La carta dominical del arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, para el próximo 22 de febrero lleva por título “Los pilares de la vida cristiana”. En este escrito, el arzobispo de Toledo señala los dos grandes pilares de la vida cristiana: “la gracia, que nos permite vivir agradecidos en la gratuidad, y la conciencia humilde de sabernos pecadores, desde la que construimos nuestra vida”. El prelado invita de esta manera a “vivir en constante conversión”.
Un encuentro que nos lleva a la conversión
Mons. Cerro explica que “sin el encuentro personal con Cristo, la fe corre el riesgo de reducirse a una costumbre o a un conjunto de prácticas externas“. Recuerda que es el punto inicial y que “la gracia es la que modela nuestro corazón para que viva agradecido, reconociendo el don inmenso que es Cristo vivo en nosotros”.
En segundo lugar, don Francisco subraya la importancia de la humildad, como “cimiento de la santidad, y la santidad no es otra cosa que dejar vivir a Jesús dentro de nosotros”. De ahí que subraye que “es la humildad la que nos lleva a convivir con la Trinidad, para una confianza plena“. Y subraya que “no se trata de una perfección alcanzada por el propio esfuerzo, sino de una docilidad confiada que acepta el ritmo de Dios, sus tiempos y sus modos, sabiendo que Él no se cansa de recomenzar con nosotros”.
Por último, el arzobispo de Toledo invita, durante la cuaresma, a “ser de Dios, no de uno mismo, y ser para los demás“. En este sentido, indica que “solo así la fe se hace creíble y el amor de Dios se hace visible en medio del mundo”.
El texto completo del escrito dominical está disponible aquí.