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n TORRIJOS Manifiesto para un mundo mejor

Más de mil jóvenes, «identificados con la

Iglesia», participaron en el «PJ Rock»

 

TOLEDO, 3 DE MAYO

Los días 30 de abril, 1 y 2 de mayo tuvo lugar en la localidad de Torrijos el «PJ Rock» 2010 organizado por el Secretariado de Juventud de la Archidiócesis de Toledo y al que asistieron más de un millar de jóvenes.

Fueron más de quince horas de conciertos que llevaron a que los jóvenes puedan acercarse de nuevo a Dios a través de la música. El Sr. Arzobispo, don Braulio Rodríguez Plaza, presidió la Eucaristía final recordando a los presentes la centralidad de Cristo en sus vidas.

El encuentro comenzó con la vigilia de oración en la Colegiata de Torrijos, guiada por la Hermana Glenda. Un momento intenso de oración que centraba todo el fin de semana. A continuación todos los participantes acreditados caminaron hacia el recinto en el que se comenzarían los conciertos de esa noche.

Una gran explanada recibía a todos los participantes para escuchar a la Voz del Desierto que abría los conciertos de esa noche, que continuaron hasta más de las tres de la mañana con grupos como Católicos sin Complejos, don José, Kairoi, Kénosis... La noche continuaba con adoración al Santísimo para quien quisiera y estuvo salpicada por momentos de oración en la tienda habilitada para ello, así como por la posibilidad de confesión en cualquier momento.

Ya a la mañana siguiente tuvieron lugar las catequesis con el tema «La alegría de mi juventud» con monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid, y monseñor Antonio Algora, obispo de Ciudad Real. Durante el resto de la mañana todos los asistentes pudieron participar en los diferentes talleres sobre «La Eucaristía en la pastoral juvenil», de la delegación de juventud de Madrid, la «Eucaristía y la vocación en los jóvenes», de la delegación de juventud de Getafe, el concurso gymkana de graffitis, videos, música, fotografía, publicidad... de Jóvenes Cristianos en Acción, «La Misa explicada», de la delegación de juventud de Albacete y «la Eucaristía y la misión», de Obras Misionales Pontificias.

La mañana se cerró con la eucaristía, mientras que todos los artistas habían tenido su momento de encuentro, formación y oración acompañados por el Sr. Arzobispo. La tarde comenzó con el primer concurso nacional de cantantes noveles en el que hubo especialmente gran ilusión y calidad que hizo difícil la decisión del jurado dando como ganador en la categoría de menores de 30 años al grupo «Arturo & com-pany» y al grupo de la parroquia de Torrijos, en la categoría de mayores de 30 años.

Posteriormente comenzó el torneo nacional de fútbol sala en el que vencieron la parroquia de Torrijos y Peregrinos de Ma-ría. Al mismo tiempo los jóvenes podían participar del taller de «magia pastoral» a cargo de Agustín de la Poza, del Círculo Mágico Internacional don Bosco, y participar en los stands de la Jornada Mundial de la Juventud, de Manos Unidas, Cáritas, Obras Misionales Pontificias, Editorial San Pablo, Fundación «Consuela a mi pueblo»...

Los conciertos continuaron en el escenario con Chito de Brotes de Olivo, Toni Torrelles, Maite López, Olga Martínez, Fray Nacho, Siete Días, Gaby and Company, Nico, don José, la hermana Glenda, Migueli, entre otros. Intercalados con testimonios que sintonizaban y acercaban cada vez más a artistas y público creándose un muy buen clima.

Al día siguiente, tuvo lugar la eucaristía de clausura presidida por don Braulio Rodríguez Plaza y la clausura del festival, la entrega de premios y la lectura de un manifiesto. «Como jóvenes católicos –se proclamaba– nos sentimos identificados con una Iglesia joven y así la testimoniamos, abierta a los jóvenes y universal, que acoge y no excluye, que es madre y maestra. Una Iglesia representada y dirigida por nuestro Papa Benedicto, a quien nos unimos personal y comunitariamente en este momento, mostrándole nuestra fidelidad; sabemos que él confía en los jóvenes, nos orienta y nos guía».

«Ante la injusticia, el sufrimiento, la corrupción y la pobreza queremos cantar a la esperanza, a la alegría, a la dignidad y al compromiso. La sociedad necesita de los jóvenes y los jóvenes católicos podemos desempeñar un papel fundamental en la misma desde nuestra cercanía a Dios, nuestra pertenencia a la Iglesia y nuestra pasión por construir, entre todos, un mundo mejor», concluía el manifiesto.

 

 

 

 

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