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La Parroquia
Santa María de Benquerencia del Polígono de
Toledo ha acogido esplendorosamente la
convivencia de Navidad que los seminaristas
del Seminario Mayor vienen realizando desde
hace ya varios años.
En esta
ocasión también acudieron a la convivencia
los seminaristas de nuestro Seminario Menor
que han sido invitados por vez primera.
Desde esta página web los formadores del
Seminario Menor les damos las gracias por
cuidar a los más pequeños, predilectos del
Señor.
La convivencia
comenzó a las 11:00 de la mañana. A esa hora
fueron llegando los seminaristas y sus
respectivos sacerdotes parroquiales. Todo
fueron saludos, felicitaciones por el nuevo
año y un contarse con gozo lo que han
significado para todos estas Navidades. En
la parroquia se tuvo oración con el
Santísimo y rezo del Oficio de lectura.
Después de un
breve parón en la mañana se celebró la
Eucaristía.
Resumen de la
Homilía
En la homilía se les
hizo mención a
los seminaristas de la importancia de cuidar el
tesoro que han recibido de manos de María y
de José en estas Navidades: al niño Jesús.
Éste no ha venido al mundo para que los
hombres capitulemos ante su omnipotencia
sino para buscar nuestro amor. Por eso su
victoria no se muestra de una forma vistosa
y aparente antes los
ojos del "mundo". Y quien mejor
nos puede enseñar a cuidar este Tesoro es
María y José. Por eso, el Seminario es
siempre como el hogar de Nazaret donde Jesús
en su vida oculta se formó al amparo de
María y José para llevar posteriormente la
salvación a los hombres. Los seminaristas
han de vivir también en el seminario como
sabiendo que éste es el hogar de Nazaret
donde José y María forman el corazón del
futuro sacerdote a imagen del corazón de su
hijo Jesús, Buen Pastor. Posteriormente, el
nuevo sacerdote sale del Seminario para
llevar también a los hombres esa misma
salvación que es Jesús. El Seminario no es
nunca un "esconderse del mundo", sino más
bien un buscar a Jesús, que se encuentra con
José y María, para después con él salir al
mundo al encuentro del hombre.
La tarde
Después de la
Eucaristía, en la que se dió a besar el Niño
Jesús, los seminaristas comieron en los
salones parroquiales. Varias madres de
seminaristas y alguna que otra persona
cercana a la parroquia habían preparado una
estupenda comida. A todos gustó mucho.
Terminada la
comida los seminaristas gozaron charlando de
sus cosas. Algunos jugaron al futbolín o al
ping-pong con algunos jóvenes de la
parroquia que también se acercaron por allí.
Al finalizar se proyectó la película
"Sigo como Dios". La tarde de
convivencia terminó con una chocolatada,
también preparada por las madres.
Sacerdotes y
seminaristas pasaron un día estupendo en
compañía de Jesús. Desde aquí damos las
gracias a los sacerdotes de la parroquia y
feligreses colaboradores por su acogida, a
los párrocos de los seminaristas que
acompañaron a los seminaristas y que
muestran así la gran necesidad que hay de
fomentar las relaciones párroco-seminarista,
y gracias como no al Seminario Mayor en sus
seminaristas que organizaron dicha
convivencia. |