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La basílica extremeña de las Villuercas ha acogido la celebración de la Guadalupana

Archidiócesis de Toledo

El santuario de la Virgen, en la villa extremeña de Guadalupe, ha acogido esta mañana la celebración de la santa misa en la solemnidad de la Virgen de Guadalupe de México. Por primera vez, tras el hermanamiento que tuvo lugar el pasado 13 de febrero entre los santuarios de Extremadura y México, ha presidido esta fiesta el Arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves.

Han concelebrado en la eucaristía el obispo emérito de Albacete, monseñor Ciriaco Benavente Mateos, y el obispo emérito de Segovia, monseñor Ángel Rubio Castro. Junto a ellos han concelebrado también el provicario general de la archidiócesis, don Raúl Muelas, el vicario episcopal de Talavera de la Reina, don Juan María Pérez-Mosso, el arcipreste y párroco de Guadalupe, fray Francisco Ángel Fernández Molero, y numerosos sacerdotes diocesanos y padres franciscanos.

El templo de la villa extremeña ha estado prácticamente lleno de fieles que han querido unirse, por primera vez, a los fieles que en el santuario mexicano han venerado la madre de Dios, en la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe. Han participado en la celebración las religiosas mexicanas Misioneras Mater Misericordiae, que han dirigido los cánticos.

 

Una misma advocación de la Madre de Dios

En su homilía el arzobispo de Toledo y primado de España ha comentado tres ideas con el propósito de invitar a todos a unirse a la celebración. En este sentido, ha dicho, en primer lugar, que a la Virgen de Guadalupe podemos titularla como «Virgen de los tiempos difíciles». Después ha afirmado que la Virgen de Guadalupe nos llama a la confianza, recordando las palabras que dirigió en su aparición al indio Juan Diego: «¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? No temas”.

Finalmente ha recordado que María nos lleva siempre a Jesús. «Cuanto más quiero a la Virgen más quiero a Jesús», ha dicho, añadiendo después: «Y cuan tomás quiero a Jesús más quiero a la Virgen».

 

Hermanamiento histórico

El hermanamiento entre los santuarios de la Virgen de Guadalupe en España y en México tenía como fin «promover y divulgar el amor a la Beatísima siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, invocada en México y en España con este nombre singular: Guadalupe». Y los compromisos adquiridos por los arzobispos de México y Toledo, pretendían el fomento del conocimiento de ambas apariciones entre mexicanos y españoles. Para ello, acordaban celebrar el 6 de septiembre, fiesta litúrgica de la Virgen de Guadalupe, de Extremadura, en la basílica del Tepeyac. Y celebrar aquí la fiesta de la Virgen de Guadalupe de México el día 12 de diciembre.

La primera parte de este hermanamiento quedó concluida con la visita del cardenal arzobispo de México, don Carlos Aguiar Retes ,el pasado mes de febrero, a la basílica española de Guadalupe, donde celebró la santa misa, firmó el documento de fraternidad y regaló al santuario una réplica de la Tilma de san Juan Diego, en la que aparece milagrosamente reflejada la imagen de la Virgen. La segunda parte de este acontecimiento entre los devotos de ambas apariciones se cumplió el pasado mes de septiembre con la visita de don Francisco Cerro Chaves al santuario de la Virgen de Guadalupe de México.

 

 

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