EN EL COMIENZO DE LA VISITA PASTORAL


 

A los sacerdotes, religiosos, religiosas, fieles cristianos laicos de

la Archidiócesis de Toledo

 

Queridos hermanos: El día 25 comenzaré la Visita Pastoral a los Arciprestazgo de la archidiócesis, comenzado por el de Puebla de Alcocer. Con ella pretendo acompañaros a todos vosotros, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos de las distintas parroquias y comunidades, compartir el gozo de la fe que nos anima y alentar la esperanza y los trabajos comunes por el Evangelio.

 

Es grande la ilusión que tengo en visitaros y no menor la esperanza que tengo puesta en esta visita, en la que compartiremos gozosamente la fe, la esperanza y el amor con que Dios nos ha bendecido.

 

Es un don de Dios para mí el conoceros más de cerca, estar con vosotros, sentir el aliento de vuestra fe, gozar del consuelo de vuestro amor y comprobar la firmeza de vuestra esperanza. Doy gracias a Dios porque permanecéis fieles a Jesucristo y os sentís gozosamente hijos de la Iglesia.

 

Os invito a que consideréis la visita pastoral con los ojos de la fe, ante todo, como un acontecimiento de gracia que, de alguna manera, reproduce aquella singular visita por la cual Cristo, Jesús, Príncipe de los Pastores, ha visitado y redimido a su Pueblo.

 

Se trata de un acto de pastoreo, ciertamente privilegiado, por el que el Obispo, en nombre de Cristo, visita las diversas comunidades locales como maestro fiel de la verdad, sacerdote de los sagrados misterios y guía del pueblo santo a él confiado, para confortar a los discípulos y exhortarles a perseverar firmes en la fe y en la vida cristiana.

 

Urgido por la caridad pastoral, iré a vosotros como Pastor de la porción del Pueblo de Dios que me ha sido encomendada. Iré a vosotros, a vuestros pueblos, a vuestras parroquias y comunidades, donde os encontráis y vivís, para compartir, allí mismo, vuestras preocupaciones y vuestros problemas, vuestros proyectos y vuestros deseos, vuestros gozos y esperanzas, las ideas de vuestra mente y las vibraciones de vuestro corazón creyente, la palabra y el mensaje de la Verdad, la alegría común de la fe.

 

Con la Visita Pastoral, como Obispo vuestro y pastor de la Igle­sia diocesana debo y quiero acercarme a vosotros, como el Buen Pastor, y hacerme próximo a to­das las comunidades para conocer a los fieles a mi encomendados, mostrar mi solicitud por to­dos, especialmente por los más necesitados de misericordia y aliento, escucharos y atenderos solícita y fraternalmente, hacer oír la voz del que es nuestro único Pastor, Jesucristo, y, en su nombre, atraer a los dispersos y reunir a todos en la unidad, por el amor y el vínculo de la paz.

 

Debo y deseo vivamente acercarme a vosotros para ofreceros en la fraternidad cristiana, la Palabra y la Gracia del Señor Jesús, que a todos nos ha hecho hijos del Dios vivo. Quiero, sencillamente, estar con vosotros como el que sirve, escucharos y dialogar con vosotros, orar y celebrar juntos los misterios de nuestra fe que nos anima. Deseo exhortaros y alentaros en vuestros quehaceres y responsabilidades como miembros gozosos de la Iglesia y peregrinos llenos de esperanza en camino hacia el Reino de Dios, y animaros en vuestra fe y en la gozosa tarea de anunciar el Evangelio de Jesucristo en obras y palabras al hombre de hoy.

 

Como diría san Pablo escribiendo a los Romanos, mi ida a vosotros es, pues, «para confirmaros o mejor para consolarme con vosotros por la mutua comunicación de la común fe».

 

Pido al Señor que bendiga esta visita y los encuentros pastorales que tenga con vosotros. Que a todos, a vosotros y a mi, esta visita nos ayude a crecer en la fe y, animados por la caridad, a dar razón de la esperanza que nos anima. Rezad a Dios por los frutos de esta Visita e implorad la intercesión y la protección de nuestra Madre, la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

 

Os invito a todos a que preparéis y abráis vuestro corazón a los dones que Dios derrame con ocasión de esta Visita. Os ruego que participéis en los encuentros que tengamos. Os exhorto a que toméis parte, sobre todo, en la celebración de la Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana, sacramento de unidad y vinculo de caridad, que nos hace ser la Iglesia de Jesucristo.

 

Tras la visita a las parroquias del arciprestazgo de Puebla de Alcocer, continuaré por las que integran el de Sagra Norte y, posteriormente, seguiré recorriendo todos los arciprestazgos y parroquias de nuestra diócesis. Entre los aspectos de la preparación, tanto para vosotros como para mi, está el conocimiento y discernimiento de la realidad del arciprestazgo encada una de las parroquias comunidades, iniciativas, etc. Se trata de que veamos y hagamos el discernimiento de fe de la situación de vuestras parroquias, con la amplitud que consideréis oportuna: dónde estamos para discernir hacia donde debemos encaminar nuestros pasos. En esa mirada y discernimiento conviene que se señalen los principales datos demográficos; la situación religiosa, social y económica; cuál es la realidad del ministerio de la Palabra en sus diversas formas y niveles, acción misionera, catequesis en las distintas edades, predicación litúrgica, otras formas de predicación; cómo se lleva a cabo la realidad litúrgica y sacramental; qué es lo que se hace en el campo de la acción social y caritativa así como en relación al compromiso y presencia de los cristianos en la vida pública; cómo está organizada la parroquia y los aspectos económicos de la misma.

 

Muchísimas gracias por todo. Que Dios os bendiga copiosamente y os conceda su gracia y su paz.

 

X ANTONIO CAÑIZARES LLOVERA

Arzobispo de Toledo

Primado de España