Año 2007


 

PALABRAS EN LA APERTURA DE LA EXPOSICIÓN " HISPANIA GOTHORUM "

XIV CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE SAN ILDEFONSO

 

Excelentísimo Sr. Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, querido D. José María

Muy estimadas y dignas autoridades civiles, militares, académicas, eclesiásticas

Sr. Director del Museo Provincial de Santa Cruz y Comisario de la Exposición que hoy se inaugura

Queridos todos:

Con ocasión de las celebraciones del décimo cuarto centenario del nacimiento, en esta ciudad, de San Ildefonso, Arzobispo y Patrono de Toledo, se inaugura esta tarde la Exposición Hispania Gothorum, que recoge una de las épocas clave en la historia de España: la época visigótica, en la que se fraguó la unidad de nuestra patria, más aún, en la que, de la unidad de la población romana y visigoda, producida a partir de la fuerza del espíritu, en el tercer Concilio Toledano, nació lo que es España.

Esta Exposición, a mi entender, y como su mismo título indica, recoge y refleja la Hispania Gothorum, la España Visigótica. La Hispania, "aunque desde muchos puntos de vista fuese precaria, bajo la monarquía visigoda funciona como una unidad, y ésta es enorme si se la compara con las restantes de la misma época... Se conserva el nombre de "Hispania", que se aplica no a un reino como tal, a un poder político, sino a la totalidad que en romance será Spania, España" (Julián Marías).

La función de la Iglesia es primordial. El tercer Concilio de Toledo, donde se alcanza, en tiempo de Recaredo y de San Leandro, la unidad de credo y unidad de reino, es el acontecimiento clave sin el cual no se comprende nuestra realidad ni nuestra historia. En aquel Concilio "la unidad de la fe otorgó a los pueblos de España la catolicidad. La unidad se hizo católica. Los pueblos de España -adheridos a la verdadera fe-llegaron a ser un único pueblo que respiró la universalidad de la Iglesia. Los que habían vivido dispersos, opuestos y en lucha fratricida, se hicieron, por la fuerza misma de la única verdad revelada en Cristo, hermanos". Entonces, sencillamente, nace España, adquiere plena conciencia de su unidad, de su soberanía y su independencia. Después vendrá el llamado "esplendor visigótico", cuyo centro y sede se encuentra en nuestra ciudad de Toledo. Cuando tras "la España perdida", debida a la invasión islámica, del siglo VIII, se recupera su realidad y unidad, es preciso reconocer que "lo que dio a España su excepcional fuerza de resistencia colectiva fue el haber fundido en un solo ideal la recuperación de las tierras godas para la patria y la de las cautivas iglesias para la cristiandad" (R. Menéndez Pidal). De esa historia, y la que sigue con posterioridad a la consumación de la total recuperación en 1492, con los Reyes Católicos, y que se prolonga hasta hoy, somos herederos: esa herencia nos constituye, hace que seamos lo que somos: España.

Esta Exposición presentándonos principalmente el esplendor visigótico con una de sus figuras señeras, San Ildefonso, junto con san Leandro, y su hermano san Isidoro, sin olvidar otros muchos, nos ayudará, sin duda a ver nuestra realidad con mirada limpia y con verdad. Así construiremos el futuro. Si miramos al pasado no es para recrearnos ni refugiarnos en él, ni mirarlo con nostalgia, o para volver la vista atrás. Todo lo contrario, es para mirar al futuro, y encaminarnos decididos hacia él, porque aquellos acontecimientos y aquellas personas han creado futuro.

Considerando y valorando de manera objetiva aquel esplendor visigótico, cimiento y generador de tanto futuro, del que somos deudores, ante esta Exposición es conveniente recordar unas palabras de Juan Pablo II en Santiago de Compostela: como Arzobispo de esta querida Sede Toledana, ante la memoria agradecida de san Ildefonso reflejada en esta Exposición, lanzo un grito lleno de amor, como el de Juan Pablo II a Europa: "¡Toledo, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia!". Toledo tiene unas raíces que no se pueden pudrir o eliminar. La figura de san Ildefonso, el décimo cuarto centenario de su nacimiento, debería ser una ocasión para este reavivar nuestras raíces y afianzar nuestro futuro.

Mi más cordial felicitación y agradecimiento al Comisario de esta magna y espléndida Exposición, así como a sus colaboradores y a cuantos la han hecho posible. Sin duda va a prestar un gran servicio: conocer mejor nuestra historia. Conocer la historia, acogerla y respetarla, es la base para construir el futuro; al pueblo que ignora su historia o que la olvida, otros le hacen su futuro. Auguro que esta Exposición va a ser un éxito y una gran aportación. Que san Ildefonso les proteja a todos.