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Nota de prensa 31/05/2007
El
cardenal Cañizares denuncia una campaña propagandística para “silenciar y
ridiculizar lo religioso"
El Sr. Cardenal, don Antonio Cañizares, denunció el pasado jueves 31 de
mayo, durante su homilía en la Misa con motivo de la Clausura del Año
Jubilar de Nuestra Señora del Prado, la existencia de una campaña
propagandística para “silenciar y ridiculizar lo religioso”.
“Existe un proyecto cultural que se implanta en nuestra sociedad, una
cultura donde Dios no cuenta”, afirmó el cardenal, para quien se está
produciendo un “grave deterioro en la sociedad, una irreparable quiebra
humana”. Asimismo, el prelado sostuvo que se busca una “sociedad afectada
por una tendencia rupturista que menosprecia el pasado cultural y se produce
a espaldas de lo verdadero del hombre”.
Para el cardenal Cañizares, en la actualidad “hablar de la verdad se
considera un síntoma de intransigencia y existe una relatividad en todo”.
Además, afirmó que “Dios y la confesión religiosa son vistas como
antagonistas del hombre”, pero al pretender “eliminar a Dios se ha dejado al
hombre solo".
Finalmente, animó a los creyentes a tomar la iniciativa, para ello exigió
“vivir de lleno la fe y mostrar la fuerza renovadora del Evangelio”.
En la Eucaristía participaron un centenar de sacerdotes provenientes de toda
la Diócesis, así como el Seminario Mayor de Toledo, cuya “Schola Cantorum”
animó el canto de la celebración.
Los actos dieron comienzo con la procesión de la Virgen del Prado desde la
Colegial hasta el Parque de la Alameda, tras la Eucaristía, la imagen
fue llevada en procesión desde éste lugar hasta la Basílica.
El Año Jubilar celebrado desde el 30 de mayo del año pasado ha conmemorado
el 50 aniversario de la coronación canónica de la Virgen del Prado, patrona
de la Talavera de la Reina.
El 30 de Mayo de 1957, el entonces cardenal primado, Enrique Pla y Deniel,
colocó la corona sobre la cabeza de la Virgen del Prado, pronunciando las
siguientes palabras: “Como eres en tu imagen, oh María, coronada por
nuestras manos en la tierra, así merezcamos ser coronados por tu Hijo Divino
en los cielos con corona de honor y gloria”.
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