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León XIV ha recibido al Seminario Menor con motivo de su centenario

Archidiócesis de Toledo

Los seminaristas menores de la Archidiócesis han sido recibidos, en la mañana de este 28 de febrero, por el papa León XIV, conjuntamente con los seminarios diocesanos de Alcalá de Henares, Murcia, además del Interdiocesano de Cataluña. La audiencia ha tenido lugar en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano, en la que han participado el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Francisco Cerro Chaves, quien cumple, en este día, el sexto aniversario de su toma de posesión como Pastor de la Iglesia diocesana y quien ha dedicado una carta pastoral, con motivo de los 100 años de historia del Seminario Menor.

Junto al Primado, han participado el obispo auxiliar y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Francisco César García Magán y del Decano del Tribunal de la Rota Romana, el arzobispo Mons. Alejandro Arellano Cedillo, oriundo de la localidad de Olías del Rey.

Los seminaristas menores, junto a sus familias, han estado acompañados por los formadores de la institución, cuyo rector, D. Ignacio de la Cal, ha entregado al Papa un regalo: un imagen fotográfica de la talla del patrón y titular de la institución, santo Tomás de Villanueva, que se encuentra en la capilla del Seminario Menor. A ellos se han sumado un nutrido grupo de seminaristas mayores que cursan el curso propedéutico, junto al rector, D. Álvaro García Paniagua y otros formadores. Igualmente ha agradecido al Santo Padre la concesión del año jubilar con motivo del centenario de esta institución diocesana.

Por parte de la curia diocesana han participado, igualmente, los vicarios episcopales, D. Enrique del Álamo y D. Juan María Pérez-Mosso, ambos vinculados al Seminario Menor; también se encuentra, entre los peregrinos, el canciller-secretario general, D. Juan Muñoz.

 

Tener una mirada sobrenatural

El discurso del Papa a los seminaristas españoles se ha centrado, sobre todo, en la necesidad de tener una “mirada sobrenatural de la realidad”. León XIV ha recalcado que el Seminario es “un signo de esperanza para la Iglesia” y “motivo de verdadera alegría”.

Por ello, el Santo Padre ha instado a los seminaristas de no prescindir de Dios en lo cotidiano, invitando a no excluir al Señor de los criterios que orientan la vida. “¿Qué podría haber más antinatural que un seminarista o un sacerdote que habla de Dios con familiaridad, pero vive interiormente como si su presencia existiera sólo en el plano de las palabras, y no en el espesor de la vida? Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios. Por eso, en el fondo, todo comienza -y vuelve siempre- a la relación viva y concreta con Aquel que nos ha elegido sin mérito nuestro.” Así se ha manifestado el Sumo Pontífice.

León XIV se ha servido del salmo primero para ilustrar la importancia de la vida interior. También ha advertido que algunos árboles “mueren de pie” porque están secos por dentro; esto puede ocurrir cuando se confunde la fecundidad con la intensidad de las actividades o el cuidado de las formas externas: “La vida espiritual no da fruto por lo que se ve, sino por lo que está profundamente arraigado en Dios.”

 

Agradecimiento a las familias de los seminaristas

También el Papa ha tenido palabras de agradecimiento para las familias de los futuros sacerdotes para los que ha pedido un aplauso. El encuentro ha finalizado con el rezo del Padre Nuestro y la Bendición Apostólica. León XIV ha dicho a todos como colofón: “¡Felicidades y feliz camino!”.

El discurso íntegro del Papa está disponible en este enlace.

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