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Año 2007
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CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA ANTE EL ALTAR DE LA "DESCENSIÓN DE LA VIRGEN"
S. I. Catedral Primada 23 de enero de 2007
Aquí, en este lugar, según una venerable tradición, se apareció a san Ildefonso de Toledo la Santísima Virgen María y le impuso la casulla como señal de su complacencia por su entrega a Ella y por la proclamación y defensa que hacía de su virginidad perpetua. Ante este altar de la "Descensión de la Virgen", ahora, antes de venerar las reliquias de san Ildefonso, con la misma actitud suya, vamos a renovar la consagración al Inmaculado Corazón de María de España y de nuestra diócesis de Toledo: Madre de Cristo y Madre nuestra, al conmemorar en esta fiesta el décimo cuarto centenario del nacimiento de tu siervo san Ildefonso, deseamos unirnos a la consagración que tu Hijo hizo de sí mismo: ‘Yo por ello me consagro, para que ellos sean consagrados en la verdad’ (Jn 17,19, y renovar nuestra consagración, personal y comunitaria a tu Corazón Inmaculado. Te saludamos a ti, Virgen Inmaculada, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo. Madre de la Iglesia: ilumina a todos los fieles cristianos de la diócesis de Toledo y de España en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad; protege con tu amparo materno a todos los hombres y mujeres de nuestra diócesis y de nuestra patria en los caminos de la paz, el respeto y la prosperidad, que no abandonemos sino avancemos en el camino de la reconciliación y de la distensión, en los de la unidad e integración de todos. ¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal que atenaza los corazones de las personas e impide vivir en la concordia: ¡De todo atentado contra la vida humana, desde el primer instante de su existencia hasta su último aliento natural, y de todo terrorismo, líbranos! ¡De los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia líbranos! ¡Del desarrollo alarmante del laicismo en nuestra sociedad, o de la voluntad de prescindir de Dios en la visión y la valoración del mundo, en la imagen que el hombre tiene de sí mismo, del origen y término de su existencia, de las normas y objetivos de sus actividades personales, líbranos! ¡Líbranos de la negación de Dios y del vivir como si Dios no existiera, del deseo ilusorio y blasfemo de ser dueños absolutos de todo, de dirigir nuestra vida y la vida de la sociedad a nuestro gusto, sin contar con Dios, como si fuéramos creadores del mundo y de nosotros mismos! ¡De toda clase de injusticias en la vida social, líbranos! ¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos! ¡De las ofensas y desprecios a la dignidad del matrimonio y de la familia, líbranos! ¡De la división, del enfrentamiento, y de la exclusión de nadie en nuestra sociedad, líbranos! ¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos! ¡De los pecados contra el Espíritu, líbranos! Acoge, Oh Madre Inmaculada, esta súplica llena de confianza y agradecimiento. Bajo tu amparo y la mirada de tus ojos misericordiosos, Santa María, Mujer del Amor y la Fidelidad, Madre de Jesucristo y Madre nuestra, en este día de san Ildefonso ponemos el presente y el futuro de nuestra diócesis y de España entera, pues tu protección ha acompañado a todos sus pueblos y ciudades a lo largo de nuestra historia desde los primeros años de nuestra vida cristiana. Protege a Toledo, protege a nuestra diócesis, protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la esperanza. Amén.
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