PLAN PASTORAL DIOCESANO

 

04/05



 

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INTRODUCCIÓN A LA
DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Posturas.
Qué es la Doctrina Social de la Iglesia.
Principios Fundamentales de la DSI.
La Autonomía de lo temporal.
DSI: en la práctica.
Algunos textos de la DSI para la reflexión.

Es voz bastante común entre los cristianos que la Iglesia debe aportar luz sobre los problemas sociales, políticos y económicos al hombre de hoy. Esto es la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
A pesar de ser una doctrina muy importante para la Iglesia y para la sociedad, la práctica de cada día no avala esta importancia por las diferentes posturas, a veces contradictorias, que se observan, tanto en los propios cristianos como en el resto de la sociedad.
 
POSTURAS

EL ALA CONSERVADORA de la sociedad la critica con dureza, ya que opina que la Iglesia se mete en campos que no le pertenecen. Afirman que interpretar los asuntos sociales del mundo no es propio de la Iglesia, sino de los políticos y hacerlo es "meterse en política". De ahí los ataques, los juicios calumniosos y el rechazo a la DSI.

EL ALA PROGRESISTA acusa a la DSI de reaccionario, pues dicen que habla cuando ve atacados sus intereses concretos, de lo contrario se calla; también la acusan de "carca", pues afirman que unas veces se opone frontalmente a los avances de la técnica (por ejemplo todo lo que se refiere a la vida) y otras veces le acusan de falta de claridad y coherencia.

EN LOS PROPIOS CRISTIANOS existe ignorancia y desinterés. En la mayoría de los sínodos que se han celebrado en las diócesis, no aparece por ningún lado el fomentar la DSI; en los seminarios, en la mayoría, o no se explica o es una asignatura secundaria. Hay grandes documentos sociales de los papas que han pasado sin pena ni gloria. En las catequesis de adultos es un tema ausente.
También hay un pequeño grupo de cristianos que la conocen y procuran llevarla a la práctica en su vida personal y profesional y la enseñan.

      El Cardenal Suquía afirmaba en el año 1998, cuando era presidente de la Conferencia Episcopal Española: "Si hablamos de manera general, la DSI ha encontrado muy poca acogida en España. Una de las más graves deficiencias del catolicismo español es su ancestral falta de conciencia social. No pocos políticos, economistas, empresarios y líderes sindicales de otros tiempos y de ahora han sido o son católicos, pero ignoran en la teoría y en la práctica lo que la iglesia ha enseñado y enseña sobre las exigencias morales de estas profesiones que deciden frecuentemente el destino de los pueblos. Mucho más lo ignora el pueblo y mucho más las generaciones jóvenes, incluso los que en ellas se preparan para el sacerdocio".

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QUÉ ES LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

     A modo de definición podemos decir que la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es lo que la Iglesia enseña sobre la manera de entender y vivir en cristiano la vida familiar, laboral, económica y social.

- La DSI es un conjunto de principios morales de actuación en los que se inspira la comunidad cristiana para vivir y colaborar en la organización de la sociedad.

- La sociedad tiene una serie de recursos para organizarse y conseguir el bien para todos los ciudadanos. A estos recursos pertenecen las empresas, sindicatos, partidos políticos, medios de comunicación, organizaciones culturales, asociaciones de todo tipo. La DSI enseña los principios morales que es necesario tener en cuenta para que todos estos recursos respeten el bien común, la paz, la justicia social, la solidaridad a la hora de los asuntos sociales.

- Estos principios morales brotan de la fe y ayudan a determinar cuál ha de ser el espíritu con que han de actuar los creyentes (y no creyentes) para construir el Reino de Dios.

      La DSI, por tanto, incluye lo que la fe cristiana aporta a la humanidad (sociedad civil, pueblos, naciones, ...) en su empeño por ayudar a construir personas y sociedades humanizadas donde se tenga en cuenta la dignidad y los derechos de todos.

- Lo que la DSI hace es incorporar la palabra de Dios, el Cristo hecho hombre, muerto y resucitado a toda situación humana para que esa situación humana no se vuelva nunca contra el hombre ni contra los pueblos, y para que la economía y la política y todos los sistemas jurídicos y legales estén siempre al cuidado y protección de las personas.

     En definitiva la DSI es la enseñanza sobre los valores o principios morales sobre los que se ha de construir la sociedad o con que se han de resolver los problemas que afectan a la sociedad en su conjunto; por ejemplo: la guerra, el terrorismo, la emigración, el paro, la economía sumergida, la renuncia a defender sus propios derechos, el derecho a la huelga, ...
Esta doctrina va dirigida a los cristianos y a las personas de buena voluntad.

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PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA DSI

      Es necesario tener en cuenta que la DSI, aunque es un conjunto doctrinal de principios con validez universal, sin embargo se han de aplicar a situaciones sociales muy diversas en cuanto a culturas, tradiciones históricas, costumbres. Por ello puede ocurrir que, guiados por los mismos principios, sin embargo se llegue a soluciones diferentes, pero no contrarias.

      Este hecho complica el entendimiento y el compromiso que nace de DSI y exige una dosis fuerte, no de relativismo, pero sí de flexibilidad y de prudencia a la hora de hablar y de actuar.

      Con todo en la DSI hay un conjunto de principios morales de validez universal que forman la base de sus enseñanzas y de su actuación social. Algunos de estos principios son:
          1. La persona es siempre fin y nunca un medio.
          2. El trabajo y la economía son para las personas.
          3. Los bienes de la tierra son para todos.
          4. Todo trabajador tiene derecho a un salario digno.

     A pesar de la validez de estos principios, la aplicación a las situaciones puede diversificar a los cristianos en cuanto a su actuación y compromiso; por ejemplo: en la manera de entender la libertad, las relaciones de cada persona con la sociedad, el régimen de propiedad, la participación en tareas sociales, la participación en los partidos políticos, ...

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LA AUTONOMÍA DE LO TEMPORAL

? Según lo dicho hasta ahora, la Iglesia tiene su doctrina sobre asunto sociales (DSI). También hay que decir que la política, los sindicatos, la economía, el comercio nacional e internacional, la banca, el arte, las asociaciones en todas sus actuaciones tiene sus propias leyes técnicas (AUTONOMÍA DE LO TEMPORAL) y según ellas han  de funcionar para conseguir el bien común de la sociedad.

? El principio de la autonomía de lo temporal parece que entra en contradicción con la DSI y sus principios morales, ya que si los recursos y organizaciones de la sociedad tienen su autonomía y sus leyes propias, que la Iglesia ha de respetar, ésta no tendría nada que hacer ni decir.

? Sin embargo son dos aspectos que se han de respetar mutuamente y cada uno de actuar a su nivel. Así por ejemplo fijar las obligaciones del Estado respecto del bien común es un aspecto moral, pero el cómo hacerlo en términos técnicos es una tarea política y económica para la que la Iglesia (DSI) no tiene ni conocimiento ni competencia. Otro ejemplo: la contribución o los impuestos a Hacienda tienen un carácter moral, pero la Iglesia no puede decir cuánto se ha de subir o bajar los impuestos, ya que esto es una cuestión técnica y por tanto, cae en el campo de la autonomía de lo temporal.

     Cuando la organización, la política o la economía vulneran los principios morales, es cuando la Iglesia y los cristianos presentes en organizaciones sociales han de hablar y sus enseñanzas son las que componen lo que llamamos la Doctrina Social de la Iglesia.

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DSI: EN LA PRÁCTICA

"La Doctrina Social de la Iglesia adquiere hoy una importancia que nunca podemos subrayar suficientemente. Nosotros, obispos, nos comprometemos a procurar que sea mejor conocida en nuestras iglesias particulares" (Mensaje del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios, nº 10, año 2001)

VER
      La DSI ayuda a descubrir desde el Evangelio de Jesús, y apoyada por las ciendas, la realidad social del trabajo y de los empobrecidos, la injusticia y desigualdad de hoy, la guerra y el terrorismo, el hambre en el mundo y la emigración forzada, etc. Hay que descubrir (ver) las llamadas que Dios nos hace desde la vida y a las que tiene que responder la Iglesia.

JUZGAR
     La realidad descubierta, hay que ponerla bajo la luz de la Palabra de Dios y de los documentos de la Iglesia (DSI), y por tanto, hay que conocer. La Iglesia tiene que buscar cómo Dios nos sigue hablando por los acontecimientos para dar respuesta evangélica. Por tanto, una tarea continua de la Iglesia es el discernimiento (buscar en grupo cómo nos habla Dios hoy y aquí) y la formación de la conciencia.

ACTUAR
 - A los problemas concretos han de responder las comunidades concretas; a los problemas generales han de responder desde toda la Iglesia. El Pueblo de Dios tiene que ser consultado para dar respuestas evangélicas por medio de la democracia y la participación activa.
- La Iglesia, en general, y cada comunidad en particular, tiene que dar su palabra al mundo con sencillez ante los acontecimientos y tiene que denunciar las situaciones de pecado sobre todo cuando adquieren dimensiones estructurales e institucionales.
- La Iglesia también tiene que dar su testimonio al mundo con las personas de buena voluntad y con otras organizaciones.
- El papel del laico en la evangelización de lo social es actuar según Dios dentro de la sociedad y desde las plataformas que la sociedad se ha ido dando en la historia: sindicatos, partidos, organizaciones sociales de todo tipo.

TAREAS CONCRETAS CON LA DSI
- Conocerla y practicarla. Por ejemplo: antes es el alimento de las personas que los retablos y obras de arte; que las organizaciones que se dedican a los pobres (ONGs, Cáritas, Misiones, etc.) den cada año a los empobrecidos.
- Hacer el plan pastoral de los grupos, parroquias, diócesis desde la DSI.
- Que la Iglesia viva y practique su DSI.

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ALGUNOS TEXTOS DE LA DSI QUE PUEDEN AYUDAR EN LA REFLEXIÓN

“Sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el provecho como motor esencial del progreso económico, la concurrencia como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de producción como un derecho absoluto” (Populorum progressio 26)

Es necesario esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales los elementos que determinen las opciones de consumo, de los ahorros y de las inversiones sean la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien común, así como la comunión con los demás hombres”  (Centessimus Annus ,36)

“Es asimismo preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente vinculado con él, la cuestión ecológica. El hombre, impulsado por el deseo de tener y gozar, más que de ser y crecer, consume de manera desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la raíz de la insensata  destrucción del ambiente natural hay un error antropológico” (Centessimus annus 37)

La justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana, exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos: que de un lado y otro, las naciones reduzcan simultáneamente los armamentos que poseen; que las armas nucleares queden proscritas y que , por fin todos convengan en un desarme gradual con mutuas y eficaces garantías (Pacem in Terris 106)

“La solidaridad social que hoy día agrupa a todos los hombres en una única familia, impone a las naciones que disfrutan de abundante riqueza económica la obligación de no permanecer indiferentes ante los países cuyos miembros, oprimidos por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos fundamentales del hombre. Esta obligación se ve aumentada por el hecho de que, dada la interdependencia progresiva que actualmente siguen los pueblos, no es ya posible que reine entre ellos una paz duradera y fecunda si las diferencias económicas y sociales entre ellos resultan excesivas” (Mater el Magistra 157)

Entre los derechos de la persona humana también se cuenta el que pueda cada uno emigrar a la nación donde espere poder atender mejor a sí y a los suyos , por lo cual es deber de las autoridades públicas el admitir a los extranjeros que vengan y, en cuanto lo permita el verdadero bien de esa comunidad, favorecer los intentos de quienes pretenden incorporarse a ellas como nuevos miembros” (Pacem in Terris, 101)

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Textos sacados de "Pistas para el diálogo" nº 161, del Movimiento Rural Cristiano
 

Una iniciativa del  CONSEJO DIOCESANO DE LAICOS - Archidiócesis de Toledo  - consejodelaicos@architoledo.org