Don Francisco Cerro, arzobispo de Toledo, se dirige a la comunidad diocesana con motivo de la Cuaresma para, un año más, recordar el destino que tendrá la limosna penitencial. Lo hace a través de una carta en la que informa de la situación de las casas sacerdotales de Toledo y Talavera de la Reina; compartiendo que “son muchos los sacerdotes que se han dirigido a mi pidiendo la ampliación de la de Toledo y solicitando este servicio, «justo y necesario», que se ofrece especialmente a sacerdotes enfermos o con necesidad de ser atendidos en los últimos años de su vida y que necesitan una atención acorde con su situación de dependencia”.
Ampliación de la Casa Sacerdotal de Toledo
Mons. Cerro expone que la ampliación de ambas casas busca el cuidado de los sacerdotes, subrayando que la Casa Sacerdotal de Toledo “se ha quedado pequeña y sus servicios, cada vez más demandados, no dan ya abasto para tantos sacerdotes que piden estar, pero no encuentran plazas disponibles”.
Igualmente, expone que a través de la limosna penitencial se busca “sensibilizar y, sobre todo, recoger limosnas, donaciones generosas, para comenzar ya esta tarea que afrontamos con esperanza, confiando siempre en los fieles y en la Providencia de Dios”.
Recuerda el arzobispo de Toledo que la limosna penitencial se une al “sacramento de la reconciliación para recordar durante este tiempo de Cuaresma que la conversión también ‘pasa por el bolsillo’ y por mirar
a los más pobres, que son los enfermos, los mayores, lo que se encuentran solos y necesitados en el atardecer de la vida”.
La carta de don Francisco Cerro está disponible en este enlace.