El Sr. Arzobispo presentó la primera encíclica de Benedicto XVI


Una "posibilidad de humanización" para creyentes y no creyentes

 

MADRID (VERITAS) El arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) monseñor Antonio Cañizares; el secretario general y portavoz de la CEE, padre Juan Antonio Martínez Camino; y el padre Antonio Bravo, delegado Episcopal de Caritas, presentaron el pasado día 26 de febrero, en la Casa de la Iglesia, la primera encíclica de Benedicto XVI, "Deus Caritas est".

El arzobispo de Toledo se centró en la primera parte de la Carta, en la que el Santo Padre hace una reflexión sobre el Amor en general, mientras el delegado de Cáritas comentó la segunda, centrada el "el ejercicio del amor por parte de la Iglesia".

Monseñor Cañizares destacó el carácter "concreto" de la reflexión del Santo Padre, que lejos de convertirse en una "especulación abstracta", invita a la contemplación de "la realidad de un Amor, el de Dios, que se ha hecho carne de nuestra carne". En este sentido hizo notar que el Papa firmó la encíclica el 25 de diciembre, fecha en la que la Iglesia celebra "el Amor de Dios encarnado y no en la estratosfera".

Según el prelado, el Papa "no habla del amor de forma idealista, sino desde la concreción de Jesucristo", que no es alguien "que podamos inventar o donde proyectar nuestras idealizaciones" sino Alguien a quien debemos "contemplar".

El arzobispo insistió en que "la novedad del cristianismo" no son las ideas sino "Cristo, que da cuerpo y sangre a las ideas", suscitando un realismo inaudito, el "realismo de la cruz", al que el Santo Padre atribuye su Encíclica: "Poner la mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla Juan, ayuda a comprender lo que ha sido el punto de partida de esta Carta encíclica: Dios es amor. Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de allí se debe definir ahora qué es el amor" (punto 12).

Desde este punto de vista, monseñor Cañizares afirmó que "Deus Caritas est" es "hondamente cristocénctrica, y por eso humana".

El arzobispo de Toledo dijo que "el Papa ha tenido su mirada puesta en esta cultura fragmentada que necesita abrirse a la verdad que unifica todo" y añadió que esa verdad "es el Amor, Dios, del que es inseparable el hombre".

El prelado afirmó que en esta Encíclica, el Papa ha ido al "núcleo de la fe" y al "fondo de la realidad del hombre" y ha mostrado "la entraña del cristianismo no sólo a los cristianos, sino a todo hombre de buena voluntad", porque el Santo Padre ha planteado un tema "que concierte a todos, que es decisivo a todo hombre y a la comunidad humana en cuanto tal".

"No es un mensaje exclusivo para los que profesan la fe en Jesucristo" ­añadió­, sino que este mensaje entraña "una posibilidad de humanización para todos los hombres". Monseñor Cañizares sostuvo que en este documento el Santo Padre expresa una sensibilidad "especial" hacia todo hombre, y añadió que a la Iglesia "todo lo humano, le interesa".

Respecto una de las ideas de la segunda parte de la Encíclica que más repercusión ha tenido en los medios: la distribución de papeles entre Estado e Iglesia respecto a la construcción de una sociedad justa, monseñor Cañizares ­siguiendo la enseñanza del Santo Padre­ dijo que la Iglesia no puede asumir "acciones que suplanten al poder político".

Sin embargo, el arzobispo habló de una "caridad política", de la necesidad de "traducir la caridad en la dimensión política", según la instrucción dada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 2003 ("Nota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública"), y que cita el Papa en su Encíclia. En este contexto, monseñor Cañizares afirmó que la CEE está urgida "a iluminar la realidad social precisamente a la luz de esta Encíclica".

Finalmente, el vicepresidente de la CEE destacó otra dimensión más formal de la Encíclica, que pone de manifiesto la intención de Benedicto XVI de entrar en diálogo con la cultura contemporánea. Monseñor Cañizares dijo que el Santo Padre, al utilizar junto a las citas bíblicas y de santos padres otras de filósofos, demuestra que "el Papa no oculta la razón" y que "al cristiano y a la Iglesia no le asusta la razón y se atreve a pensar".