Don Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo, se centra, en su escrito dominical de este 8 de marzo, en el tema de la conversión; titulando su carta semanal de la siguiente manera: “Del impacto a la conversión. Estar impactados no es lo mismo que estar convertidos”.
El prelado subraya que la conversión es “la asignatura pendiente de toda nuestra vida” diferenciándola de los “impactos, vividos desde la fe”, los cuales “nos despiertan, nos sacuden, nos hacen abrir los ojos; pero no bastan”. Incide Mons. Cerro indicando que la conversión es vivir “con los sentimientos del Corazón de Cristo”.
Los tres pasos de la conversión
Primeramente, el Arzobispo de Toledo explica lo que es “la primera conversión: el encuentro con Jesucristo”. Este momento “nos deslumbra hasta dejarnos encandilados por el amor de Cristo” pero “no lo resuelve todo; abre un proceso”.
Expone Mons. Cerro el segundo momento de la conversión: “el encuentro con el Crucificado, con la cruz”. Y matiza que es “la purificación del éxito, de la eficacia, del reconocimiento”. Se trata de aprender “a seguir a Cristo”. En este sentido subraya que “la cruz ya no es teoría; es experiencia”.
El tercer momento de la conversión sería “la del abandono total en su manos, vivida con infinita confianza”. Don Francisco Cerro indica que “esta tercera conversión dura hasta el final de la vida”.
Invita el Arzobispo de Toledo a preguntarnos las siguientes preguntas: “¿Mi corazón ha cambiado? ¿Mi manera de amar es más parecida a la de Cristo? ¿Mi vida cotidiana refleja su humildad, su misericordia?”.
Se puede acceder al texto completo del escrito dominical en este enlace.