También se reconocen las virtudes heroicas del Cardenal Sancha y Hervás
La Santa Sede aprueba la beatificación de 33 mártires
de la persecución religiosa en Toledo
Cincuenta y tres mártires asesinados en la persecución religiosa, que tuvo lugar durante la Guerra Civil, pronto serán beatificados, entre ellos el primer grupo de sacerdotes diocesanos de Toledo, encabezado por el sacerdote Liberio González Nombela, e integrado por otros once sacerdotes y un subdiácono, así como otros dos grupos: 16 carmelitas martirizados en Toledo y 4 hermanos de La Salle, de Consuegra. Además, el Papa Benedicto XVI ha aprobado también un decreto por el que se reconocen las virtudes heróicas del Siervo de Dios Ciriaco María Sancha y Hervás, Cardenal Arzobispo de Toledo, Fundador de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, nacido el 18 de junio de 1833 en Quintana del Pidio y muerto el 25 de febrero de 1909, en Toledo.
Benedicto XVI autorizó ayer, viernes 28 de abril, a la Congregación para las Causas de los Santos para promulgar los decretos que reconocen los martirios del grupo de sacerdotes y religiosos toledanos, abriendo el camino para que sean elevados a los altares. En caso de martirio, no se requiere el reconocimiento de un milagro atribuido a la intercesión del siervo de Dios para que pueda ser beatificado.
El Proceso del grupo de los sacerdotes toledanos cerró en Roma su primera fase en julio de 1994. Los nombres de los doce sacerdotes y el subdiácono, asesinados por odio a la fe, que forman este grupo, son:
Liberio González Nombela era párroco de Torrijos (Toledo) y fue asesinado el 18 de agosto de 1936.
Francisco López-Gasco Fernández-Largo, siendo párroco de Villa de Don Fadrique (Toledo), en donde consigue la palma del martirio el 9 de agosto de 1936.
Miguel Beato Sánchez, ordenado meses antes de estallar la guerra, era coadjutor de su parroquia natal, en Villa de Don Fadrique. Fue asesinado el 10 de septiembre de 1936.
Bartolomé Rodríguez Soria párroco de Munera (Albacete), el 29 de julio de 1936 recibió la palma de martirio.
Mamerto Carchano Carchano párroco de Molinicos y arcipreste de Elche de la Sierra (Albacete) fue fusilado el 28 de agosto de 1936.
Agrícola Rodríguez García de los Huertos era párroco de Mora de Toledo. Fue asesinado el 21 de julio de 1936 al salir de la iglesia.
Saturnino Ortega Montealegre, párroco de Santa María la Mayor y arcipreste de Talavera de la Reina. El 6 de agosto de 1936 fue asesinado cerca de Calera.
Domingo Sánchez Lázaro, asesinado el 12 de agosto de 1936 en las inmediaciones del Puerto de San Vicente, ejercía de párroco en Puente del Arzobispo (Toledo).
Joaquín de Lamadrid Arespacochaga, chantre de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo, fue asesinado el 27 de julio de 1936.
Justino Alarcón de Vera, profesor del Seminario Mayor, ejercía también como segundo maestro de ceremonias en la Catedral de Toledo. Fue fusilado en el Paseo del Tránsito el 1 de agosto de 1936.
José Polo Benito, deán de la Catedral de Toledo. El 22 de agosto de 1936 fue fusilado en la Puerta del Cambrón de Toledo junto a un grupo de 80 personas.
Francisco Maqueda López era subdiácono. Con menos de 22 años, sufrió un cruel martirio el 11 de septiembre de 1936.
Ricardo Pla Espí era capellán mozárabe de la Santa Iglesia Catedral Primada de Toledo. Había sido secretario y mayordomo del cardenal Reig y Casanova. Fue fusilado en el Paseo del Tránsito el 30 de julio de 1936.
Entre los futuros beatos hay 16 carmelitas descalzos martirizados en Toledo, encabezados por Eusebio del Niño Jesús, nombre que tomó Ovidio Fernández Arenillas, sacerdote profeso de esa Orden, nacido el 21 de febrero de 1888 en Castilfale y asesinado el 22 de julio de 1936 en Toledo.
Carmelitas asesinados en Toledo
Entre los futuros beatos mártires hay también 16 carmelitas descalzos asesinados en Toledo, encabezados por Eusebio del Niño Jesús, nombre que tomó Ovidio Ferández Arenillas, sacerdote profeso de esa Orden, nacido el 21 de febrero de 1888 en Castilfale y asesinado el 22 de julio de 1936.
Hermanos de La Salle, de Consuegra
También ha sido aprobado el decreto para la beatificacion de cuatro Hermanos de La Salle de Consuegra:
HERMANO TEODOSIO RAFAEL (Diodoro López Hernanco). Nació el 27 de septiembre de 1898 en Salguero de Juarros, Burgos.
HERMANO EUSTAQUIO LUIS (Luis Villanueva Montoya). Nació el 10 de septiembre de 1888 en Cucho, Burgos.
HERMANO CARLOS JORGE (Dalmacio Bellota Pérez). Nació el 22 de noviembre de 1908 en Capillas, Palencia.
Los tres murieron asesinados el 7 de agosto de 1936 en “Boca del Congosto”, paraje de la localidad toledana de Los Yébenes
HERMANO FELIPE JOSÉ (Pedro Álvarez Pérez), natural de Carmena (Toledo), nació en 27 de junio de 1914, fue asesinado al día siguiente el 8 de agosto de 1936 en Fuente del Fresno, Ciudad Real.
Los obispos de Cuenca y Ciudad Real
Entre los futuros beatos se encuentra monseñor Cruz Laplana y Laguna, obispo de Cuenca, nacido el 3 de mayo de 1875 en Plan de Aragón, y fallecido entre el 7 y el 8 de agosto de 1936, en Cuenca. Junto a él, en esa misma fecha, fue asesinado el sacerdote diocesano Fernando Español Berdié, nacido el 11 de octubre de 1875 en Anciles.
También se reconoce el martirio de monseñor Narciso Estégana Echevarría, obispo de Ciudad Real, nacido en Logroño el 29 de octubre de 1882 y asesinado el 22 de agosto de 1936 en Ciudad Real, así como de otros diez compañeros mártires que fueron asesinados "por odio a la fe", en ese mismo día.
Otros de los mártires son siete franciscanos de la Orden de los Frailes Menores, encabezados por Félix Echevarría Gorostiaga, sacerdote, nacido el 15 de julio de 1893 en Ceánuri y fallecido el 21 de septiembre de 1936 en Azuaya.
La lista de los nuevos mártires oficialmente reconocidos por el Papa concluye con cuatro Hermanos de las Escuelas Cristianas, encabezados por Teodosio Rafael, nombre que adoptó Diodoro López Hernández, religioso nacido el 27 de octubre de 1898 en Salgüero de Jarros y muerto entre el 6 y 7 de agosto de 1936 en Boca del Congosto.