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Toledo 11/06/2008 Carta Pastoral al finalizar el Curso Escolar El Sr. Cardenal y su obispo auxiliar invitan a seguir el diálogo para encontrar "soluciones justas" a las dificultades surgidas con "EpC" El Sr. Cardenal Primado, don Antonio Cañizares Llovera, y su obispo auxiliar, don Carmelo Borobia Isasa, han firmado una Carta Pastoral "sobre educación", al finalizar el año escolar 2007-2008, en la que recuerdan que en el próximo "en la Comunidad de Castilla-La Mancha, tendrá la novedad del comienzo de la implantación de la materia 'Educación para la ciudadanía y los derechos humanos', en la Educación Secundaria Obligatoria; en la Comunidad de Extremadura ya ha comenzado su impartición en este curso que ahora finaliza". "Es éste –afirman- un hecho importante, ante el que hay que actuar con lucidez, verdad, responsabilidad y libertad, conforme a los deberes y derechos que tienen los padres en materia educativa: deberes y derechos fundamentales e inviolables, primarios, que deben ser enteramente atendidos y cuyo ejercicio, tutelado por la Constitución Española, debe ser garantizado". Tras recordar que "os corresponde a los padres elegir y determinar el tipo de formación religiosa y moral que deseéis para vuestros hijos", afirman que "este es vuestro derecho primordial, insustituible e inalienable". Seguidamente los obispos toledanos afirman que se trata de "una materia obligatoria para todos los alumnos y todos los centros", y que, en principio, "no habría nada que objetar". En este sentido explican que "es deseable y necesaria una formación de los alumnos en los principios constitucionales y en cuanto entraña convivir en una sociedad democrática como la nuestra". No obstante, constatan que "los Reales Decretos de enseñanzas mínimas obligatorias y las correspondientes Normas de nuestra Comunidad Autónoma… imponen obligatoriamente a todos los alumnos y a todos los centros, de hecho -en los objetivos, contenidos, competencias y evaluaciones-, una formación moral no elegida por vosotros, los padres, e incluso en abierta contradicción con lo que muchísimos de vosotros habéis elegido ya para vuestros hijos al solicitar Formación religiosa y moral católica". Por eso don Antonio Cañizares y su obispo auxiliar recuerdan que "es nuestro deber de Obispos apoyar y alentar a los padres y a los centros escolares con carácter propio en el cumplimiento de sus deberes y derechos y en la defensa de los mismos". En este sentido, recordando lo que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal afirmó en su Declaración de febrero de 2 007, afirman que "los padres haréis muy bien en defender con todos los medios legítimos a vuestro alcance (incluida, por tanto, la objeción de conciencia, legítima) que os asisten, de ser vosotros quienes determinéis la educación moral que deseáis para vuestros hijos". Recuerdan también que "los centros católicos de enseñanza sabéis muy bien que si admitieseis en vuestra programación, los contenidos previstos en los Reales Decretos entraríais en contradicción con vuestro carácter propio, informado por la moral católica". Así pues, tanto los padres como los centros educativos "deben actuar de modo responsable y comprometido en favor de sus derechos educativos". Tras lamentar que algo "que es tan obvio no sea reconocido suficientemente, o que el reclamar y ejercer estos derechos garantizados constitucionalmente estén encontrándose con tantas dificultades en las Administraciones Educativas", don Antonio Cañizares y don Carmelo Borobia exhortan "a los padres católicos a que cumpláis el deber que tenéis de pedir para vuestros hijos la Formación Religiosa y Moral Católica". "Sed congruentes –afirman- y reclamad que ninguna otra enseñanza moral impuesta distorsione vuestra elección: en el interior de vuestros hijos se generaría, de hecho, una contradicción que no podría educar su personalidad". En su escrito se dirigen también a los profesores de Religión, a quienes agradecen "vuestra gran labor" y les piden que no se desalienten "ante las dificultades". Los obispos expresan, además, su gratitud a los "profesores cristianos y educadores que estáis actuando conforme a la razón y a la verdad" y "a los colegios católicos, tanto de titularidad diocesana como de otras instituciones religiosas". En este sentido les recuerdan que "secundar estas orientaciones de vuestros Obispos y actuar en comunión con ellos también es propio de la escuela católica y pertenece a su misma identidad". Don Antonio Cañizares y su obispo auxiliar no olvidan tampoco en su escrito "a tantos padres que sintiendo vuestra responsabilidad y deber de padres, reclamáis lo que es justo y exigible en materia educativa".
Gratitud a las autoridades educativas de Castilla-La Mancha y Toledo
Finalmente, se dirigen también a la Administración Educativa de la Comunidad de Castilla-La Mancha y de la provincia de Toledo con las siguientes palabras: "Agradecemos con total sinceridad lo mucho y bueno que innegablemente están haciendo por mejorar la enseñanza entre nosotros, y les felicitamos abiertamente por sus logros, que a todos benefician. Agradecemos también su gran atención no sólo a los centros estatales sino también a los de iniciativa social, en concreto, a la escuela católica. Nuestra gratitud, así mismo, por su gran sensibilidad, respeto y ayuda para con la enseñanza de la religión y moral católica. Agradecemos su disponibilidad para el diálogo y su buena disposición en orden a encontrar soluciones ante problemas y cuestiones que siempre surgen. Sabemos que en el tema que motiva principalmente esta carta, el de la materia de "Educación para la Ciudadanía", se ven ante una normativa de carácter estatal que obliga a las Comunidades Autónomas". "Es deber de justicia y de fidelidad a la verdad –añaden- reconocer públicamente que hemos sido escuchados en este asunto, aunque no se haya podido alcanzar, al menos hasta ahora, lo que correspondería satisfactoriamente a lo que tantos padres reclaman justamente". No obstante, el Sr. Cardenal y su obispo auxiliar, añaden que "con todo respeto, nos permitimos pedir tanto al Gobierno de la Comunidad de Castilla-La Mancha como de Extremadura, que no se cierren puertas y se prosiga el camino para encontrar soluciones justas y precisas que respeten y garanticen eficazmente el derecho que los padres están reclamando y defendiendo amparados en la Constitución, tanto en los centros estatales como en los de iniciativa social, con medios legítimos a su alcance". "Esta materia, es decir, la necesaria educación de los niños y jóvenes para vivir como ciudadanos de España y del mundo, nunca debería ser objeto de confrontación y de división; si esto está sucediendo es señal de que algo no se ha hecho, o no se está haciendo bien. Es tiempo de buscar el encuentro y llegar al acuerdo; para eso habrá que rectificar en lo que sea justo y necesario. Ante tanta dificultad y duda, ante tanto sufrimiento como se está originando o se puede originar, ante tanta polémica como se ha desatado, ¿no cabría una moratoria en su aplicación, no se podría parar su implantación tal como ha sido programada en los Reales Decretos y en Normas de aplicación en Comunidades Autónomas?. Con toda sencillez, estamos convencidos de que si así se procediese ganaríamos todos; sería, incluso, una gran lección de la ciudadanía para la que se pretende educar", concluyen.
Toledo, 8 de mayo de 2008
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