La parroquia de Navalcán está celebrando durante este año el centenario fundacional del Apostolado de la Oración. Fue el 25 de julio de 1926 cuando se instauraba esta realidad pastoral en la parroquia dedicada a Ntra. Sra. del Monte, de la mano de su entonces párroco, D. Pedro Estrada, sacerdote martirizado el 11 de agosto de 1936. El gran día fue el domingo 21 de junio con la celebración de la procesión y la Santa Misa, presidida por don Pelayo Rodríguez Ramos, director diocesano del Apostolado de la Oración y que también fue párroco de la localidad. Con este motivo se llevaba a cabo una velada con la exhibición de una muestra de fotografías antiguas que atestiguan la vitalidad de este movimiento en este último siglo.
El párroco de Navalcán, D. Carlos Fresneda, resalta que, en la actualidad, el Apostolado de la Oración es una realidad implicada en todas las actividades de la vida parroquial y de la localidad: “Los miembros del Apostado participan en la vida diaria de la parroquia, en todas las realidades: en los grupos de limpieza, en el coro, en la catequesis… Sobre todo se vive mucho la espiritualidad del ofrecimiento: todas las mañanas, en la parroquia, hacemos el ofrecimiento diario, ofrecimiento de obras, mucha gente lo hace desde su casa, desde su trabajo y como el Apostado es una cosa tan sencilla, es vivir la vida ordinaria, pues, en la parroquia, también es vivir la vida ordinaria, en todo lo que hace falta”.
Muestra fotográfica de estos 100 años
Al cumplirse cien años de la implantación del Apostolado de la Oración, desde la parroquia se han recogido diferentes fotografías, documentos de archivo y recortes de prensa que dejan constancia de la presencia de esta realidad en la vida del pueblo. Una ocasión que ha servido también para hacer memoria agradecida para aquellos primeros hombres y mujeres cuyo legado, tal y como asegura el párroco de la localidad, sigue vivo: “Este Apostolado en Navalcán surge justo después de que Pío XI promulgue la fiesta de Cristo Rey, un año después, y con este deseo de acoger esta llamada del Papa, nace este Apostolado uniéndose a la dirección nacional y con este deseo de entregarse al corazón del Señor en la vida diaria. A lo largo de los años los sacerdotes han ido inculcando mucho esta entrega diaria de vivir las cosas ordinarias de cada día unidos al Señor”.
Igualmente el párroco subraya que “a partir de los años 90 del siglo XX, con la presencia de las Hermanas de la Fraternidad Reparadora de Oropesa, resurgió el Apostolado de la Oración con mucha fuerza en la localidad; ellas estuvieron muchos años en el pueblo y trabajaron mucho por avivar ese fuego que, sobre todo al principio, surgió con mucha fuerza, que tuvo momentos más débiles, pero que ha vuelto a resurgir, manteniendo siempre vivo ese deseo de vivir la vida de cada día unida al Corazón del Señor, entregando lo que tenemos, lo que somos, lo que hacemos, para que venga el Reino de Dios”.