LAS LÁGRIMAS DE SAN PEDROConcentrado resumen de la Dacriología o ciencia de las lágrimas. Según Plinio "En ningún otro animal hay lágrimas sino en el hombre" Las de Pedro no encuentran fraude ni aparentan dolor no sentido; como tampoco lo hubo en las del rey David, en las de Moisés o en la Magdalena. Expresan una desgracia interior y evocan hondas emociones del alma. Recogía el cretense la importancia resaltada en la Contrarreforma a la penitencia. Según San Juan Crisóstomo, cuyas oraciones figuraban entre los volúmenes de la biblioteca particular del Greco, el pecado de la triple negación nos tenía que recordar la importancia de la penitencia y del perdón de Dios. La figura frontal de San Pedro nos sacude con un gesto edificante y su pesadumbre; ante él no se sostiene aquel prejuicio de que "las lágrimas son agua en la fragua. Siempre interesan aquellos seres elocuentes que nos dejan entrever el claroscuro de sus vivencias más íntimas. |
Ojos arrepentidos, con
manos orantes, miran al cielo suplicando el perdón; como trasfondo un horizonte solitario
y recoleto. El Greco pretende no distorsionar la hondura del instante y del gesto
conmovedor, que habla con las lágrimas retenidas en las pupilas, con los surcos de los
lacrimales y con las manos cruzadas bañadas de luz junto al pecho, observando de esta
manera aquel consejo ignaciano: "cada vez que peques, llévate la mano al pecho y
llora tu caída". |
Detalle inferior izquierda del
cuadro. En un juego de luz desbordante se puede ver la tumba de Cristo abierta, y un angel
sentado en la puerta. Cristo resucitado aparece flotando saliendo de la tumba. ¡No está
aquí ha resucitado! |