La exposición «De Amor Herido. San Juan de la Cruz en la prisión de Toledo», organizada por el Arzobispado de Toledo, permanecerá abierta al público hasta el próximo 29 de junio, una semana más de lo previsto inicialmente, debido a la extraordinaria acogida recibida. La muestra ha superado ya los 12.000 visitantes, una cifra que confirma el interés despertado por esta propuesta artística, cultural y espiritual inspirada en la experiencia vivida por San Juan de la Cruz durante los nueve meses que permaneció encarcelado en Toledo. Esta prórroga permitirá que más personas puedan acercarse a una exposición que ha sido definida por muchos visitantes como una experiencia de belleza, silencio, esperanza y encuentro con uno mismo. El horario de visitas es de lunes a sábado de 11:00 a 14:00 y de 15.00 a 20:00 horas. y domingos de 11:00 a 18:00 horas
La exposición ha sorprendido especialmente por mostrar la paradoja que hizo de San Juan de la Cruz una figura universal: cómo un hombre privado de libertad, humillado, enfermo y encerrado en una minúscula celda pudo convertirse interiormente en uno de los hombres más libres de la historia. Fue precisamente en aquella prisión toledana donde nacieron algunos de los versos más bellos de la literatura universal, entre ellos gran parte del Cántico Espiritual, obra maestra de la poesía mística. “Lejos de dejarse dominar por el resentimiento o la desesperación, el santo transformó el sufrimiento en amor, la oscuridad en esperanza y la cárcel en un lugar de encuentro con Dios”. Así lo explica la delegada diocesana de Fe y Cultura y comisaria de la exposición, Pilar Gordillo.
Invitación a realizar un viaje interior
Los visitantes destacan que la muestra consigue hacer contemporánea la figura de San Juan de la Cruz. A través del arte, la poesía, la música y una cuidada museografía inmersiva, el recorrido conecta con cuestiones profundamente actuales como la soledad, las heridas personales, la búsqueda de sentido, la necesidad de amar y ser amado o el valor del sufrimiento vivido con esperanza. La exposición invita a realizar un auténtico viaje interior; de ahí que las instalaciones artísticas inspiradas en el Cántico Espiritual, la música de Amancio Prada y los espacios simbólicos que recrean la prisión, la huida y el encuentro con el Amado conducen al visitante desde la contemplación exterior hasta la reflexión personal.
Según numerosos testimonios recogidos durante estos meses, la experiencia ha permitido a muchas personas descubrir que la verdadera libertad no depende de las circunstancias externas, sino de la capacidad de amar incluso en medio de la dificultad. Muchos de ellos han compartido en el libro de visitas y en testimonios audiovisuales reflexiones cargadas de emoción: «Nunca hemos visto algo igual». «San Juan de la Cruz me ha enseñado a sufrir por amor a Cristo». «El hombre más libre fue precisamente el que estuvo encarcelado». «Todo lo que he ido leyendo se reflejaba en mi vida. Las heridas, el sufrimiento por amor… Me he ido adentrando más y más en mi interior y me llevo paz».