A los Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Pueblo fiel de la
Archidiócesis de Toledo.
El decreto conciliar Christus Dominus encarece, con la
autoridad peculiar del solemne documento, el deber que tienen
los Obispos Diocesanos de enseñar, santificar, regir y apacentar
al Pueblo de Dios, que les ha sido encomendado. Ello ha venido
siendo mi principal preocupación pastoral y lo que
incesantemente ha motivado mi trabajo y preocupaciones. Después
de meditarlo detenidamente en la presencia de Dios, estimé que
un instrumento muy importante para fomentar la vida cristiana y
religiosa de la diócesis, estimular el celo pastoral de los
Sacerdotes y promover la responsabilidad y la santidad de los
fieles laicos, sería la celebración de un Sínodo Diocesano.
Vosotros acogisteis con gozo la noticia y durante más de tres
años, numerosos grupos de Sacerdotes y seglares han venido
trabajando en sus respectivas Parroquias de manera ejemplar y
edificante. Una vez transcurrido el tiempo prudencial de la
larga etapa preparatoria, creo llegado el momento de inaugurar
solemnemente las tareas propias del Sínodo Diocesano, conforme a
las determinaciones del Derecho Canónico y la Sagrada Liturgia.
Os convoco a todos a la solemne Apertura del Sínodo, que tendrá
lugar el día 20 del próximo mes de enero, a las cuatro y media
de la tarde, en la Santa Iglesia Catedral Primada. Tengo
singular alegría y sentimientos nobles de responsabilidad de
Pastor al convocaros a todos los Sacerdotes diocesanos, a los
Religiosos y Religiosas, y a los fieles laicos. De manera
especial quiero extender mi invitación a los grupos pre-sinodales
que han venido trabajando en la etapa preparatoria y presentando
importantes aportaciones como material previo de trabajo.
Elevad en vuestra iglesias y en el santuario de vuestras
familias fervientes oraciones a Dios nuestro Señor para que
quiera bendecir y fructificar los trabajos del Sínodo. Tomad en
ello todo el interés posible. No intentamos cumplir un
expediente canónico, sino procurar avanzar juntos, de manera
entusiasta y enardecida, por el camino de la santidad y de la
perfección cristiana. Autorizo a los Sacerdotes para que puedan
suprimir ese día 20, sábado, todas las Misas que hubieren de
celebrar en sus respectivas Parroquias antes de las siete de la
tarde. Pedid a Dios con vuestras mejores súplicas que quiera
bendecirnos a todos y colmar nuestras aspiraciones y deseos.
Con mi mejor bendición en el Señor.
Toledo, 23 de diciembre de 1989
Fdo.: + MARCELO GONZÁLEZ MARTÍN
Cardenal Arzobispo de Toledo
Primado de España
Por mandato de Su Eminencia Rvdma.
el Sr. Cardenal Arzobispo
Antonio Sainz-Pardo Moreno
Canciller-Secretario