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Yeserías árabes de la capilla del Corpus
Christi,
en la parroquia de Santos Justo y Pastor, de
Toledo La ocupación de la Península por el ejército árabe (711) y la elección de la
ciudad de Córdoba como su capital, hizo que la situación política y religiosa de Toledo
cambiase. El número de cristianos disminuyó notablemente Y se alzó con fuerza la
doctrina herética del arzobispo Elipando, impulsando el adopcionismo cristológico.
Los cristianos que, durante la dominación árabe, permanecieron fieles a la fe
recibida de sus antepasados comenzaron a ser llamados mozárabes. Toledo se convirtió
entonces en el principal foco de la mozarabía. A pesar de la pactada tolerancia
religiosa, el templo basilical fue incautado por los invasores, quienes lo convirtieron en
mezquita, conservando los cristianos algunos otros templos, como los de Santa Justa, Santa
Eulalia, y Santa María de Alfizén, utilizada como basílica episcopal durante la
dominación árabe. Con todo, la jerarquía católica continuó a lo largo de todo el
tiempo de dominación árabe. De estos siglos han llegado a nosotros la casi totalidad de
los libros litúrgicos del primitivo rito hispano, que comienza ya a denominarse
mozárabe.
La persecución de los mozárabes a finales del siglo VIII, de sus reliquias y lugares
venerados, provocó en Toledo la huida de comunidades enteras, que emigraron hacia las
regiones septentrionales llevando consigo los más valiosos recuerdos Y restos cristianos
que todavía conservaban.
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