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Cardenal Antonio Cañizares: Totalitarismo, derechos humanos y democracia Entrevista al primado de España y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Con el trasfondo del V Encuentro Mundial de las Familias recientemente realizado en Valencia, Jaime Antúnez, director de "Humanitas", revista de antropología y cultura cristiana de la Pontificia Universidad Católica de Chile, entrevistó detenidamente al cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo, primado de España y vicepresidente de la Conferencia Episcopal española. Estos son algunos de los principales apartes de dicha conversación. -En una cultura como la que se impone en España, en Europa y en todo Occidente, con una fuerte carga ideológica secularista, ¿puede afirmarse que es en el ámbito de la familia donde este secularismo se manifiesta de modo más evidente y agresivo? -Cardenal Antonio Cañizares: Pienso que no es la familia el ámbito donde se genera ese secularismo, sino que es el ámbito que más lo está sufriendo. La familia en España es en concreto una familia cristiana, aun cuando no sea practicante. Aún cuando esté muy sacudida por los vientos de la secularización, por todo el poder mediático que difunde una ideología relativista. Hay unos recursos en la familia española todavía muy valiosos y estamos aún a tiempo de que recupere su verdad. Pero es cierto también que la familia española, por las presiones de ese poder mediático, por las legislaciones tan agresivas en su contra, está sufriendo un fuerte relativismo, que estriba en vivir fuera de la verdad que la constituye, con lo cual las personas caen muchas veces en situaciones lamentables. -Sus declaraciones han descargado fuertes responsabilidades en el Gobierno socialista por lo que sucede con la familia. -Cardenal Antonio Cañizares: En los últimos años hemos asistido a una escalada contra la familia por parte del Gobierno socialista ayudado por otras fuerzas políticas y otros poderes o grupos como el del imperio gay o el de ciertas ideologías y organizaciones feministas, que intentan imponer la ideología de género. España ocupa uno de los últimos lugares de Europa en política familiar, el de menos ayuda a la familia; es, junto con Grecia, la nación europea con más bajo índice de natalidad, donde la población juvenil más a decrecido en los últimos 25 años y donde más se ha incrementado el número de abortos en los últimos diez años; ocupa el tercer lugar en el crecimiento de rupturas matrimoniales en la última década. Y, simultáneamente, ha ido más lejos que ningún otro país de la Comunidad Europea en materia legislativa contraria y dañosa para la familia. Una vez más hay que decir que el futuro de la familia depende de que ésta pueda vivir su verdad, de que supere el relativismo al que se le empuja. La familia podrá ser educadora y transmisora de la fe si supera ese relativismo. Si no lo supera, continuará en una crisis, crisis de fe que arraiga en una crisis de verdad, porque no tiene fundamento principal para apoyarse y vivir con toda esperanza lo que es. -A fines de marzo pasado, con ocasión de los 40 años de la clausura del Concilio Vaticano II, la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal española, de la cual usted es el Vicepresidente, ha emitido una estudiada declaración titulada "Teología y secularización en España" --de amplia repercusión en todo el mundo católico iberoamericano-- en la que se exponen los destructivos efectos de la ideología secularista al interior de la teología moral. ¿Guarda esto también relación con el tema de la familia y en concreto con la misión de transmitir la fe que tiene la familia, tema central del V Encuentro Mundial en Valencia? -Cardenal Antonio Cañizares: Efectivamente. La enseñanza teológico-moral en España no ha ayudado a vivir la verdad de la familia, no ha ayudado a que la familia cristiana sea esa pequeña iglesia doméstica que quiere la "Familiaris consortio". No ha ayudado a que se viva la familia cristiana como signo y como icono de la alianza de Dios con la humanidad, a que la familia sea lugar de encuentro con Dios en la comunidad. -Y, ¿cómo se ha producido eso que una teología moral induzca a la secularización de la familia? -Cardenal Antonio Cañizares: Se producido eso, porque no ha sido precisamente la antropología que la Revelación muestra en Jesucristo lo que ha estado en la base de esa teología moral. Y claro, todo eso se ha difundido después en cursos prematrimoniales, se ha difundido a través de movimientos familiares que han extendido, por ejemplo, una lectura falsa de la encíclica "Humanae vitae" de Pablo VI o incluso contraria a ella, encontrándose allí muchas de las claves de esa teología moral. Se ha propugnado, en consecuencia, que lo importante era simplemente el amor y no la apertura a la vida. Se ha enseñado que siendo efectivamente indisoluble el matrimonio, esa indisolubilidad radicaba sólo en una decisión de los cónyuges. Es, como se ve, una moral que se basa únicamente en la decisión personal y no en lo que son las realidades objetivas, que nos vienen dadas por la Revelación y con la misma naturaleza creada. Esa teología moral, en resumen, no ha difundido al Dios creador, la suprema realidad que ha hecho al hombre y lo ha hecho, a imagen suya, hombre y mujer. Todo eso ha influido muy negativamente en la secularización de la familia. Y si se seculariza la familia, se seculariza toda la sociedad. -Algunos obispos españoles han hecho ver, en diversas declaraciones, que se da en esta nación ahora mismo un hecho inédito en la historia de la civilización, como es la supresión del matrimonio. -Cardenal Antonio Cañizares: Aquí en España, en efecto, lo más grave que ha acontecido en la legislación es que en el Código Civil desaparece la realidad del matrimonio, siendo sustituida simplemente por la unión de personas; y que las condiciones de "padre" y "madre" son sustituidas por la pura denominación de "cónyuge". En razón de lo cual el matrimonio no existe. En ninguna parte del mundo se habla de matrimonio de personas del mismo sexo; matrimonio propiamente sólo es entre hombre y mujer. En el Código Civil, esto es un hecho enorme, ha desaparecido de hecho la expresión jurídica natural de matrimonio entre un hombre y una mujer. -Conversando de esta misma situación con el arzobispo de Granada, Monseñor Javier Martínez, me expresaba lo siguiente: "Yo creo que hay dos aspectos muy visibles en la revolución nihilista que se vive actualmente en España. Uno es el deseo de barrer de la vida cultural y social cualquier elemento incluso residual de la tradición cristiana o de referencia a la tradición cristiana, a la concepción cristiana de lo humano. Luego, unido a eso, va la invención de 'nuevos derechos', porque el hombre es concebido como un pequeño absoluto para quien todo es posible, y todo aquello que es posible y agradable, inmediatamente agradable, sin consideración de las consecuencias, sencillamente se convierte en un derecho de manera ficticia". ¿Podría usted comentar este segundo aspecto referente a los "nuevos derechos"? -Cardenal Antonio Cañizares: Derechos humanos, en esa nueva concepción, ya no son los que están inscritos en la naturaleza humana. Derechos humanos ya no son algo que antecede a la decisión del hombre, a la decisión de las mayorías, a la decisión del poder, sino algo que se señala por el poder, sea éste el poder totalitario de un hombre, el de las mayorías o el que se genera a través de la manipulación de la opinión pública. En definitiva, el poder. De esta manera es el ser humano quien decide y quien da explicación absoluta de sí mismo, con lo cual no hay derechos humanos. En estos momentos estamos asistiendo -y España es uno de los exponentes más netos- a una crisis profundísima de los derechos humanos, pero con esa crisis profundísima no puede haber democracia. -Habla usted de totalitarismo... -Cardenal Antonio Cañizares: Es una actitud totalitaria. Da lo mismo que sea un totalitarismo parlamentario o sea el totalitarismo de un señor, pero es totalitarismo. Lo que vale es lo que la mayoría o el poder supremo define, y si define algo ajeno al orden natural creado, por qué no... Y eso se eleva como criterio. Es lo que vimos con el discurso de investidura del presidente, donde habló que promovería que cada uno pudiese decidir sobre su sexo. Pero si cada uno puede decidir sobre todo eso y todo es cuestión de decisión, entonces por qué no va a ser también legítima la violencia, por qué no va a ser legítimo el robo, si es uno el que decide. En esta concepción no hay nada objetivamente bueno ni malo. -El positivismo en su expresión más radical. -Cardenal Antonio Cañizares: Así es. -Ha llamado mucho la atención en los países americanos -y una vez más de modo ejemplar- la reacción de los católicos españoles en la defensa del verdadero matrimonio y de la familia tradicional. No es habitual que dos millones de personas salgan a la calle, como en junio del año pasado, y que un grupo importante de obispos acompañe una manifestación de esa naturaleza convocada por una organización civil. ¿De qué manera cree Su Eminencia que el V Encuentro Mundial de las Familias fortalecerá esa capacidad de resistencia frente al claro e inédito propósito que se da en España de eliminar institución del matrimonio? -Cardenal Antonio Cañizares: Cuando las familias recogieron firmas, cuando las familias salieron a la calle en dos ocasiones, fue para decir sí a la familia, sí al matrimonio entre el hombre y la mujer, sí a la vida, sí a lo que está en la entraña misma de la verdad de la familia; sí al derecho y al deber inalienable que los padres tienen a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones, sí a esa enseñanza religiosa que los padres piden, sí a una educación que sea verdaderamente humanitaria. El Encuentro Mundial de las Familias ha sido la ratificación por parte del Papa y por parte también de otras familias, de otras partes del mundo, de eso mismo que las familias españolas están defendiendo, proponiendo y queriendo a que se les aliente. Y se han sentido muy alentadas; el Encuentro de Valencia habrá sido para ellas no solamente un aire fresco que llegó, sino que como la gran fuerza del Espíritu y la gran fuerza de la Iglesia que les dice ¡adelante!, tened confianza en vuestros propios recursos y en vuestra propia realidad, que por ahí va el futuro y el mejor servicio que podéis hacer a la sociedad. -Quisiera ahora tocar el tema de la educación, relacionado obviamente con el de la familia. Este es un tema que también se va haciendo extensivo a todo el mundo iberoamericano. Cuando allí hablamos de lo que sucede en este campo en España, hablamos de una realidad que es paradigmática, modelar para el resto del mundo de habla hispana. Es entonces muy importante que nos diga su apreciación acerca de lo que está en curso en el ámbito educacional. -Cardenal Antonio Cañizares: El proyecto cultural que se está ensayando en España es más propiamente una "revolución cultural". En esta materia educacional el gobierno socialista de ahora y su precedente responden a un solo proyecto. Un proyecto cultural que supone la instalación en la sociedad, como criterio y medida de todo, el laicismo. Donde Dios no cuente. Donde Dios quede reducido a la esfera de lo privado. Ya en el año 1976, poco después de morir el General Franco, hubo una moción para la enseñanza del Colegio de Licenciados y de Doctores, que se formulaba así: escuela única, pública, neutra, laica (añadía también autogestionaria, pero luego con la crisis y caída del Este esto se suprimió). El plan se llevó a cabo a partir de 1982, pero faltaba algo para concluir de este proyecto, y eso es lo que viene a ser la nueva ley de educación, la Ley Orgánica de Educación, la LOE. Donde claramente predomina la razón calculadora y por eso gran importancia dada a la educación para la convivencia. La educación para la convivencia es sencillamente una educación laica que impregna todo el proyecto educativo, pero que además tiene momentos fundamentales como es la asignatura de Educación para la ciudadanía. En ésta, para el ciudadano no cuenta en absoluto la realidad de Dios, sino simplemente cómo tiene que funcionar. Cuenta sólo la razón instrumental y la razón calculadora. Cuenta sólo cómo tiene que actuar para que entre los ciudadanos no haya coaliciones. Imponiendo este proyecto laico, el Estado está imponiendo una educación para que el ciudadano funcione y anulando una educación para que el hombre sea realmente hombre. Con lo cual, todo lo relativo con el sentido de la vida debe desaparecer, y se explica entonces que la enseñanza religiosa no pueda estar integrada dentro del conjunto armónico de la educación. Con lo cual, también, la libertad de enseñanza se da sólo hasta cierto punto. Porque todos los centros educacionales, sean estatales o de iniciativa social o de iniciativa religiosa, tienen que impartir ese proyecto educativo, tiene que impartir esa asignatura de Educación para la ciudadanía, coartando así la libertad de enseñanza. Porque es el Estado el que decide la inspiración que tiene la educación. Yo defino esta situación de una manera gráfica: lo que está sucediendo en España es que no importa que el hombre sea bueno, sino que el hombre funcione bien. Posición que radica en un laicismo radical, porque la fe queda en la esfera de lo privado, la fe no tiene nada que decir sobre cómo tengo que relacionarme yo con el otro, con la economía, con la política, etc. Queda en tu propio interior. -La ley natural reemplazada por unas "leyes de tránsito"... -Cardenal Antonio Cañizares: Sí, pero estas "reglas de tránsito" las pone el poder, y nadie más. Con lo cual vamos a un régimen totalitario y a una democracia falsa. Y también a una libertad aparentemente omnímoda, pero que es la libertad del pez dentro de la pecera. El pez siempre esta moviéndose, parece que tiene mucha libertad, pero no tiene ninguna. -Los obispos españoles se han reunido en pleno a fines de junio para analizar la situación de España. Analistas extranjeros muy autorizados han observado que España está en la alternativa de ser el primer país de Europa que se "de-construya". ¿Cuál es su parecer? -Cardenal Antonio Cañizares: Si España se disgrega, si España se fragmenta, si España se "de-construye", tendrá que buscar otras raíces, otros fundamentos para esa construcción de la nueva España o de lo que sea. Entonces las comunidades que pidan una especie de autodeterminación o una autodeterminación plena, tendrán que buscar unas señas de identidad que ya no será la identidad cristiana, esa identidad que ha unido a todos los pueblos de España a raíz del tercer Concilio de Toledo, con San Leandro, en el siglo VI. Tendrán que buscar algo que sea diferenciador, que ciertamente no podrá ser la fe, no podrá ser la raíz cristiana, pues éste será siempre un factor unificador. -¿Puedo pedirle que se explaye sobre el alcance que otorga, en orden a esa unidad, a ese tercer concilio celebrado en la diócesis primada de España, que usted hoy preside? -Cardenal Antonio Cañizares: Lo ha explicado el propio Papa Benedicto XVI, quien ha dicho en cierta ocasión que el tercer Concilio de Toledo es fundamental para Europa, que a partir de él empieza de alguna manera a crearse Europa. Porque muestra cómo es posible la unidad de pueblos contrapuestos, el visigodo y el romano, y también muestra cómo es posible la unidad de credos contrapuestos como eran los arrianos y los fieles a Roma. Y todo esto dentro de una unidad del espíritu, que define la identidad de España. Con la invasión musulmana, España sufre una primera "deconstrucción", pero se recupera de ella precisamente por la vuelta a las raíces cristianas. La Reconquista no es exactamente reconquista de territorios, sino reconquista de la fe, o dicho de otra manera, de territorios para la fe. Y eso es lo que hace que después, en el siglo XV, los Reyes Católicos, a pesar de las separaciones y enfrentamientos que había entre los distintos reinos -Reino de Castilla, Reino de León, Reino de Aragón, Reino de Navarra, Señoríos de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava- se pudiesen todos integrar en una unidad que es la unidad de la fe. No es por otra razón que se pretende en estos momentos que los Reyes Católicos no aparezcan para nada. Por eso mismo también se pretende, por parte de alguna comunidad, que no se hable de las raíces cristianas de los primeros siglos, como si esa comunidad simplemente comenzase a existir a partir de la invasión musulmana: es el caso de Andalucía. El intento, en estos momentos que romper la unidad de España, el esfuerzo por "deconstruir" España, asentada sobre esa unidad del espíritu -de que hablaba el Papa Juan Pablo II en su último viaje de mayo del 2004- es algo que asimismo está detrás de ese proyecto cultura desintegrador. Todo va enfocado en la línea del mismo proyecto cultural. -Eminencia, usted acaba de ser hecho miembro del Colegio Cardenalicio en el último consistorio y ha pasado por tanto a ser uno de aquellos miembros de la Iglesia llamados a colaborar más cercanamente con el Papa. ¿Quisiera decir algo de la persona de Benedicto XVI? -Cardenal Antonio Cañizares: Yo digo que el actual Papa es un hombre de fe, un hombre de Dios, "un amigo fuerte de Dios" en expresión teresiana. Por eso es un buscador de la verdad y esa verdad es inseparable de Dios; como a su vez la verdad del hombre es inseparable de esa verdad con mayúscula que es Dios. Es una constante en el pensamiento del papa Benedicto XVI y lo ha reflejado magníficamente en su carta "Dios es amor". Yo podría de alguna manera decir, de lo que lo conozco personalmente, que el Papa es esa encíclica. Así es él. Incluso, si nos damos cuenta, cuando él comenzó su pontificado, con aquella homilía preciosa, emocionante -"no tengo ningún programa más que hacer lo que Dios quiere, no quiero llevar a cabo mis propias ideas, sino que las ideas de Dios"- todo esto está expresado en que Dios es lo único fundamental, pero no Dios en abstracto, sino Dios revelado en Jesucristo, hecho carne y crucificado en Jesucristo. Que es amor. Y ese es el futuro. El Papa es un hombre, por eso, que va siempre a lo importante, a lo fundamental. Cuando ya en 1966, recién acabado el Concilio, escribe un artículo sobre la verdadera renovación de la Iglesia, dice que ella no está en la reforma de estructuras, no está en ver que hacemos nosotros con la Iglesia, sino en ver qué es lo que Dios quiere de la Iglesia, en estar atento a lo que Dios quiere. Nos ha dicho que la Iglesia se renueva por la vuelta a la fuente, por la vuelta a la gracia, y cuando ha dicho posteriormente que la Iglesia necesita una reforma, ha dicho que la verdadera reforma es la purificación, y la purificación es lo que está entrañado en el sacramento de la penitencia, porque es Dios quien purifica, es Dios quien quita las ramas secas, Dios quien infunde vida. Siempre es la realidad de Dios, es la iniciativa de Dios, es la gracia de Dios, es la acción de Dios, no la iniciativa del hombre, no mi pensamiento, no mis ideas. Siempre es Dios, apasionado por el hombre, un Dios que se vuelca en favor de los últimos y más pequeños. -¿Quiénes son hoy esos más necesitados? -Cardenal Antonio Cañizares: El Papa Benedicto XVI tiene una grandísima sensibilidad por los pobres, pero no hace demagogia de ello. Le preocupa la persona y sabe también que la pobreza más radical que el hombre de hoy padece es la indigencia de Dios. Lo ha repetido constantemente, de una manera o de otra, y por eso también dice, refiriéndose a Europa, que no es posible un Estado ateo, que un Estado ateo se vuelve contra el hombre. Y en donde falta la realidad de Dios, como realidad que da intangibilidad a la ley, que da intangibilidad a los principios fundamentales, a los derechos, etc., no puede haber una sociedad libre. -Eso de la indigencia de Dios tiene una estrecha relación con el problema que vive la familia, recordaba usted. -Cardenal Antonio Cañizares: Cuando hay una indigencia de Dios en la familia, hay una indigencia del amor, y la familia entonces entra en crisis, porque la familia es amor o no es nada. Una reflexión que en oportunidades el Papa ha usado es que un mundo sin Dios es un mundo infernal, es un infierno. Y que a veces, so capa de bien, se está llevando al hombre al infierno, refiriéndose en tal caso a cuestiones sobre la vida que tienen que ver también con la fe. -¿Tiene presente en este momento alguna impresión o recuerdo de carácter personal del Papa que quisiera referir? -Cardenal Antonio Cañizares: Benedicto XVI es un hombre muy sencillo. Y aunque siempre se dice que es tímido, no lo es, no es tímido. Delicadísimo, siempre está atento a la persona. Yo en eso tengo anécdotas conmovedoras de actitudes que ha tenido para conmigo desde el año 87, cuando le conocí directamente en Viena. Por contar algo, cuando me hicieron Obispo de Ávila, yo era secretario de la Comisión Doctrinal Española, y había quedado con antelación para verme con él cuatro días más tarde que se hiciese público mi nombramiento. Salió un viernes y al martes siguiente tenía que audiencia con él. Estaba citado a las 10 menos cuarto, y me dice el secretario, Monseñor Clemens, si podía volver a las doce porque así el Cardenal Ratzinger me dedicaría más tiempo. Vuelvo a las doce y en lugar de un cuarto de hora que tenía de entrevista, en diez minutos despachamos el asunto que traía yo desde España, y estuvimos hasta la una y media a solas hablando de los que es ser obispo, hablando de Ávila, hablándome de como el obispo debe situarse ante la actual situación de la Iglesia en el mundo. Ese es el Papa Benedicto XVI, con esa delicadeza hacia la persona, siempre atento. Los gestos que ha tenido conmigo los tiene constantemente con todos, y eso lo da el preocuparse de Dios; no puede menos que estar atento a la persona y es delicadísimo en el trato. Es un hombre además que no es impositivo, nunca le he escuchado una palabra de condena. Habrá dicho esta doctrina no es consecuente con la Iglesia, pero eso no es condenar, eso es defender al hombre frente a la mentira. Incluso yo he asistido a algún caso en donde se la comunicado a algún autor, por parte de la Iglesia, el juicio definitivo de su doctrina y decir el autor "voy con mucho temor" y responderle uno "no tengas ningún temor", y al final de la reunión escucharle: "es verdad, teníais razón, vosotros habéis estado muy bien, pero no os igualáis con el Cardenal Ratzinger, por la delicadeza, por querer ver cuáles eran mis razones, etc.". Ese es el Papa Benedicto XVI, campeón de la verdad, pero de la verdad que nos hace libres y se realiza en el hombre.
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