Mons. Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, se dirige a la Iglesia diocesana, a través de su escrito dominical de este 12 de abril, para abordar el tiempo litúrgico de la Pascua del que afirma es “llamada al encuentro con Cristo Vivo”. El prelado subraya que “la Cuaresma, la Pascua y Pentecostés forman un único camino espiritual de noventa días. Es un tiempo en el que, habiendo escuchado la llamada a la conversión desde el inicio cuaresmal, somos invitados a vivir como en una auténtica subida a Jerusalén“. Es por ello que tilda al Triduo Pascual como “el momento culminante de nuestro caminar con Cristo“.
Tres consideraciones en torno a la Pascua
Mons. Cerro invita, en la cincuentena pascual, a “volver al amor primero, a redescubrir una vida entregada desde nuestra vocación, que siempre se pregunta ¿Para quién soy yo?“. Propone tres consideraciones para que la Pascua sea “un tiempo que no puede dejarnos indiferentes, sino que debe transformar nuestra vida y renovar nuestra fe“.
1. El centro: la celebración litúrgica en la comunidad. Insiste el arzobispo de Toledo en afirmar que es en ella donde “somos invitados a participar del misterio de Cristo muerto y resucitado”.
2. Las procesiones: expresión pública de la fe. Pondera las diferentes manifestaciones públicas de fe llevadas a cabo durante los días pasados de Semana Santa, de las que afirma: “son auténticas catequesis vivas” de una “Iglesia en salida”.
3. El testimonio de la caridad. Parte indispensable de la Pascua es vivir “el amor concreto hacia los más necesitados”. Recuerda el Arzobispo de Toledo que la Limosna Penitencial de este 2026 se ha destinado a los sacerdotes mayores que residen en las diferentes casas destinadas a ellos.
El texto completo del escrito dominical está disponible en este enlace.