Oficina de Información

El Sr. Arzobispo participó en la consagración de la catedral

 

Una visita que ha sido signo de la unión y el compromiso de la diócesis de Toledo con la  prelatura de Prelatura

 

El Señor Arzobispo, el Vicario General y el Delegado de Misiones,

visitaron por unos días a los misioneros toledanos desplegados en Perú.

 

Había una razón para ir, aunque en realidad eran muchas. Diría yo que tantas como hermanos nuestros que allí trabajan tanto en la Prelatura de Moyobamba como en la Diócesis de Lurín. Estoy convencido de que después de esta “Visita Pastoral” algunas cosas se han clarificado y otras posturas de habrán acercado. Siempre la distancia puede ser un obstáculo para ver con más objetividad las cosas. De todas maneras no es muy frecuente que el Obispo pueda sentarse con un grupo de sacerdotes alrededor de una mesa durante más de tres horas, para proponer, escuchar e intentar solucionar las dificultades que nuestros sacerdotes tienen tanto a nivel de grupo como cada uno de forma individual. D. Braulio no ha escatimado ni un solo minuto desde que llegara el avión a Lima o después a Tarapoto, para ofrecer tanto a los señores Obispos como a nuestros curas, su tiempo y su palabra.

Confieso que es admirable, en medio de sus dificultades, todo lo que hacen. He visto la sonrisa en sus caras y la felicidad que manifiestan al contar al Sr. Arzobispo sus experiencias personales. Que tienen dificultades es obvio, pero que no se arredran nuestros curas, eso es evidente. Todos tienen proyectos y obras empezadas, pero su proyecto es la alegría y el trabajo, la entrega desinteresada a los demás y el dar a manos llenas lo poco que puedan poseer. Nuestros misioneros son los mejores embajadores de nuestra Arquidiócesis y son el mejor testimonio de que somos una Iglesia viva. Es todo un reto para las inmediatas generaciones. Coger el testigo de los que ahora trabajan allí para que la cadena de la hermandad sacerdotal y de la colaboración de nuestra Iglesia Toledana siga siendo ejemplar.

Inquietudes y sugerencias

Entre las muchas cosas que plantean nuestros misioneros y que no está nada mal, es que todos los sacerdotes podrían pasar por la misión un mes de sus vacaciones. Su Parroquia estaría atendida durante ese mes y de esta manera tendrían su primer contacto con la misión y con lo que los misioneros hacen en estas tierras. Un mes pasa pronto y ayuda mucho. Ellos, los misioneros, están esperando con los brazos abiertos a que esta sugerencia-iniciativa tenga aceptación entre el Presbiterio diocesano. Incluso se comprometen a ellos mismos desde allí, invitar a sus propios compañeros, para que desde estos momentos se inicie una campaña de conocimiento de lo que es la misión de forma más objetiva y también más cercana. El Sr. Arzobispo ha manifestado a los dos grupos, tanto a los de Lurín como a los de Moyobamba, que es posible que la pedagogía empleada hasta el momento, el hacer un llamamiento general al presbiterio, no ha dado resultado. Desde este momento, me comprometo a llamar personalmente algunos he invitarles a la misión, pero tampoco hay que esperar a eso, si alguno sabe de algún sacerdote que haya manifestado cierta inquietud, que lo diga, recordaba el Sr. Arzobispo, y yo mismo le visitaré en su parroquia para invitarle a que os eche una mano.

Moyobamba y Lurín son dos realidades distintas, por tanto tienen que ser también dos ofertas distintas. Pero en Toledo hay sacerdotes suficientes para que se ponga en marcha esta experiencia.
Podríamos afirmar que esto ha sido en esencia la preocupación principal de nuestros sacerdotes. Tanto en un sitio como en el otro, tanto en la Selva como en la Costa, ellos están preocupados de mil cosas, pero de una esencial. ¿Qué pasa si alguno de nosotros nos tenemos que ir por cualquier razón? ¿Tendremos alguien que nos sustituya?

La catedral de la prelatura

La Catedral de Moyobamba lucía para la ocasión. Es un hermoso templo que además sirve de Parroquia de la Ciudad. Esto era un viernes pero el sábado, día de su consagración, toda la Ciudad estaba allí en el parque con su Obispo y sus sacerdotes. La tarde anterior había sido de reunión de D. Braulio y del Sr. Obispo Prelado de Moyobamba con todos los sacerdotes toledanos de la Prelatura. Tras decir misa y cenar un concierto de órgano, como en las más grandes ocasiones. A la Misa de Consagración asiste todo el Presbiterio Diocesano, religiosos, religiosas, agentes de pastoral y se habla de unos 2.500 feligreses venidos de los sitios más lejanos de La Prelatura. En la Homilía D. Rafael Escudero eleva una acción de gracias al Apóstol Santiago por todo el trabajo realizado por la Arquidiócesis de Toledo, pero, dice el Prelado, el mejor tesoro que nos prestáis son los curas toledanos, los que ya estaban, los que trabajan hoy, y los que sin duda seguirán viniendo en los próximos años.

D. Rafael Escudero nos recordó que lo que hoy vemos es sólo parte de lo que sus antecesores habían pensado para la Prelatura, y daba las gracias a quienes antes que él habían trabajado en peores condiciones. El Sr. Arzobispo también mantiene reuniones con los Sres. Vicarios Generales de Toledo y Moyobamba. De la misma manera, con el Equipo de Formadores de los Seminarios Mayor y Menor.
Casi el mismo esquema se realiza en la Diócesis hermana de Lurín. Los sacerdotes expresan a D. Braulio sus necesidades y después el Sr. Obispo D. Carlos se reúne con el Sr. Arzobispo, se comparte un almuerzo y se hacen algunas visitas, entre otras a las obras del Seminario de Lurín que ya se encuentran en estado muy avanzado. En la Catedral de Moyobamba quedaron depositadas delante del altar las reliquias del BeatoJosé polo Benito Y El Sr. Arzobispo de Toledo le entregó al Sr. Obispo Prelado una Casulla de la JMJ para la nueva Catedral.

Balance positivo

 El balance de la Visita ha sido muy positivo y tal vez lo que quede ahora sea promover más una serie de invitaciones que los Vicarios y Arciprestes pueden ir haciendo a los sacerdotes más cercanos. Regresamos a casa desde la Selva o la Costa peruana con el corazón lleno de experiencias, la carpeta con cientos de sugerencias, y con la certeza de que nuestros sacerdotes misioneros son extraordinariamente ejemplares y que esperamos que para este verano muchos más se animen. Un mes. Un mes se pasa pronto y ayuda mucho.