RELICARIO DE SAN LUIS

Parece ser el más antiguo del Ochavo. Es un retablillo cubierto de plata sobredorada, con veintiocho divisiones cuadradas, en las que hay otras tantas reliquias, distribuyéndose todo en cuatro calles verticales y siete horizontales. En el centro destaca una cruz, que contiene un trozo de "Lignum Crucis", cercado todo de aljófar.

Cada una de las veintiocho divisiones tiene también sus colgantes de conchas.

En los veintiocho receptáculos hay diversas reliquias de santos. El reverso de la tabla está cubierto de plata, en blanco, con una medalla de la cabeza del Salvador, en medio relieve, con potencias doradas. La guarnición de todo el relicario es de bronce dorado y las cuatro cantoneras de plata en blanco.
Según la tradición, el retablito fue regalado por S. Luis de Francia, aunque lo más probable es que se haya recompuesto sobre la base y materiales de aquél. La teca revela el gusto de la orfebrería del s. XIII conforme al gusto gótico.