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Del orfebre Enrique de Arfe (nacido en Harff, cerca de Colonia), es sin duda
alguna, un portento de la orfebrería universal. Por encargo del cabildo, aquel artífice
alemán labró en plata y en estilo gótico para lojar el ostensorio o custodia interior
de oro que perteneción a doña Isabel la Católica. Terminó su obra en 1524
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