EL GRIEGO DE TOLEDO

docu0024.bmp (2135934 bytes)"Creta le dio la vida y los pinceles Toledo, mejor patria donde empieza a lograr con la muerte eternidades" del soneto de Fray Hortensio Feíix Paravicino.

Como pintor religioso, de misión, supo calar en la religiosidad del pueblo toledano, que además de acogerle como "la mejor patria", le ha estimado como su pintor más emblemático. En esta cosmopolita ciudad, una de las más pobladas de España en aquel tiempo, junto a protectores, fiadores y admiradores de su obra, el Greco pudo encontrar la perla preciosa de un artista: la libertad de creación sin mecenazgos que le coartaran. En su obra aquí realizada podemos apreciar la evolución de su estilo, desde el arte bizantino de iconos asimilado en la isla de Creta, "la isla de la luz", hasta una sensibilidad renacentista forjada en Italia con Tiziano, Tintoretto y los Bassano, y en la España contrarreformista del XVI; el Greco estaba adelantando aquella sentencia de Goya de que la pintura "es un arte de viejos". Con él irrumpe la escuela pictórica de España y de Castilla en Toledo, su patria de adopción.

Vista de ToledoPrototipo del artista extravagante y del provocador desazonante; independiente y sin vínculos de grupo; fiel a la consigna del poeta Marini: "la única regla es saber cómo, dónde, cuándo romper todas las reglas";con escasas amistades y a contracorriente de los gustos artísticos vigentes a los que solía calificar de "engañosos" por estar centrados en la pura ornamentalidad; esta postura le proporcionará pleitos numerosos, que le cerraron las puertas de los dos mecenas más poderosos del momento: las del Monasterio Escurialense por la falta de funcionalidad devocional en sus cuadros, y posteriormente las de la Catedral Primada. "Trabajó para ser pobre" afirmaría de él Francisco Pacheco.

Podemos calificarle del primer artista polifacético: además de su original producción pictórica ha dejado modelos de escultura; y en la arquitectura defendió una postura teórica de oposición a los postulados marcados en su tiempo por el arquitecto real, Juan de Herrera.

Pliegos Manto san MateoComo investigador teórico de la naturaleza del arte elaboró su propio sistema ideológico, por el que Pacheco le llamó "gran filósofo". Su pensamiento está latente y condiciona la gama de sus registros expresivos: escorzos audaces; anatomías levitantes como una pasión ascensional de llama; vitalidad colorista, en "colores más de luna que de sol" en expresión de Cossío; perspectivas geometrizantes del espacio con trazados elípticos, concéntricos, triangulares; misticismo de la luz que lo baña todo y está alentando de modo incansable el despliegue cósmico y espiritual de la realidad viviente; interés por la problemática estética y filosófica de la óptica a base de formar y deformar las imágenes reales, mediante el juego de las lentes; manierismo en las composiciones y en las formas atormentadas, intencionadamente rebuscadas cuyo canon se exalta alargándose como llamas. Del filósofo PLOTINO tenía asumida la visión mistérica de la luz como "la forma ideal" que, al derramarse de modo intangible sobre los cuerpos, libera a la materia de la oscuridad inherente a las cosas; así la luz, transfigurando las composiciones, adquiere el rango de "principio material más espléndido".

Por sus propias confesiones tenemos noticia de que prefería los aposentos orientados hacia el sur, porque la luz del mediodía le ayudaba en mil cosas necesarias de su personalísimo arte de pintar "como son los reflejos i. e. las sombras que descubren el todo".

En sentido pleno podemos aplicarle el calificativo de "autor". El arte, para él, no se agota en imitar a la naturaleza: no quiere renunciar a su personalidad autónoma; su pintura a la vez que representa también significa una sintaxis propia, con un vocabulario formal y unas técnicas inconfundiblemente propias. Convertía de esta manera en leyenda emblemática de su arte el lema horaciano "UT PICTURA, POIESIS" (La poesía es como la pintura), mediante secuencias históricas religiosas (preferentemente del Nuevo Testamento), iconografías y alegorías con intención religiosa, correspondiendo a los encargos de su clientela y a las líneas programáticas de la Contrarreforma.

Pliegos Manto san JuanTodo un pintor de los oídos, todo un gran poeta de los ojos, como dijera Lope de Vega del pintor mudo Marino de Navarrete y de Rubens, respectivamente.

Y destacado pintor de la Contrarreforma, como puede apreciarse en su profesión de fe, al otorgar a su hijo el poder para que haga su testamento.

".. Teniendo creyendo e confesando como tengo creo y confieso todo aquello que cree y confiesa la santa madre iglesia de roma y en el misterio de la santísima Trinidad en cuya fe y creencia protesto bibir y morir como buen fiel y catolico cristíano".