La Comisión de Liturgia del XXVI Sínodo Diocesano de Toledo ha presentado los materiales para la Cuaresma 2026 en el marco del Sínodo Diocesano, bajo el sugerente lema: «El Esposo quiere renovar su fidelidad con nosotros, su Esposa». Se trata de una propuesta espiritual y pastoral que invita a vivir este tiempo fuerte del año litúrgico en clave sinodal, como un camino de conversión, renovación y retorno al amor primero.
El documento parte de una profunda clave bautismal y esponsal: la Cuaresma es presentada como una llamada del Señor a renovar la alianza sellada en el Bautismo. Muertos al hombre viejo y renacidos a la vida nueva en Cristo, los fieles son invitados a redescubrir su condición de Iglesia-Esposa, llamada a vivir en fidelidad a Cristo, el único Esposo.
Un itinerario catecumenal y sinodal
En el contexto del ciclo litúrgico A, de marcado carácter catecumenal, los materiales proponen un recorrido espiritual a través de los cinco domingos de Cuaresma, iluminados por los grandes evangelios cuaresmales:
• El desierto y las tentaciones: dejar atrás la mundanidad para dejarnos seducir por el único amor verdadero.
• La Transfiguración: escuchar al Hijo amado y entrar en intimidad con Él.
• La Samaritana: beber el Agua viva y entregar el corazón entero a Cristo.
• El ciego de nacimiento: dejarnos iluminar para poder confesar con valentía “Creo en ti, Señor”.
• La resurrección de Lázaro: salir de nuestros sepulcros y comunicar la vida nueva que Cristo nos regala.
Cada domingo ofrece una breve fundamentación bíblica y teológica, un mensaje pastoral en clave sinodal y una propuesta concreta de signo comunitario (como la colocación del crucificado en el presbiterio, la lectio divina en grupos, la exposición del Santísimo, un gesto de luz junto a la cruz o la celebración de un viacrucis parroquial).
Una Iglesia que vuelve al amor primero
El eje transversal del documento es claro: una Iglesia más sinodal es aquella que se deja conducir al desierto para purificarse, que escucha la Palabra, que se deja iluminar y levantar por Cristo, y que renueva su fidelidad esponsal para ser más misionera.
La Cuaresma aparece así como un tiempo privilegiado para sacudir la mundanidad, discernir a la luz del Espíritu Santo y fortalecer la comunión eclesial. La renovación personal y comunitaria no se plantea como una mera mejora organizativa, sino como una verdadera conversión del corazón que impulse una Iglesia más fiel, más valiente en el anuncio y más comprometida con los alejados.
Con esta propuesta, el Sínodo Diocesano continúa su proceso de escucha, discernimiento y renovación pastoral, invitando a todas las parroquias, comunidades, movimientos y realidades eclesiales a trabajar estos materiales y a vivir la próxima Cuaresma como un auténtico camino de gracia.
Los materiales están disponibles pinchando aquí y pueden ser utilizados libremente en la programación pastoral de cada comunidad.