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D. Rafael Torregrosa: “La pandemia nos ha puesto frente a la veracidad del valor de la vida humana”

JuanF Pacheco

Hoy se celebra la Jornada Mundial del Enfermo, coincidiendo con la festividad litúrgica de Ntra. Sra. de Lourdes. Este año bajo el lema “Cuidémonos mutuamente”.

Con este motivo, Rafael Torregrosa (Toledo, 1967), director del secretariado diocesano de Pastoral de la Salud presenta esta Jornada y la experiencia de trabajo pastoral de los capellanes de los diferentes hospitales de la provincia de Toledo, desde que comenzó la pandemia.

Torregrosa forma parte del equipo de capellanes que atiende el Hospital “Ntra. Sra. de la Salud” de la capital castellano-manchega.

 

P: ¿Qué deberíamos aprender de lo que nos indica el Papa con motivo de esta Jornada?

R: Además de esta realidad de mirar a la figura de Cristo con quien nos vamos configurando como cristianos por la acción de la gracia de Dios, resalta el Papa algunos aspectos referidos a la coherencia de la fe. Si la fe es verdadera lleva a las obras, y estas obras son definitorias de la vida cristiana cuando se realizan como prolongación de la acción de Cristo en el cristiano, como obras de amor, de donación. Además, el papa nos invita a no perder de vista la vocación del profesional sanitario, desde las imágenes mencionadas anteriormente. También nos llama a valorar a estos servidores de la vida más aún en la difícil situación en que nos encontramos.

Pero hay un texto muy importante, en el mensaje de esta año, en el que el papa nos advierte de lo importante que es nuestra vocación de servicio frente a leyes injustas por lo que de deshumanizadora tienen como lo es la ley de eutanasia y suicidio asistido: “Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esta meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado”.

 

D. Rafael Torregrosa durante una entrevista en la cadena COPE

 

P:  ¿Cómo se ha vivido la pandemia en la atención a los enfermos en los diversos hospitales de la archidiócesis?

R: La pregunta sería para hacer un libro, pero lo resumiría en una pequeña reflexión. La pandemia nos ha retratado a todos en la sociedad, porque en la debilidad nos vemos reflejados frente a un mundo que nos hace vivir de apariencias. Ahora, desnudos de autosuficiencia nos encontramos con la veracidad del valor de la vida humana, la verdad de nuestra fe frente al miedo a la muerte cercana, y en concreto en el hospital se ha manifestado quienes viven su vocación como sanitarios y ven lo importante de humanizar y ser la prolongación de familias que ni conocen. También ha aparecido el miedo a contagiarse y a contagiar a los cercanos. Y quizá el segundo aspecto más doloroso y temido que el primero. Pero, sobre todo, lo resumo en una gran cantidad de gestos de entrega generosa aun en el alto riesgo cada día, no pagado con salario sino con la satisfacción del bien realizado.

 

P: ¿Qué ha supuesto para los capellanes de hospitales estar tan cerca de los que han sufrido la pandemia?

R: No sólo los que han sufrido sino también los que siguen sufriendo. Ante todo, un don de Dios, por poder estar en la brecha y llegar a muchos enfermos, quizá menos de los que querríamos, pero las limitaciones sobre todo en los primeros momentos de la pandemia, no permitían que pudiéramos sino sufrir y orar desde la impotencia que compartíamos con los sanitarios ante lo que nos ha venido encima. Cuando hemos podido tener medios, el llegar a los enfermos de un modo más directo desde el consuelo de los sacramentos y la cercanía de la Iglesia madre que no abandona a sus hijos más necesitados. Sabiéndose apoyados y acompañados. También una experiencia grata de mucha unión con los sanitarios donde conversamos y vivimos en primera línea de “batalla” esta realidad de la pandemia ayudándonos a ver personas enfermas frente a la tentación del miedo y la deshumanización.

 

 

P: ¿Cuál es el mensaje del director del secretariado de pastoral de la salud para esta jornada?

R: Ver el contexto del momento histórico que nos toca vivir, interpretando los signos de los tiempos. Siempre ha sido necesaria la opción preferencial por los más débiles como nos recordaba el papa Santo Juan Pablo II, y más aún nuestra vida debe manifestar más a las claras en los distintos ámbitos de la sociedad que los cristianos vivimos este compromiso gozoso de la entrega a los más necesitados de nuestra sociedad.

Con expresión del documento Sembradores de Esperanza de la Conferencia Episcopal Española, podemos decir que hay enfermos incurables, pero no incuidables. Y urge, entre los cristianos, el testimonio de una opción preferencia por humanizar en el cuidado de los mayores, de los enfermos, de las personas con enfermedades que aun hoy no cuentan con suficientes recursos económicos para poder ser llevadas con dignidad.

Y sobre todo, ante las leyes injustas, que se plantean en nuestra sociedad la apuesta por los cuidados paliativos. Si algo importante aprendemos de nuestra historia es que, en los momentos de crisis humanitaria, la respuesta de los santos de cada época nos marca el camino de un compromiso por amor, sin delegar el cuidado de nuestros prójimos sino “cargándolos sobre nuestra propia cabalgadura”.

 

 

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