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Toledo 23/01/2008 clausura del Año de San Ildefonso El Sr. Cardenal dice que «sin tradición no hay identidad y no podemos ser lo que somos»
El Sr. Cardenal presidió el pasado 23 de enero la Misa Pontifical en la Catedral Primada de Toledo, con motivo de la solemnidad de San Ildefonso, patrón de la ciudad en la que «nació, vivió y se consagró al Señor», entregándose «como servidor fiel a su pueblo» y, sobre todo, conformándose como el «Buen Pastor».
Don Antonio presidió la Santa Misa en la Catedral primada y clausuró el año dedicado a san Ildefonso, que comenzó el 23 de enero de 2007. En su homilía, que escuchó la Corporación Municipal, don Antonio recordó que uno de los objetivos de ese año ha sido difundir el magisterio de san Ildefonso, y dijo que «renaciendo a una esperanza nueva», la diócesis de Toledo celebra la fiesta del patrón san Ildefonso, «buen pastor, testigo y áncora de la fe, y maestro de la fe, que sigue enseñándonos e iluminándonos en el camino de la esperanza». Recordó también que el mismo día del pasado año comenzaba el Año de conmemoración del XIV centenario del nacimiento del santo toledano, un año que se clausura proclamando «la grandeza del Señor y su infinita misericordia para con nosotros» y que, por intercesión del patrono de Toledo, ha realizado este año. En este año se ha podido «palpar la misericordia de Dios de manera singular», precisó el Sr. Cardenal, cuando en junio pasado, las reliquias del san Ildefonso visitaron la ciudad de Toledo «después de tantos siglos fuera de Toledo», ya que es «cómo si él mismo en persona, viniera a su Toledo, donde nació, vivió y se consagró al Señor», entregándose «como servidor fiel a su pueblo». El Sr. Cardenal aseguró que el patrón de Toledo vivió tiempos difíciles, en los que era necesario asentar las bases de la fe, frente a errores y desviaciones. En ese sentido alertó de la similitud con nuestro tiempo en los que la dictadura del relativismo es como «un cáncer y una carcoma». Don Antonio Cañizares denunció también en su homilía que las ideologías «que con un falso progresismo pretenden arrancar lo que es nuestra tradición» tildan «a los que defendemos esa tradición de conservadores» y no se dan cuenta de que «sin tradición no hay identidad, no podemos ser lo que somos». San Ildefonso –constató el Sr. Cardenal– «ha seguido y sigue mostrándose como el buen pastor y maestro nuestro», insistió, ya que su magisterio perenne incluye sabiduría y enseñanza «de la verdad», para poner «cimientos sólidos» a través de la confesión de fe en «Jesucristo, hijo único de Dios, que nace de la Virgen». De su magisterio, se encuentra hoy «mucha luz», afirmó, ya que ante todo pretende «buscar la verdad» y reivindicar «a Dios y las cosas que son suyas». Hay que «buscar el amor a la verdad», dijo, porque en verdad «en el amor a la verdad radica el amor al hombre». En este sentido constató que esto es lo que nos ha recordado siempre el Papa Juan Pablo II de quien dijo, tras confesar que espera que «pronto» se le vea en los altares, que fue el «gran testigo de la esperanza» y el hombre que «como nadie ha trabajado y lo ha apostado todo por el hombre, por la paz y la familia, para que el hombre sea reconocido en su grandeza y su dignidad». Juan Pablo II «es el Papa de los derechos humanos», dijo, y todo porque, como el santo patrono de Toledo, «anclado en la Virgen María», vive «en esa espiritualidad hondamente cristiana donde está toda la esperanza para el hombre», concluyó.
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