Toledo 22/02/2009

 

El Sr. Cardenal, en la apertura del Centenario de su muerte, anunció su beatificación en otoño

El Cardenal Sancha, «apasionado de amor

en tiempos de crisis y graves dificultades»

 

Toledo, 2 de febrero de 2009

El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y Administrador Apostólico de Toledo, don Antonio Cañizares Llovera, ha presidido este domingo la Santa Misa de apertura del Centenario del Cardenal Sancha y  anunció su beatificación en Toledo para el próximo otoño. En su homilía ha propuesto también al Cardenal Sancha como modelo impulsor de la doctrina social.

 

Han concelebrado con el Sr. Cardenal los obispos de Ávila y Burgo de Osma, don Jesús García Burillo y don Gerardo Melgar Viciosa, respectivamente, así como el auxiliar de Toledo, don Carmelo Borobia Isasa, y medio centenar de sacerdotes. Asistieron, además, algunas religiosas Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha y del Instituto Catequista Dolores Sopeña, así como una representación de las Siervas de María.

     Don Antonio Cañizares ha comenzado su homilía recordando que «Dios nos ha bendecido con esta figura excepcional, y al mismo tiempo tan sencilla y humilde, tan nuestra y tan de nuestros días, tan humana y tan evangélica, tan moldeada y recreada por la divina gracia y por la misericordia infinita del Señor, que se trasparenta en esta vida».

     Después ha recordado que el cardenal Sancha «fue una figura singular, ‘algo nuevo’ en su tiempo, pero que todavía sigue siendo nuevo entre nosotros. Verdadero sí de Dios y cumplimiento de las promesas de Dios, como su Hijo, ‘amen de Dios’ y testigo fiel de Dios». Transparencia en todo de su amor y de su consolación, de su caridad que no tiene límites, y que en un gesto más de su caridad y desvivirse perdió su vida ganándoles, ayudando y visitando a enfermos en días muy fríos, de nieves y hielos, de los antiguos inviernos toledanos.

     «Fue un pastor providencial –ha añadido– que supo conducir a sus diócesis y a la Iglesia en España en la difícil encrucijada entre los siglos XIX y XX. Un pastor modélico, Primado al servicio de la unidad eclesial y padre del movimiento católico contemporáneo».

     Seguidamente ha continuado recordando que «en los tiempos que vivimos, desde su arraiga-miento profundísimo e inquebrantable en Dios –fue un hombre de Dios– es muy significativo su testimonio de caridad y su promoción de la dimensión caritativa y social del Evangelio entre los fieles».

     En este sentido, el Sr. Cardenal ha dicho también que «en años difíciles que en cierto modo, sólo en cierto modo, nos hacen recordar los de ahora, supo contribuir a dar ejemplo de caridad, ayudar a los más desfavorecidos y gran interés por las cuestiones sociales».

     Por eso ha recordado que «su apuesta por la creación de sindicatos católicos, círculos católicos de obreros, su promoción de los Congresos nacionales de católicos para difundir y arraigar lo que hoy llamamos doctrina social de la Iglesia en la sociedad, instituciones asistenciales y la educación de los más desfavorecidos hacen de él pastor modelo y ejemplo para nuestro tiempo».

     El Sr. Cardenal ha querido constatar que «todo eso brotaba en él del encuentro con Dios y de la adoración, singularmente de la Eucaristía». Por eso ha señalado que fue el promotor del primer Congreso Eucarístico Nacional, en Valencia, y la adoración perpetua, la adoración de las cuarentas horas, la adoración al Santísimo. Y, en este sentido dicho también que «Dios ha querido que el próximo año, un año después de su beatificación y como eco de su persona y de su beatificación, se celebre aquí en Toledo un nuevo Congreso Eucarístico Nacional para la adoración del Señor».

     Don Antonio Cañizares ha explicado seguidamente que «si queremos que haya un catolicismo social en estos momento necesitados del Evangelio de la caridad y de la defensa y dignidad del hombre, de la vida y de la grandeza humana en todas sus fases, si queremos un catolicismo evangelizador y misionero, si queremos que hayan comunidades cristianas vivas, testigos del Evangelio de la caridad como el Siervo de Dios Ciriaco María Sancha».

     Al finalizar la Santa Misa el Sr. Cardenal ha solicitado también que como signo del año del centenario que ahora comienza la ciudad de Toledo erija una estatua a su memoria.