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Ángel Rodríguez: “Lo que más me ilusiona del sacerdocio es enviar almas al cielo”

JuanF Pacheco

En la solemnidad de san José, la Iglesia de España celebra el Día del Seminario. Con este motivo, los seminaristas llevan a cabo, durante este fin de semana, la campaña vocacional por diversas parroquias de la archidiócesis de Toledo.

Uno de los alumnos del Seminario Mayor “San Ildefonso” es el toledano Ángel Rodríguez Sánchez-Conde, de 30 años de edad, quien ha formado parte del grupo apostólico “Oasis” y quien, tras finalizar los estudios universitarios de Farmacia y trabajar durante varios años, decide ingresar en el Seminario Metropolitano.

En esta entrevista explica su itinerario de fe y su llamada vocacional al sacerdocio.

 

.- Pregunta: ¿Cómo se fragua tu vocación sacerdotal?

.- Respuesta: Me gusta decir que mi vocación es, como otra cualquiera, la relación de amor de Dios conmigo. Como un alfarero, fue formándome y preparando mi corazón para recibir este encargo de ser su sacerdote.

La base de mi vocación fueron mi familia, que me inculcó la fe, y el Grupo Oasis, donde fui creciendo en el amor al Señor.

En mi adolescencia y juventud, la delegación de pastoral juvenil, el Sepaju, y las actividades que organizaba prepararon el terreno para poder decirle que sí al Señor. Ya durante mis estudios en Madrid, me ayudaron la pastoral universitaria y el grupo Hakuna de Madrid. Gracias a las horas santas, pude aumentar mi amistad con el Señor y conocí a mucha gente, en los que advertía veía que estaban llenos del Señor.

 

.- P: ¿Y cómo afrontan la familia y los amigos tu decisión de ingresar en el Seminario Mayor?

.- R: En mi familia, la reacción ante mi vocación fue muy buena, aunque les pilló de sorpresa. Sabían de mi religiosidad, pero nunca les había hablado del tema vocacional. Entre mis amigos hubo mucha sorpresa y alegría, incluso entre los que no creen.

 

Ángel junto a sus padres

 

.- P: ¿Cómo es la vida cotidiana en el Seminario Mayor de Toledo?

.- R: La vida en el Seminario está muy bien organizada, empezando, siempre, por poner el día en las manos del Señor; siguiendo con las clases, ratos de deporte, de estudio y de oración. Lo mejor que se puede hacer es aprovechar al máximo lo que Dios te pone en cada momento. Como decía el Venerable Cardenal Van Thuan: “Vivir el momento presente, llenándolo de amor”. Y hacer en cada momento lo que toca, es lo que Dios quiere para nosotros en ese momento.

 

 

.- P: ¿Cómo vislumbras tu futura ordenación diaconal y presbiteral?

.- R: Para mí, el sacerdocio es un don de Dios, que quiere asociarnos a su trabajo de darse a conocer en todo el mundo. Nosotros no merecemos este regalo que nos quiere hacer el Señor, esta llamada para estar con Él.

 

Ángel, junta con sus hermanas, en una de las actividades organizadas por la delegación de pastoral juvenil

 

.- P:  ¿Cuáles son los aspectos que consideras más importantes en la vocación sacerdotal?

.- R: Como aspectos importantes de la vocación al sacerdocio destacaría el servicio y el amor por las almas. Me parece clave vivir como el Señor nos enseñó: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. El amor es lo que diferenciaba a los primeros cristianos del resto de la sociedad, y es lo que más necesita el mundo de hoy.

 

.- P: ¿Algo que te ilusione especialmente de tu futuro ministerio sacerdotal?

.- R: Mi ilusión para mi vida sacerdotal es ganar almas para el Señor. Cuantas más mejor. Enviar almas al Cielo. Esa es mi mayor ilusión. Y hablar a esta sociedad, que tiene sed de algo, pero no sabe de qué, decirle que esa sed solo puede saciarla el trato con el Señor.

 

Junto con sus compañeros de curso del Seminario Mayor

 

.- P: ¿Qué les dirías a los jóvenes que barruntan la llamada al sacerdocio?

.- R: A los jóvenes que se plantean la vocación les diría que confíen en el Señor, que no tengan miedo a entregarse por completo a Él.

Sé que da miedo, que da vértigo tomar la decisión, dejar todo atrás, renunciar a una vida “normal” a los ojos del mundo. Sé también lo listo que es el diablo para meter miedo y dudas en el corazón. La clave es mantener la amistad con el Señor, acercarse cada vez más a Él, y Él irá trabajando la vocación y poniendo una base firme para la llamada.

Tranquilos, si Dios os llama, lo notaréis. Cada uno tiene su llamada, sus señales que le van conduciendo hacia el sí al Señor. Confiad en Él.

 

.- P: Por último ¿alguna petición o deseo especial?

.- R: Pediros que recéis por todos los seminaristas del mundo. En este año y medio que llevo en el Seminario, he podido ver que el demonio está rabioso con nosotros, con nuestra vocación, y nos ataca con frecuencia. Rezad por nosotros para ser fuertes y fieles.

 

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