Fueron más de quince horas de
conciertos que llevaron a que los jóvenes puedan acercarse
de nuevo a Dios a través de la música. El Sr. Arzobispo,
don Braulio Rodríguez Plaza, presidió la Eucaristía final
recordando a los presentes la centralidad de Cristo en sus
vidas.
El encuentro comenzó con la vigilia
de oración en la Colegiata de Torrijos, guiada por la
Hermana Glenda. Un momento intenso de oración que centraba
todo el fin de semana. A continuación todos los
participantes acreditados caminaron hacia el recinto en el
que se comenzarían los conciertos de esa noche.
Una gran explanada recibía a todos
los participantes para escuchar a la Voz del Desierto que
abría los conciertos de esa noche, que continuaron hasta
más de las tres de la mañana con grupos como Católicos sin
Complejos, don José, Kairoi, Kénosis... La noche
continuaba con adoración al Santísimo para quien quisiera
y estuvo salpicada por momentos de oración en la tienda
habilitada para ello, así como por la posibilidad de
confesión en cualquier momento.
Ya a la mañana siguiente tuvieron
lugar las catequesis con el tema «La alegría de mi
juventud» con monseñor César Franco, obispo auxiliar de
Madrid, y monseñor Antonio Algora, obispo de Ciudad Real.
Durante el resto de la mañana todos los asistentes
pudieron participar en los diferentes talleres sobre «La
Eucaristía en la pastoral juvenil», de la delegación de
juventud de Madrid, la «Eucaristía y la vocación en los
jóvenes», de la delegación de juventud de Getafe, el
concurso gymkana de graffitis, videos,
música, fotografía, publicidad... de Jóvenes Cristianos en
Acción, «La Misa explicada», de la delegación de juventud
de Albacete y «la Eucaristía y la misión», de Obras
Misionales Pontificias.
La mañana se cerró con la eucaristía,
mientras que todos los artistas habían tenido su momento
de encuentro, formación y oración acompañados por el Sr.
Arzobispo. La tarde comenzó con el primer concurso
nacional de cantantes noveles en el que hubo especialmente
gran ilusión y calidad que hizo difícil la decisión del
jurado dando como ganador en la categoría de menores de 30
años al grupo «Arturo & com-pany» y al grupo de la
parroquia de Torrijos, en la categoría de mayores de 30
años.
Posteriormente comenzó el torneo
nacional de fútbol sala en el que vencieron la parroquia
de Torrijos y Peregrinos de Ma-ría. Al mismo tiempo los
jóvenes podían participar del taller de «magia pastoral» a
cargo de Agustín de la Poza, del Círculo Mágico
Internacional don Bosco, y participar en los stands
de la Jornada Mundial de la Juventud, de Manos Unidas,
Cáritas, Obras Misionales Pontificias, Editorial San
Pablo, Fundación «Consuela a mi pueblo»...
Los conciertos continuaron en el
escenario con Chito de Brotes de Olivo, Toni Torrelles,
Maite López, Olga Martínez, Fray Nacho, Siete Días, Gaby
and Company, Nico, don José, la hermana Glenda,
Migueli, entre otros. Intercalados con testimonios que
sintonizaban y acercaban cada vez más a artistas y público
creándose un muy buen clima.
Al día siguiente, tuvo lugar la
eucaristía de clausura presidida por don Braulio Rodríguez
Plaza y la clausura del festival, la entrega de premios y
la lectura de un manifiesto. «Como jóvenes católicos –se
proclamaba– nos sentimos identificados con una Iglesia
joven y así la testimoniamos, abierta a los jóvenes y
universal, que acoge y no excluye, que es madre y maestra.
Una Iglesia representada y dirigida por nuestro Papa
Benedicto, a quien nos unimos personal y comunitariamente
en este momento, mostrándole nuestra fidelidad; sabemos
que él confía en los jóvenes, nos orienta y nos guía».
«Ante la injusticia, el sufrimiento,
la corrupción y la pobreza queremos cantar a la esperanza,
a la alegría, a la dignidad y al compromiso. La sociedad
necesita de los jóvenes y los jóvenes católicos podemos
desempeñar un papel fundamental en la misma desde nuestra
cercanía a Dios, nuestra pertenencia a la Iglesia y
nuestra pasión por construir, entre todos, un mundo
mejor», concluía el manifiesto.