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Restaurado gracias al esfuerzo de los feligreses de la parroquia

 

La parroquia de Sonseca recupera su retablo mayor, una joya del siglo XVI

 

El pasado domingo, 9 de octubre, el Sr. Arzobispo, don Braulio Rodríguez Plaza, bendijo el retablo y el tabernáculo de la iglesia parroquial de Sonseca, que fue destruido en gran parte durante la persecución religiosa de la guerra civil española, y que ahora ha restaurado gracias al esfuerzo de los feligreses de la parroquia.

En la homilía de la Santa Misa, el Sr. Arzobispo agradeció el esfuerzo realizado por los fieles de la parroquia para efectuar la restauración y recordó que esta ha sido posible gracias a la herencia recibida, ya que la comunidad parroquial de hoy “es fruto de la fe de cuantos os precedieron”. Al comienzo de la celebración, el párroco, don José Talavera, quiso agradecer al Sr. Arzobispo su presencia “para presidir la santa Misa, en la que daremos gracias a Dios, dispensador de todo bien y creador de todo lo bello, por haber concedido a esta parroquia el don de poder contemplar íntegramente, con regocijo y admiración, el Retablo mayor de nuestro templo parroquial, después de un laborioso y costoso proceso de restauración y de adquisición de trece tallas nuevas, además de un bajo relieve en la predela y el tabernáculo o sagrario, que, junto con las imágenes de cuatro apóstoles, tendrá a bien bendecir en esta celebración eucarística”.

Esfuerzos y sacrificios

El párroco explicó ante los centenares de fieles que llenaban el templo, que esta magnífica obra de arte destinada al culto católico “es el resultado del empeño de los fíeles cristianos de Sonseca del último tercio del siglo XVI”, y dijo que “ellos no regatearon esfuerzos y sacrificios para buscar en la ciudad de Toledo a un escultor entre los mejores de su tiempo, y algunos pintores entre los más considerados por sus trabajos en la Santa Iglesia Catedral Primada”. “El resultado de aquella noble iniciativa -añadió- es la obra que en gran parte podemos admirar hoy tal como fue realizada entonces. Y sus autores: Pedro Martínez de Castañeda, salmantino de la escuela de Berruguete, escultor; Luis de Velasco, maestro pintor, dorador y estufador con la participación de Juan Pérez y el pintor Blas de Prado”.
 

El retablo fue concluido el día 19 de julio de 1587. El paso de los siglos, “salvo el normal obscurecimiento de los oros por el polvo acumulado y los humos de las velas, y alguna ligera modificación en la traza del sagrario, mantuvo en su integridad esta magnífica obra de arte sagrado”.
Seguidamente, don José Talavera explicó que “fue al comienzo de la persecución religiosa del año 1936 cuando un grupo de personas impulsadas por el ‘odium fidei’ arrebataron al párroco de Sonseca, don Casimiro Eusebio, las llaves de la iglesia para perpetrar la profanación de las cosas sagradas, y en concreto la quema de las trece tallas del retablo mayor, el expositor y sagrario, además de decapitar y zaherir otras tantas, como se puede comprobar en la humilde exposición fotográfica que se puede contemplar en la iglesia junto a la pila bautismal”.

Jóvenes mártires

“Al martirio de las cosas sagradas -precisó don José- acompañó el martirio de los sacerdotes y de algunos jóvenes laicos, que dieron valientemente su vida por Cristo. Uno de estos jóvenes contaba sólo dieciséis años. Son los siervos de Dios que nuestra parroquia anhela poder contemplar un día en los altares”. Desde esta destrucción parcial y hasta el año 1999 sólo se hicieron algunas reformas. Es ese año, acabadas las obras de la rehabilitación total del templo, cuando se advierte la necesidad de emprender la restauración de su retablo: “Eran no pocas las familias las que con sus donativos comenzaron a animar al Consejo Económico Parroquial. Durante seis meses trabajaron seis restauradores en reintegrar volúmenes, asentar policromía, limpiar...”
 

Al mismo tiempo se contrataron las primeras tallas al escultor toledano don César Ortega Herrera. Al no poder continuar su trabajo en el retablo, el Consejo Económico parroquial encargó el resto de la tallas al escultor sevillano don Ángel Luis Schlatter. Y finalmente la construcción del nuevo sagrario, ha sido tallado, pintado y estofado en Horche (Guadalajara) por la conocida firma Artemartínez. Don José no quiso olvidar además a “dos personas de la parroquia han participado activa y gratuitamente en los trabajos de restauración: don Vicente Martínez, que en paz descanse, pintando el casetón donde está san Juan en la tina y su hija Elena con la reproducción de la visión de San Juan en la isla de Patmos”.

La iconografía original

En la tarea de indagación sobre la iconografía original del retablo ha sido de gran ayuda para ser fíeles en la restauración la fotografía facilitada por los hermanos Luis y Jesús García-Olías y las investigaciones de don Juan Triviño. Los gastos totales durante estos once años han ascendido a unos doscientos cincuenta mil euros, de los cuales cien mil los ha aportado la parroquia de sus fondos. El resto corresponde a donativos, pues cinco familias regalaron sendas tallas y la Fundación Martín Cabello ha aportado una cantidad importante. Durante estos años de la restauración del retablo la parroquia aportó para colectas imperadas: misiones, el hambre, etc. más del doble de lo gastado en el retablo.
 

“Como signo de nuestra gratitud al buen Dios -concluyó don José- por el bien que nos ha hecho” el Sr. Arzobispo recibió como ofrenda un donativo de la parroquia de seis mil euros para el Seminario Diocesano”. En la Santa Misa concelebraron con el Sr. Arzobispo diez sacerdotes. Además del párroco y los vicarios parroquiales concelebraron los sacerdotes naturales del pueblo, así como otros que se quisieron unir a la celebración, a la que asisiteron centenares de fieles.
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