se ve a todos implicados e interpelados, sacerdotes incluidos”. "Por esto, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades se han convertido en verdaderas y propias forjas del 'nuevo estilo' de colaboración entre Pastores y laicos en el servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”. “El sacerdote, en primer lugar, debe saber acoger e interpretar la novedad de estos 'dones carismáticos' poniéndose a la escucha de lo que el Espíritu dice a la Iglesia de hoy (cfr Ap 2, 8). A los movimientos no se les debe mirar como un 'problema pastoral', sino como una gran oportunidad, una preciosa fuente de renovación de nuestras comunidades parroquiales”. Asociaciones y movimientos eclesiales, constató el cardenal, “pueden constituir un núcleo vital de las parroquias en las que operan”, aspecto “particularmente cierto para las parroquias urbanas que, a menudo extendidas en territorios muy vastos, afrontan el riesgo de un anonimato que puede ser eficazmente combatido con una microestructura de pequeñas comunidades cristianas que viven la fe con intensidad”. “Estos no están en competencia con la parroquia, ni mucho menos son una alternativa a la parroquia – señaló –. Representan más bien una gran posibilidad pastoral que acoger. Porque cada ambiente en el que se forman 'cristianos adultos' conscientes de su propia vocación y misión, sirve a la causa de la parroquia”. “De sus ministros, por tanto, la Iglesia espera sensibilidad, apertura y acogida cordial de estas nuevas realidades que traen en la vida de tantas comunidades cristianas frutos verdaderamente benditos de conversión, santidad y misión”. “Por lado, el carácter esencialmente laical de los movimientos eclesiales no suprime la necesidad que estos tienen de una presencia sacerdotal. Lejos de significar su clerizalización, esta presenta – siempre animada por una sincera caridad pastoral – es más bien un servicio prestado en el pleno respeto de la libertad asociativa de los fieles laicos y del carisma de cada una de las realidades agregativas”. Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades tienen por tanto necesidad “del sabio, atento y paterno acompañamiento de los pastores. Se trata de una misión comprometida y muy delicada, a la que cada sacerdote debe prepararse de modo adecuado, prescindiendo del hecho de su pertenencia efectiva a uno o a otro”. El cardenal se ha dicho convencido de que el Año Sacerdotal que está viviendo la Iglesia constituya “una oportunidad óptima dada a los Pastores para ponerse a la escucha de lo que el Espíritu Santo dice a la Iglesia mediante estos dones carismáticos”. “A los cristianos cansados y desanimados y a tantas comunidades cristianas demasiado autoreferenciales y replegadas sobre sí mismas, los movimientos lanzan el desafío de una iglesia valientemente proyectada hacia nuevas fronteras de evangelización”, concluyó. “En este tiempo nuestro, la Iglesia tiene verdaderamente necesidad de abrirse a esta novedad generada por el Espíritu”.
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Laicos: ser Iglesia “haciendo” el mundo Entrevista al profesor Ramiro Pellitero sobre el laicado en la Iglesia 26/06/08.- A los laicos les corresponde la evangelización a través de los valores humanos y sociales, de la competencia profesional y la amistad, de la vida familiar y de la colaboración en la búsqueda del bien común y la justicia. Lo cuenta en este entrevista el teólogo Ramiro Pellitero, que ha escrito un libro sobre el laicado, "Ser Iglesia haciendo el mundo. Los laicos en la nueva evangelización" (Editorial Promesa, San José de Costarrica, 2008), en el que explica "cómo vivir la Iglesia en la dinámica misma de la transformación actual del mundo". Ramiro Pellitero (León, 1956) es doctor en Teología por la Universidad de Navarra, donde es profesor de Eclesiología y Teología Pastoral. --"Ser Iglesia haciendo el mundo": ¿qué ha querido aportar con este libro? --Pellitero: He querido presentar las cuestiones fundamentales que afectan a la teología y a la pastoral, referentes a los fieles laicos. Como todos los demás fieles, están incorporados a Cristo desde el bautismo. En su caso participan de los funciones de Cristo de acuerdo con la índole secular, característica teológica de la condición laical. Es decir, que buscan la santidad y participan en el apostolado de la Iglesia precisamente a través de su trabajo profesional, de la vida familiar y la intervención en la vida social, cultural y política. También para todo esto, el Espíritu Santo los enriquece con multitud de carismas al servicio de la misión de la Iglesia. --¿Cuál es en concreto la contribución específica de los laicos a la evangelización? --Pellitero: Como digo, la participación de los laicos en la evangelización debe comprenderse a partir del bautismo y de los carismas que reciben y acogen libremente, para la edificación de la Iglesia y el servicio al mundo. Ellos están como naturalmente insertados en el mundo, en la sociedad civil. Ese es el "lugar" propio donde desarrollan su vocación bautismal y el objetivo principal, si se quiere llamar específico, de su misión. El Concilio Vaticano II resume esa misión diciendo que les corresponde la ordenación de las realidades temporales al Reino de Dios. Es decir, la evangelización a través de los valores humanos y sociales, de la competencia profesional y la amistad, de la vida familiar y de la colaboración en la búsqueda del bien común y la justicia. Todo ello de acuerdo con los dones y carismas, muy variados, que reciben. Como todos los fieles cristianos, es lógico que también los laicos participen más o menos intensamente, de acuerdo con sus posibilidades y preferencias, en tareas como la catequesis y la educación de los jóvenes, en las celebraciones parroquiales, la atención a los pobres y a los enfermos, la orientación familiar, y otras colaboraciones pastorales muy diversas. --¿Qué lazo hay entre el Espíritu Santo y la misión de los cristianos? --Pellitero: El Espíritu Santo es el principio de la unidad y de la vida de la Iglesia. Actúa en los sacramentos y los carismas, en orden a que todos los cristianos realicen la misión que Cristo les ha encomendado, bajo la guía de la Jerarquía. Ahora bien, la vida y la misión de la Iglesia no debe entenderse como una actividad rígida y uniforme, sino como una sinfonía, donde caben y deben escucharse melodías e instrumentos diversos, bajo la autoridad del Colegio Episcopal. De este modo, los carismas garantizan la comunión, es decir, la unidad en la diversidad. --¿Cuál es compromiso de los fieles laicos para una civilización del amor? --Pellitero: Se podría resumir diciendo que su compromiso es la transformación de la cultura contemporánea, por medio de su coherencia y su presencia en la sociedad, con la santificación de la vida ordinaria: el trabajo, las relaciones familiares y de amistad... el servicio especialmente a los más necesitados, y su participación en la vida cultural y política. |
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La hora de los laicos en los Estados Unidos Seminario de estudio en Roma esponsorizado por los obispos del país 27 de junio de 2008. "Colaboradores en la viña del Señor: llamados a la comunión, llamados a la misión". Se titula así el seminario romano que del 24 al 29 de junio reúne a laicos de varias diócesis de los Estados Unidos en Roma para abordar junto a personas de otros contextos mundiales la labor específica del laicado en la Iglesia. El seminario es una actividad impulsada por el Secretariado para los Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la Conferencia Episcopal de los Obispos de los Estados Unidos y por el Lay Centre de Roma para reflexionar sobre un documento de los obispos del país que tiene el mismo título y que ha sido fruto de diez años de estudio, consultas y diálogo. En su primera sesión, después de una celebración eucarística presidida por el cardenal John Patrick Foley, gran maestro de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, en el Monasterio de los Pasionistas, los asistentes constataron cómo "la comunión y la misión" son los "fundamentos" para entender y llevar a cabo su ministerio eclesial como laicos. El doctor Rick McCord, director ejecutivo del Secretariado para los Laicos, Matrimonio, Vida Familiar y Juventud de la Conferencia Episcopal de los Obispos de los Estados Unidos, ha ilustrado a Zenit la riqueza de los ministerios eclesiales laicales en su país. Cuatro características unen a estos 30.000 hombres y mujeres que de manera particular están comprometidos en la evangelización. En primer lugar la persona tiene un papel de "liderazgo", por ejemplo catequético o de trabajo pastoral. En segundo lugar, tiene una "autorización" por parte de los pastores para ejercer su papel. La tercera característica es que estas personas trabajan en "colaboración con los sacerdotes, diáconos y obispos". En cuarto lugar, "tienen la formación y la educación para llevar a cabo su papel". El director McCord recuerda que estos papeles funcionan "en armonía" con los ordenados: "No hay necesariamente ninguna oposición entre los laicos y los ordenados para trabajar juntos, y de hecho deben trabajar juntos, cada cual con su lugar específico". Por su parte, la directora del Lay Centre, la profesora Donna Orsuto, ha revelado a Zenit que "todo el mundo está llamado y enviado" y, por esto, "es importante ayudar a la gente a reconocer dónde están los dones y cómo pueden usarlos para edificar a la Iglesia local". Para esta profesora de la Universidad Pontificia Gregoriana, "hay mucha necesidad en la Iglesia y en la sociedad de los laicos que colaboren con sus pastores". El cardenal Foley recordó con cariño a sus padres que le enseñaron "qué es la Iglesia doméstica" y explicó que los laicos "están llamados a santificar el mundo con su trabajo" y a "traer a éste los valores éticos y morales, los ideales cristianos", además de llevar una "vida de oración" y de "cercanía con Cristo a través de los sacramentos y la lectura de la Escritura". Todo esto, reconoció, él lo aprendió en su familia. Más información sobre el seminario: www.laycentre.org/coworkers08home.html |
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CONSEJO DIOCESANO DE LAICOS
— Archidiócesis de Toledo —
consejodelaicos@architoledo.org