Año 2007


 

PEREGRINACIÓN INTERDIOCESANA A GUADALUPE

 

    Queridos diocesanos:

    Nuestra diócesis de Toledo, junto con las diócesis hermanas de Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia, se siente llena de gozo y agraciada por el Señor ante el primer centenario de la proclamación de Nuestra Señora de Guadalupe como Patrona de Extremadura.

    Una parte muy querida y entrañable de nuestra archidiócesis toledana, desde tiempo inmemorial, son pueblos de las muy nobles tierras extremeñas, son hombres y mujeres de Extremadura, región y comunidad autónoma, en la que también peregrina con todos sus pueblos esta Iglesia local que somos. Con Extremadura no sólo nos unen vínculos humanos y eclesiales, derivados de la vecindad y del hecho, siempre muy honroso, de ser esta diócesis de Toledo parte de Extremadura, sino que, aun por encima de ellos, nos une el patrocinio de Nuestra Señora de Guadalupe y la devoción tierna y filial hacia Ella, que vela por todos y a todos ama. Por eso nuestra Archidiócesis se siente extremeña y comprometida toda ella, en la acción de gracias a Dios por este Primer Centenario de dicho patronazgo de la Virgen de Guadalupe sobre Extremadura.

    Nuestra Señora de Guadalupe es la concreción de la piedad mariana para muchos extremeños y para gentes de muchas otras zonas de Toledo, España y América. En esta diócesis de Toledo se lleva muy dentro la devoción a la Virgen de Guadalupe, de manera especial en las tierras de la Jara, de Oropesa y en la comarca de Talavera; algún pueblo como Puente del Arzobispo, en gran medida, existe gracias a la extensión en la diócesis de Toledo de la devoción a la Virgen de Guadalupe, y a la iniciativa tan consecuente de su Arzobispo, D. Pedro Tenorio, de construir un puente para favorecer la ida al santuario guadalupense. Por eso toda nuestra Archidiócesis se asocia con fervor a los actos y celebraciones que se van a organizar con ocasión de este Primer Centenario.

    La tradición remonta el origen de esta preciada imagen al mismo san Lucas. La tradición, bien fundada, también señala que esta imagen, claramente oriental, fue regalada en el siglo VI por el Papa san Gregorio Magno a san Leandro, Arzobispo de Sevilla que presidió el Tercer Concilio de Toledo, para ser escondida con ocasión de la invasión musulmana y milagrosamente descubierta en tiempos de la Reconquista, por un pastor.

    Podemos afirmar que en esta imagen de Guadalupe se sintetiza la fe cristiana de España. Incluso, podríamos añadir que su vinculación a san Gregorio Magno y a san Leandro hace de esta imagen un símbolo que nos recuerda la comunión eclesial con la sede de Roma y la unidad de España en torno a esa fe, que con toda la Iglesia confiesa a María como la Madre de Dios, la siempre Virgen -como la proclama san Ildefonso- modelo y madre de la Iglesia. Su patronazgo es la concreción de esa maternidad sobre todos los bautizados y las comunidades eclesiales.

    Por lo demás, nuestra Archidiócesis, de tan dilatada historia, ve su vida ligada a las de las gentes y pueblos de España, más allá de las concretas estructuras y demarcaciones administrativas eclesiales o civiles que se han ido sucediendo en el curso de los tiempos. Nosotros, como presencia de la Iglesia que aquí se hace visible, nos sentimos fundamentalmente una sola cosa con ella y nos gozamos de sus notas de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad. Al mismo tiempo, con alegría, servimos al misterio de hacerla visible y acogedora en cada una de nuestras comunidades parroquiales sea en tierras de Castilla-La Mancha, sea en tierras extremeñas.

    Por todo ello os invito a peregrinar este año a Guadalupe, singularmente el próximo 24, sábado, de este mismo mes de marzo, en que tendremos, D.m., la gran fiesta de celebración de acción de gracias por este Primer Centenario, donde nos reuniremos más de diez mil peregrinos. Invito a todos, invito a todas las parroquias de la diócesis, sea cual sea el lugar donde estén ubicadas. Pero, como es obvio, invito de manera muy singular y con particular apremio a todos y cada uno de los pueblos de nuestros arciprestazgos extremeños: Guadalupe, Herrera del Duque y Puebla de Alcocer; en estos pueblos se debería asistir en masa, la mayoría de sus vecinos deberían acercarse; los espero a todos. También convoco y espero especialmente a los pueblos de la Jara, Oropesa o la comarca de Talavera. Ruego y encomiendo, por favor, a los sacerdotes de estas parroquias que insistan y llamen. En las parroquias recibirán la información que requieran y deseen.

    Estas peregrinaciones y celebraciones nos tienen que ayudar a avivar nuestra fe y nuestra identidad cristianas, nuestra vinculación a la Iglesia Católica, siempre en la escuela de María. El rezo meditado de los misterios del Santo Rosario en vuestras familias, grupos y parroquias será también una buena aplicación de este propósito. Una piedad mariana, al estilo de san Ildefonso, nuestro patrón, del que celebramos el XIV Centenario de su nacimiento, nos ayudará a afrontar los retos del momento presente y a cumplir los objetivos de nuestro Plan Pastoral Diocesano: "Tened los sentimientos propios de Cristo Jesús".

    Ruego, además, en especial a las parroquias extremeñas de nuestra diócesis, que no dejen pasar este año centenario sin entronizar (según la fórmula enviada) la imagen o cuadro de Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe en sus templos. A todos os cito en Guadalupe, junto a nuestra Madre, para afirmar nuestra fe común, nuestra devoción a la Virgen y nuestra acción de gracias a Dios, preparémonos desde ahora con la catequesis, la oración y la penitencia para hacer realmente fructífera nuestra peregrinación.

    Gracias a todos. Con mi afecto y bendición para todos

 

X Antonio Cañizares Llovera

Cardenal Arzobispo de Toledo

Primado de España