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INTRODUCCIÓN A LA
DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA |
Posturas.
Qué es la Doctrina Social de la Iglesia.
Principios Fundamentales de la DSI.
La Autonomía de lo temporal.
DSI: en la práctica.
Algunos textos de la DSI para la reflexión. |
Es voz bastante común entre los cristianos que la Iglesia debe
aportar luz sobre los problemas sociales, políticos y económicos al
hombre de hoy. Esto es la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).
A pesar de ser una doctrina muy importante para la Iglesia y para la
sociedad, la práctica de cada día no avala esta importancia por las
diferentes posturas, a veces contradictorias, que se observan, tanto en
los propios cristianos como en el resto de la sociedad.
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POSTURAS |
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EL ALA CONSERVADORA
de la sociedad la critica con dureza, ya que opina que la Iglesia se
mete en campos que no le pertenecen. Afirman que interpretar los asuntos
sociales del mundo no es propio de la Iglesia, sino de los políticos y
hacerlo es "meterse en política". De ahí los ataques, los juicios
calumniosos y el rechazo a la DSI.
EL ALA PROGRESISTA
acusa a la DSI de reaccionario, pues dicen que habla cuando ve atacados
sus intereses concretos, de lo contrario se calla; también la acusan de
"carca", pues afirman que unas veces se opone frontalmente a los avances
de la técnica (por ejemplo todo lo que se refiere a la vida) y otras
veces le acusan de falta de claridad y coherencia.
EN LOS PROPIOS
CRISTIANOS existe ignorancia y desinterés. En la mayoría de los
sínodos que se han celebrado en las diócesis, no aparece por ningún lado
el fomentar la DSI; en los seminarios, en la mayoría, o no se explica o
es una asignatura secundaria. Hay grandes documentos sociales de los
papas que han pasado sin pena ni gloria. En las catequesis de adultos es
un tema ausente.
También hay un pequeño grupo de cristianos que la conocen y procuran
llevarla a la práctica en su vida personal y profesional y la enseñan.
El Cardenal Suquía afirmaba en el año 1998, cuando era presidente de la
Conferencia Episcopal Española: "Si hablamos de manera general, la DSI
ha encontrado muy poca acogida en España. Una de las más graves
deficiencias del catolicismo español es su ancestral falta de conciencia
social. No pocos políticos, economistas, empresarios y líderes
sindicales de otros tiempos y de ahora han sido o son católicos, pero
ignoran en la teoría y en la práctica lo que la iglesia ha enseñado y
enseña sobre las exigencias morales de estas profesiones que deciden
frecuentemente el destino de los pueblos. Mucho más lo ignora el pueblo
y mucho más las generaciones jóvenes, incluso los que en ellas se
preparan para el sacerdocio".
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QUÉ
ES LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
A modo de
definición podemos decir que la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es
lo que la Iglesia enseña sobre la manera de entender y vivir en
cristiano la vida familiar, laboral, económica y social.
- La DSI es un conjunto de principios morales de actuación en los que se
inspira la comunidad cristiana para vivir y colaborar en la organización
de la sociedad.
- La sociedad tiene una serie de recursos para organizarse y conseguir
el bien para todos los ciudadanos. A estos recursos pertenecen las
empresas, sindicatos, partidos políticos, medios de comunicación,
organizaciones culturales, asociaciones de todo tipo. La DSI enseña los
principios morales que es necesario tener en cuenta para que todos estos
recursos respeten el bien común, la paz, la justicia social, la
solidaridad a la hora de los asuntos sociales.
- Estos principios morales brotan de la fe y ayudan a determinar cuál ha
de ser el espíritu con que han de actuar los creyentes (y no creyentes)
para construir el Reino de Dios.
La DSI, por tanto, incluye lo que la fe cristiana
aporta a la humanidad (sociedad civil, pueblos, naciones, ...) en su
empeño por ayudar a construir personas y sociedades humanizadas donde se
tenga en cuenta la dignidad y los derechos de todos.
- Lo que la DSI hace es incorporar la palabra de Dios, el Cristo hecho
hombre, muerto y resucitado a toda situación humana para que esa
situación humana no se vuelva nunca contra el hombre ni contra los
pueblos, y para que la economía y la política y todos los sistemas
jurídicos y legales estén siempre al cuidado y protección de las
personas.
En definitiva la DSI es la enseñanza sobre los valores o principios
morales sobre los que se ha de construir la sociedad o con que se han de
resolver los problemas que afectan a la sociedad en su conjunto; por
ejemplo: la guerra, el terrorismo, la emigración, el paro, la economía
sumergida, la renuncia a defender sus propios derechos, el derecho a la
huelga, ...
Esta doctrina va dirigida a los cristianos y a las personas de buena
voluntad.
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PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA DSI
Es
necesario tener en cuenta que la DSI, aunque es un conjunto doctrinal de
principios con validez universal, sin embargo se han de aplicar a
situaciones sociales muy diversas en cuanto a culturas, tradiciones
históricas, costumbres. Por ello puede ocurrir que, guiados por los
mismos principios, sin embargo se llegue a soluciones diferentes, pero
no contrarias.
Este hecho complica el entendimiento y el
compromiso que nace de DSI y exige una dosis fuerte, no de relativismo,
pero sí de flexibilidad y de prudencia a la hora de hablar y de actuar.
Con todo en la DSI hay un conjunto de principios
morales de validez universal que forman la base de sus enseñanzas y de
su actuación social. Algunos de estos principios son:
1. La persona es siempre
fin y nunca un medio.
2. El trabajo y la
economía son para las personas.
3. Los bienes de la
tierra son para todos.
4. Todo trabajador tiene
derecho a un salario digno.
A pesar de la validez de estos principios, la
aplicación a las situaciones puede diversificar a los cristianos en
cuanto a su actuación y compromiso; por ejemplo: en la manera de
entender la libertad, las relaciones de cada persona con la sociedad, el
régimen de propiedad, la participación en tareas sociales, la
participación en los partidos políticos, ...
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LA AUTONOMÍA DE LO TEMPORAL
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Según lo dicho hasta ahora, la Iglesia
tiene su doctrina sobre asunto sociales (DSI). También hay que decir que
la política, los sindicatos, la economía, el comercio nacional e
internacional, la banca, el arte, las asociaciones en todas sus
actuaciones tiene sus propias leyes técnicas (AUTONOMÍA DE LO TEMPORAL)
y según ellas han de funcionar para conseguir el bien común de la
sociedad.
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El principio de la autonomía de lo
temporal parece que entra en contradicción con la DSI y sus principios
morales, ya que si los recursos y organizaciones de la sociedad tienen
su autonomía y sus leyes propias, que la Iglesia ha de respetar, ésta no
tendría nada que hacer ni decir.
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Sin embargo son dos aspectos que se han de
respetar mutuamente y cada uno de actuar a su nivel. Así por ejemplo
fijar las obligaciones del Estado respecto del bien común es un aspecto
moral, pero el cómo hacerlo en términos técnicos es una tarea política y
económica para la que la Iglesia (DSI) no tiene ni conocimiento ni
competencia. Otro ejemplo: la contribución o los impuestos a Hacienda
tienen un carácter moral, pero la Iglesia no puede decir cuánto se ha de
subir o bajar los impuestos, ya que esto es una cuestión técnica y por
tanto, cae en el campo de la autonomía de lo temporal.
Cuando la organización, la política o la economía vulneran los
principios morales, es cuando la Iglesia y los cristianos presentes en
organizaciones sociales han de hablar y sus enseñanzas son las que
componen lo que llamamos la Doctrina Social de la Iglesia.
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DSI: EN LA PRÁCTICA "La
Doctrina Social de la Iglesia adquiere hoy una importancia que nunca
podemos subrayar suficientemente. Nosotros, obispos, nos comprometemos a
procurar que sea mejor conocida en nuestras iglesias particulares"
(Mensaje del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios, nº 10, año 2001)
VER
La DSI ayuda a descubrir desde el Evangelio de
Jesús, y apoyada por las ciendas, la realidad social del trabajo y de
los empobrecidos, la injusticia y desigualdad de hoy, la guerra y el
terrorismo, el hambre en el mundo y la emigración forzada, etc. Hay que
descubrir (ver) las llamadas que Dios nos hace desde la vida y a las que
tiene que responder la Iglesia.
JUZGAR
La realidad descubierta, hay que ponerla bajo la luz de
la Palabra de Dios y de los documentos de la Iglesia (DSI), y por tanto,
hay que conocer. La Iglesia tiene que buscar cómo Dios nos sigue
hablando por los acontecimientos para dar respuesta evangélica. Por
tanto, una tarea continua de la Iglesia es el discernimiento (buscar en
grupo cómo nos habla Dios hoy y aquí) y la formación de la conciencia.
ACTUAR
- A los problemas concretos han de responder las comunidades concretas; a
los problemas generales han de responder desde toda la Iglesia. El
Pueblo de Dios tiene que ser consultado para dar respuestas evangélicas
por medio de la democracia y la participación activa.
- La Iglesia, en general, y cada comunidad en particular, tiene que dar
su palabra al mundo con sencillez ante los acontecimientos y tiene que
denunciar las situaciones de pecado sobre todo cuando adquieren
dimensiones estructurales e institucionales.
- La Iglesia también tiene que dar su testimonio al mundo con las
personas de buena voluntad y con otras organizaciones.
- El papel del laico en la evangelización de lo social es actuar según
Dios dentro de la sociedad y desde las plataformas que la sociedad se ha
ido dando en la historia: sindicatos, partidos, organizaciones sociales
de todo tipo.
TAREAS CONCRETAS CON LA DSI
- Conocerla y practicarla. Por ejemplo: antes es el alimento de las
personas que los retablos y obras de arte; que las organizaciones que se
dedican a los pobres (ONGs, Cáritas, Misiones, etc.) den cada año a los
empobrecidos.
- Hacer el plan pastoral de los grupos, parroquias, diócesis desde la
DSI.
- Que la Iglesia viva y practique su DSI.
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ALGUNOS
TEXTOS DE LA DSI QUE PUEDEN AYUDAR EN LA REFLEXIÓN
“Sobre estas nuevas
condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera
el provecho como motor esencial del progreso económico, la concurrencia
como ley suprema de la economía, la propiedad privada de los medios de
producción como un derecho absoluto”
(Populorum progressio 26)
“Es necesario
esforzarse por implantar estilos de vida, a tenor de los cuales los
elementos que determinen las opciones de consumo, de los ahorros y de
las inversiones sean la búsqueda de la verdad, de la belleza y del bien
común, así como la comunión con los demás hombres” (Centessimus
Annus ,36)
“Es asimismo
preocupante, junto con el problema del consumismo y estrictamente
vinculado con él, la cuestión ecológica. El hombre, impulsado por el
deseo de tener y gozar, más que de ser y crecer, consume de manera
desordenada los recursos de la tierra y su misma vida. En la raíz de la
insensata destrucción del ambiente natural hay un error
antropológico” (Centessimus annus 37)
“La justicia, la
recta razón y el sentido de la dignidad humana, exigen urgentemente que
cese ya la carrera de armamentos: que de un lado y otro, las naciones
reduzcan simultáneamente los armamentos que poseen; que las armas
nucleares queden proscritas y que , por fin todos convengan en un
desarme gradual con mutuas y eficaces garantías (Pacem in Terris
106)
“La solidaridad social
que hoy día agrupa a todos los hombres en una única familia, impone a
las naciones que disfrutan de abundante riqueza económica la obligación
de no permanecer indiferentes ante los países cuyos miembros, oprimidos
por innumerables dificultades interiores, se ven extenuados por la
miseria y el hambre y no disfrutan, como es debido, de los derechos
fundamentales del hombre. Esta obligación se ve aumentada por el hecho
de que, dada la interdependencia progresiva que actualmente siguen los
pueblos, no es ya posible que reine entre ellos una paz duradera y
fecunda si las diferencias económicas y sociales entre ellos resultan
excesivas”
(Mater el Magistra 157)
“Entre los derechos
de la persona humana también se cuenta el que pueda cada uno emigrar a
la nación donde espere poder atender mejor a sí y a los suyos , por lo
cual es deber de las autoridades públicas el admitir a los extranjeros
que vengan y, en cuanto lo permita el verdadero bien de esa comunidad,
favorecer los intentos de quienes pretenden incorporarse a ellas como
nuevos miembros” (Pacem in
Terris,
101)
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Textos sacados de "Pistas para el diálogo" nº 161, del Movimiento Rural
Cristiano
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Una iniciativa del
CONSEJO DIOCESANO DE LAICOS
- Archidiócesis de
Toledo -
consejodelaicos@architoledo.org
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