“Santa María del Amor Primero, ruega por nosotros”. Así titula el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, su escrito dominical de este 17 de mayo. El prelado dedica esta carta dominical a la Virgen María, en este mes dedicado a ella, “porque sabemos que quien camina con María nunca camina solo“.
Tres apuntes en relación a Santa María y los grupos sinodales
Don Francisco apunta en primer lugar a explicar la advocación mariana “del Amor Primero” cuya “invocación nace de la necesidad profunda que tiene hoy la Iglesia de Toledo de sentirse sostenida por la Madre de Dios“. Subraya, igualmente, la necesidad de “aprender a caminar juntos para descubrir nuevamente la belleza del Amor primero que nace del Corazón de Cristo” en relación a la vivencia que está suponiendo el Sínodo Diocesano. Es por ello que la Virgen María “anima a seguir sembrando en nuestra tierra la semilla viva del Amor de Cristo, construyendo día a día esa «civilización del Amor» a la que estamos llamados como discípulos”.
El Arzobispo de Toledo insiste que “el camino sinodal es un ejercicio de corresponsabilidad eclesial, donde toda la Iglesia está invitada a escuchar la Palabra de Dios, escuchar al hermano y buscar juntos respuestas a los desafíos de la evangelización de nuestro tiempo”. E insiste: “Escuchar al Señor es aprender a cantar el Magnificat con nuestra vida; es reconocer que Dios sigue haciendo obras grandes en medio de nosotros (…) Queremos ser una Iglesia que escucha, acompaña y sirve“.
Concluye Mons. Cerro indicando su deseo que “María esté presente en todos nuestros grupos sinodales, abriendo caminos de esperanza, fortaleciendo la fraternidad y renovando entre nosotros la caridad”.
El escrito dominical está disponible en este enlace.