Nota de prensa 15/09/2007

Don Domingo Oropesa recibió la ordenación episcopal en Cienfuegos (Cuba)

 

A las nueve de la mañana de este sábado, 15 de septiembre, (tres de la tarde en España), don Domingo Oropesa ha recibido la ordenación episcopal como nuevo obispo de la diócesis cubana de Cienfuegos de manos de Mons. Juan García, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y arzobispo de Camagüey, diócesis en la que ha prestado su servicio sacerdotal, desde que dejó Toledo para incorporarse como misionero a Cuba. Don Domingo ha estado acompañado por el Sr. Cardenal, don Antonio Cañizares Llovera, así como por el Cardenal de La Habana, Mons. Jaime Ortega,  y el episcopado cubano. También han concelebrado los dos obispos auxiliares de Toledo y varios sacerdotes del presbiterio toledano.

En una entrevista previa a la ordenación publicada en el sitio oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que recoge la agencia de noticias Veritas, Oropesa afirma que el sí a Jesucristo al aceptar esta nueva misión como obispo “es una continuación de todo lo anterior”.

“Nuestro sí como cristianos al evangelio y la Iglesia lo podemos dar por la gracia bautismal. Después se trata de ir viendo a qué te llama el Señor: a vivir cono laico comprometido, al matrimonio, a la vida religiosa o al sacerdocio. Mi sí, en esta llamada, fue hace 23 años. Ahora, como continuación, le digo sí a Cristo para ser obispo de Cienfuegos. Cierto que la tarea es mayor, pero también la consagración episcopal conlleva unas gracias nuevas para ese ministerio. Dios cuando pide, da”, explica.

Respecto a la designación de un obispo “extranjero” como obispo de una diócesis cubana –después de varias décadas–, el misionero responde que aunque su nacionalidad sea la española “San Pablo ya lo dejó claro cuando dijo: “Ya no hay ni judío ni gentil, todos sois uno en Cristo Jesús”.

“No hay que olvidar que vine a Cuba por la Iglesia y para estar en Camagüey y atender las dos parroquias que he atendido, celebrando la eucaristía y predicando el evangelio, y esto no ha sido ni a favor ni en contra del pasaporte. Sencillamente porque era sacerdote católico”, añade.

“Pero, además, mi vida lleva fuera de mi tierra más de treinta y cinco años. En Barcelona no era catalán, en Toledo no era toledano y en Cuba soy español. Pero, ¿por qué estuve en esos sitios y estoy ahora en Cuba?: por la Iglesia. Puede ser que alguien tenga cierta o seria preocupación porque soy extranjero. Yo no tengo ninguna. Y sencillamente porque mi vida no es de mi tierra, sino que deseo que sea de Cristo. Aunque a La Mancha no la olvido, como tampoco olvido otros lugares en los que he vivido o estoy viviendo o voy a vivir. Mi vida la gastaré donde Cristo me ponga”.

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