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Toledo 24/02/2008 Apertura del Centenario de su muerte El Cardenal Sancha, «pastor caritativo» con gran sentido de comunión eclesial El Sr. Cardenal, don Antonio Cañizares Llovera, ha presidido este domingo, 24 de febrero, la Santa Misa de apertura los actos conmemorativos del centenario de la muerte del Cardenal Ciriaco María Sancha y Hervás, que se celebrará el 25 de febrero de 2009. El Primado ha recordado que su amor a la Iglesia «le llevó a estar muy atento a los ataques del laicismo militante, desviviéndose por la unidad de los católicos en los momentos cruciales para la historia de España».
El Sr. Cardenal ha dicho en su homilía que «con esta Eucaristía nos preparamos para la celebración del primer centenario de su muerte» y «esperamos y pedimos que pronto, muy pronto, el Santo Padre dé paso a su beatificación». Tras recordar que sus restos reposan frente a la Capilla de San Pedro, lugar por él elegido para su inhumación, dijo que esto es «todo un símbolo de lo que fue su vida y ministerio episcopal en comunión plena e inquebrantable con Pedro, con la Sede de Pedro». Don Antonio Cañizares ha dicho seguidamente que el «delicado sentido de comunión eclesial», del Cardenal Sancha «libró a la Iglesia española, en la bisagra del siglo XIX y XX, de derivas cismáticas muy peligrosas». Además, con el cardenal Sancha «Toledo recuperaba el valor y sentido del primado y su relación estrechísima y cordial con la Santa Sede». En su homilía, el Sr. Cardenal ha afirmado también que el Cardenal Sancha «fue un pastor conforme al corazón de Dios, en plena comunión con el Papa. Pastor caritativo y humilde, coherente en su modo austero de vivir, fue conocido como el padre de los pobres». En este sentido, ha dicho que «atento a todas las dimensiones del Espíritu, fundó tres familias religiosas e impulsó varios institutos que nacieron o se desarrollaron en las diócesis que pastoreó. De su corazón de buen pastor brotó su apasionado celo por el sacerdocio y las vocaciones sacerdotales: reformó los seminarios y dignificó el estado sacerdotal, elevando el nivel intelectual, moral y espiritual de los sacerdotes. Su propio ejemplo sería decisivo a la hora de transmitir un estilo sacerdotal sencillo y de apasionado amor a la Iglesia». Por eso, ha explicado don Antonio, «este amor a la Iglesia lo que le llevó a estar muy atento a los ataques del laicismo militante, desviviéndose por la unidad de los católicos en los momentos cruciales para la historia de España». Altura moral Además, Sancha «fue el gran impulsor del movimiento católico en España, de lo que hoy llamaríamos la presencia de los católicos en la vida pública, y del catolicismo social». Por eso «su influencia benéfica en proyectos de leyes y su atención al bien moral que suponía la unidad de la nación, dieron a su figura una altura moral que incluso en nuestros días marca una dirección a seguir». «Sabiendo mantener exquisitas relaciones con la autoridad civil –continuó el Sr. Cardenal– sin embargo liberó a la Iglesia española de dependencias atávicas como el Patronato Regio; asimismo, desde el mayor de los respetos, supo hacer frente a la ola de anticlericalismo que algunos gobiernos desataron en la legislación y en la calle». Don Antonio Cañizares ha recordado seguidamente que «en Toledo, precisamente, fue recibido como el ‘padre de los pobres’; y fue aquí, en su entrega a los más menesterosos lo que acabó con su vida. Pastor infatigable, celoso defensor de la libertad de la Iglesia, trabajador incansable por la unidad, siempre en comunión con el Papa». Pronta beatificación Tras afirmar que Sancha fue «el obispo que, sin duda, más padeció por la división entre hermanos, y el que apostó por la comunión inquebrantable con Pedro como superación de las divisiones y fundamento de la unidad de todos», lo ha calificado como «hombre de la Eucaristía, y con una vida espiritual ejemplar para todos». «Que Dios nos conceda la gracia de verlo pronto en los altares», concluyó el Primado. «Que nos ayude con su ejemplo e intercesión, para que vivamos la vida bautismal como él la vivió. Que conozcamos mejor esta gran figura, este Buen Pastor: a ello habrán de conducir los diversos actos que se van a celebrar a lo largo del centenario de su muerte, de los que ya daremos noticia». En la Santa Misa, a la que asistió una representación de las Hermanas de la Caridad, que fundó el Cardenal Sancha, una religiosa, la Hna. Juana María Berroa Geraldo, realizó la renovación de sus votos.
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