EVA

Lo más frecuente es que Adán y Eva aparezcan en una misma composición, simétricamente dispuestos a los lados del árbol del Paraíso. Pero Berruguete opta por imágenes independientes, subrayando así el protagonismo de cada figura y señalando la doble prefiguración, pues también se ha hablado de la Virgen María como "Nueva Eva".La imagen de Eva destaca por su belleza idealizada, especialmente en el rostro, que se convierte en expresión de serenidad frente al dolor manifiesto de Adán. Quizá lo que se revela es el orgullo inicial que luego deja paso al arrepentimiento. En este panel Berruguete parece sugerir dos momentos asociados al Pecado Original, rompiéndose así la unidad de tiempo dentro de la imagen. En primer lugar, Eva, persuadida por la serpiente, toma el fruto prohibido. A continuación, el texto bíblico nos dice que "se dieron cuenta que estaban desnudos y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores"(Gn.3, 7), detalle también recogido por la imagen plástica.

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En este panel se observa de nuevo la cabeza antropomorfa de serpiente, pero en este caso el rostro y el peinado de ésta repiten la tipología de Eva, que se convierte en imagen de la vanidad. Además, por su gesto la mujer parece coger dos frutos del árbol, el que toma para sí y el que ofrece a Adán. Tanto el primer aspecto como el segundo quizá sugieran el mayor protagonismo de Eva en este episodio de acuerdo al relato del Génesis.

Berruguete muestra su capacidad creativa al conjugar árbol y figura en un esquema diferente al de Adán que consigue jugar con varios planos de profundidad. Asimismo pone de manifiesto su estudio de la escultura clásica, favorecido por un viaje a Italia, por la marcada curva praxitélica que modela la cadera y rompe la frontalidad de la figura.