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La convivencia
de verano para la sección de Bachillerato se
desarrolló por tierras manchegas y
valencianas siguiendo los pasos de Sto Tomás
de Villanueva, nuestro santo patrono del
Seminario Menor.
En efecto,
entre los días 6 al 11 de agosto, partimos
con el claro objetivo de ir desde la cuna a
la cumbre de este santo. Con las mochilas y
sacos de dormir a cuestas partimos de
madrugada en el autobús para llegar a
Villanueva de los Infantes. El buen párroco
D Luís, que estaba de mudanza por haber sido
trasladado a una nueva parroquia, nos acogió
con grandísima hospitalidad.
Alojados en el
pueblo donde pasó su infancia y adolescencia
nuestro santo, fuimos al día siguiente al
lugar de su nacimiento, muy cerca de
Villanueva: Fuenllana, lugar en el que
veneramos la pila bautismal donde fue
cristianizado. Se encuentra en el antiguo
convento de los agustinos que hoy día es
parte del ayuntamiento y que tiene la
Iglesia del pueblo. Antiguamente aquella
pila estaba en el castillo del pueblo que
tenía también la parroquia incorporada.
Pero
este castillo quedó en ruinas y trasladaron
al lugar referido dicha pila y otros objetos
litúrgicos. Allí tuvimos el tema del día en
el que recordamos nuestra llamada a la
Santidad que luego hemos de secundar por el
camino que Dios nos pone (¿acaso la vocación
al Sacerdocio o a la Vida Consagrada?
Terminada la
marcha que hicimos andando a este lugar nos
retiramos de nuevo a Villanueva de los
Infantes para comer, descansar y tener la
Santa Misa en la casa de Ejercicios cuidada
excelentemente por las Siervas de Jesús. El
trato entre nosotros y la convivencia y
descanso en la oración de la noche
sumergidos en aquel preciosos lugar dieron
el tono final de aquel día.
Al día
siguiente fuimos peregrinos del pueblo de
Villanueva principalmente en el que
estuvimos con D Luís y celebrando la Santa
Misa en la Iglesia parroquial que tantas
veces pisaría Sto Tomás.
Como Sto
Tomás, nos arrancamos de aquel bendito lugar
para irnos a Valencia y terminar allí
nuestro aprender de este santo patrono. Los
Legionarios de Cristo nos acogieron como si
de nuestra casa se tratare con gran
hospitalidad. Aprendimos de ellos muchas
cosas en el poco tiempo que convivimos:
sobre todo lo necesario que es conocer,
experimentar y dar a conocer el Amor de
Cristo. Gran hermosura la de la Iglesia que
es una gran familia con variedad de Hijos en
la misma misión. Desde allí cultivamos
nuestra meditación en la Caridad, virtud que
tanto amó nuestros santo. Por eso visitamos
a las hermanitas de los ancianos
desamparados: oración, tema y Misa junto con
la visita a los ancianos fueron nuestra
vivencia de ese día.
La tarde fue empleada
en visitar algunas zonas de la Valencia
moderna para regresar, descansar y reposar
el día.

El final de
nuestra peregrinación estuvo marcada por la
visita a la catedral donde el Sr. Cardenal,
D Antonio, tuvo el detalle de celebrarnos la
Santa Misa, al estar aquellos días cerca de
allí.

Visitamos las reliquias del santo y
recordamos que la vida es para entregarla y
ganar el cielo y a muchas almas. Nos
convencimos de la necesidad de sacerdotes
santos que amen la Iglesia como Sto Tomás.

También
pudimos contemplar en Santo Grial, el cáliz
del Señor, que la Santa Catedral de Valencia
custodia con tanto amor y devoción.

De vuelta a
casa nos llevamos en la mochila y en corazón
grandes enseñanzas de este santo pisando
parte de sus huellas por los sitios que él
pisó. Dios quiera que lo que descubrimos
esos días sirva para que escuchemos la
llamada del Señor dócilmente.
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